El ímpetu primitivo baila con el ímpetu mecánico

Las fachadas montevideanas tienen algo de escenario de danza. A ocasiones, sobre ellas, inopinadamente, se disponen varios elementos –arquitectónicos, decorativos o simplemente de índole funcional– para crear una imagen que, a pesar de su quietud, parece seguir la lógica de las figuras de un baile.

¿Fue por obra de la casualidad o del insondable designio del destino? ¿Importa saberlo? Tal vez sí. Tal vez no. En todo caso, quizá valga la pena señalar que su inmóvil coreografía, bajo una cierta mirada, puede ser interpretada como una paráfrasis de lo que declamó “con poderosa voz”  el poeta que inspiró a los surrealistas. En efecto, algo tiene que ver la belleza con este encuentro casual de dos esculturas de la fertilidad y cuatro aparatos de aire acondicionado sobre una pared de ladrillos. (Ubicación: Misiones 1371)