Estamos de lleno en una campaña electoral muy cambiante.
Todos los días surgen novedades de nuevos candidatos y pases.
También somos testigos de intentos de embarrar mucho la cancha.
Hace tres días lanzaron una noticia falsa muy profesionalmente
hecha sobre un libro que se publicó sobre el líder de los blancos.
El candidato favorito del FA rechazó inmediatamente esa práctica.
Es vital que todo el sistema político se mantenga vigilante en esto.
Pero hoy queremos mencionar las actitudes de tres candidatos.
En el acuerdo y en la discrepancia los tres trasuntan honestidad.
Empiezo por Ernesto Talvi, que se tira al ruedo y decide armar un
nuevo equipo, dejando de lado la vieja estructura colorada, con el
costo que eso implica, pero no quería cargar con viejas prácticas.
Eso significó que le saliera al cruce un apolillado líder partidario.
Lacalle Pou ha dicho hasta el cansancio que no se trata de ganar a
cualquier precio, y se resiste a hacer promesas demagógicas.
Reconoce su ignorancia en muchos temas y no vacila en buscar a
los que él considera los mejores, para integrarlos a su equipo.
Hace años Daniel Martínez sufrió en carne propia las maniobras de
la “nomenklatura” frentista para impedir que fuera candidato.
El Pelado volvió a la carrera por el apoyo de la gente y ha marcado
su impronta independiente durante su gobierno en la Intendencia.
Su discurso se basa en el dialogo franco con los adversarios.
Creo que es muy sano que surjan liderazgos como estos tres
dirigentes en épocas que tanto se cuestiona a la actividad política.
Por encima de las diferencias ideológicas, que las tienen y son
muchas, los tres tienen un ADN republicano a prueba de fuego.
No es nada menor este tema, cuando vemos paracaidistas que se
instalan en base a plata, corporativismo o campañas de miedo.
En la vida y en la política hay ambiciones, pensamientos, conductas
y actitudes diversas, en todos los partidos y todas las ideologías.
Pero hay algo que la plata no puede comprar: se llama ética.
Alfredo García



