La información político electoral en los últimos tiempos cayó en la cholulez total.
Un día sí, y otro también se difunden masivamente hechos absolutamente banales.
No se trata de fake news y no se publican mentiras, pero se agrandan hechos triviales.
A las pruebas me remito, para que no salte como pelota la corporación mediática local.
Circulan la compra de un peluquero con más clientes que votantes por un candidato.
Propagan la trifulca interna del partido de la Gente como si fuera la final del mundo.
Divulgan el desfile a ritmo de danza brasileña de una candidata con cinco seguidores.
Muestran el rompimiento de una alianza reciente como un terremoto en la vida nacional.
Trafican las fotos de candidatos devenidos en gauchos millenials en la Patria Gaucha.
Entrevistan a un paranoico abogado con ínfulas de candidato como el gran aporte al debate.
Masifican el video de un candidato que hace acordar a Las Manzanas de Rada, puro estribillo.
Trasmiten el pogo de una bandita de hooligans ingleses coreando un nombre en español.
Popularizan la filmación del nuevo intendente acusándolo de manejar usando el celular.
Anuncian con banda militar incluida la candidatura del destituido comandante en jefe.
Analizando los protagonistas de todas estas noticias se puede ver que son apenas una minoría.
De antemano sabemos que ninguno tiene chances reales de pelear por la presidencia.
Que buscan marcar perfil haciendo cualquier cosa que llame la atención de la gente.
Es increíble pero los grupos minoritarios ocupan más minutos de medios audiovisuales y
más centímetros de papel que los verdaderos protagonistas de la contienda electoral.
¿No será necesario subir un poquito el nivel de la información y dejar las frivolidades de lado?
El futuro no se construye difundiendo las payasadas que se le ocurra algún candidatito.
Hay que dejarse de hablar de los enanos y empezar a mirar que hacen los dueños del circo.
Alfredo García






