De Figuretti, nada 

Debo reconocer que no me pareció muy indicado el nombramiento

de Javier García como ministro de Defensa del nuevo gobierno.

Más allá de su participación en la comisión de Defensa del

parlamento y sus frecuentes visitas a diversos cuarteles en fechas

patrias, no le veía uñas para guitarrero en esa función a mi tocayo.

Es más, el que ocupara la subsecretaria un militar retirado y

dirigente de Cabildo Abierto me hizo suponer que lo jopearían.

Sin embargo, algunos hechos muestran que mi percepción falló.

De entrada nomás, le marcó la cancha a su segundo, sacándolo de

una reunión en el ministerio con todos los mandos superiores.

Y el locuaz paracaidista pasó al silencio en cuarteles de invierno.

Cuando el hallazgo de documentos en una dependencia militar se

entregaron copias a Familiares de Detenidos Desaparecidos, al

Fiscal Jorge Díaz y la Institución Nacional de Derechos Humanos.

Autorizó que el Comandante en Jefe del Ejército Gral. Fregossi

convocara a conferencias sobre el pasado reciente con civiles

ajenos a las Fuerzas Armadas para que les dieran su versión.

Arrestó a rigor a Gustavo Luciani, Jefe del Estado Mayor de la

Armada, por algún comentario que éste hizo sobre el ministro.

Y ahora acaba de pedirle la renuncia a la presidencia del Supremo

Tribunal Militar al Gral. Daniel Castellá, por la confirmación de que

estuvo presente en el interrogatorio a Vladimir Roslik en 1984.

Paradójicamente Castellá había sido nombrado en ese cargo por

Tabaré Vázquez, así como fue nombrado en el año 2012 por el

presidente José Mujica como Jefe de Estado Mayor de la Defensa.

Lo que está claro es que el ministro no tiene miedo de mandar a sus

subordinados y no le tiembla la mano si debe aplicar sanciones.

Mi hipótesis es que su pertenencia a la militante Generación 83 a la

salida de la dictadura no fue en vano y marcó su pensamiento.

Entonces, despojándonos de prejuicios ideológicos cabe reconocer

que está actuando como un verdadero republicano en su función.

No es changa para un civil manejar a los milicos, y este médico, lo

hace con serenidad y firmeza reafirmando la institucionalidad.

¡Chapeau Javier!  No te cebes, te seguiremos mirando con lupa.

Alfredo García