Cuba, la izquierda y la cola de paja

Hay temas que resultan particularmente difíciles de encarar.

En la izquierda históricamente tuvimos vacas sagradas intocables.

Así fue que la defensa o critica del “socialismo real” fue un parteaguas

en el seno de la izquierda mundial y en la uruguaya también.

Todos los disidentes eran trotskistas, traidores o agentes de la CIA.

Para muchos el sanguinario Stalin era el admirado Gran Timonel.

Así fue que los millones de obreros polacos de Solidaridad

conducidos por Lech Walesa, eran marionetas del imperialismo.

Y muchos uruguayos que estuvieron en el exilio en el bloque

socialista nunca se percataron de las injusticias de esos regímenes.

Por no hablar de los saludos a Honecker, Mao, Hoxha o Ceaucescu

En la izquierda uruguaya tenemos demasiados muertos en el ropero

Pero lo complicado es que hoy seguimos embalsamando cadáveres

Hoy se dejan entrever tibias condenas a Ortega y Nicolás Maduro.

Pero vamos a agarrar por los cuernos ese toro sacro llamado Cuba.

¿Por qué nos cuesta tanto tomar distancia del régimen cubano?

Seguimos idealizando una revolución que hace rato dejo de serlo.

¿Podemos defenderla diciendo que son una democracia diferente?

Los cubanos afincados aquí, no son la prueba viviente que nos

demuestra que, algo huele a podrido en el largo lagarto verde.

¿Se puede ignorar la represión que existe solo por pedir libertad?

Dos hechos muy recientes me motivaron a escribir estas líneas.

Primero, el libro sobre Cuba de Carlos Liscano editado hace poco.

Y segundo, la entrevista que concedió el presidente de la CARIFA,

(Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio)

Ariel Bergamino al programa televisivo Desayunos Informales del 12

El primer caso, es una muestra de enorme valentía de un ex preso

político por tupamaro, que escribió un libro sobre Tabaré Vázquez y

fue director de la Biblioteca Nacional en el gobierno de Pepe Mujica.

El segundo fue un acto de mucha cobardía al no querer opinar

sobre ningún tema polémico en torno a Cuba y su gobierno.

Fue una perfecta muestra de la cola de paja que tiene gran parte de

la izquierda frentista cuando la interrogan sobre el país caribeño.

Enfrentemos la realidad por más dolorosa que nos resulte por el

ejemplo histórico que durante décadas   muchos supimos admirar.

No sigamos manteniendo la utopía de algo que ya dejó de existir.

Alfredo García