El mito de la mano dura

¡Qué se maten entre ellos de una vez por todas!

¡Hay que implantar ya la cadena perpetua para estas lacras!

¡Son todos irrecuperables y amenazan nuestras vidas!

¡Hay que reimplantar la pena de muerte en Uruguay!

¡Vivimos en un clima de inseguridad terrible por estos pichis!

¡En la época de la dictadura esto no pasaba y vivíamos tranquilos!

Sea honesto consigo mismo, ¿no ha pensado esto alguna vez?

Haga memoria, ¿no ha escuchado frases similares a su alrededor?

El crecimiento de la violencia y la difusión masiva de cada

crimen, genera una sensación de inseguridad en todos nosotros.

Y no es de extrañar que perdamos la imprescindible racionalidad

y nos brote un sentimiento de rabia y de revancha contra el chorro.

Ahora bien, ¿estamos viviendo una ola de violencia tan grande?

Uruguay no es el lejano Far West donde andamos esquivando balas

Y la experiencia mundial ha demostrado que la mayor represión al

crimen no ha sido una herramienta idónea para lograr eliminarlo.

La violencia es multicausal y por lo tanto se debe combatir con

muchas medidas diferentes atacando las causas que la ocasionan.

Sembrar el miedo puede rendir electoralmente a corto plazo pero a

mediano y largo solo sirve para dañar aún más a toda la sociedad.

El tema de la seguridad es demasiado serio y utilizarlo para

perfilarse políticamente muestra una gran mezquindad republicana.

El verso de: “Firme para que el pueblo decida” sobre algunos

parches en la Constitución, solo pueden dar 15 minutos de fama.

Pero es simplemente demagogia que no dará ningún resultado.

Deberíamos como sociedad encarar de una vez por todas, el tema

de la seguridad y que no sea una consigna “asustaviejas” electorera

Tenemos un camino arduo por delante y todos somos responsables

Alfredo García