Qué domingo fantástico pasamos esta semana, ¿eh?
Y la llegada de los pibes el lunes, donde una marea humana los
rodeó en Montevideo, nos dio a todos, una tremenda alegría.
Son todos nacidos en el nuevo milenio, han vivido en democracia y
gran parte de su vida fue en un Uruguay gobernado por la izquierda.
Son un ejemplo positivo para todos los botijas que los vieron salir
campeones del mundo, y son una elite pequeña de esa generación.
Es sabido que solo un mínimo porcentaje de los miles de niños que
juegan al baby fútbol llegan a ser futuros jugadores profesionales.
La realidad para la inmensa mayoría de sus congéneres es otra.
¿Cuántos “Maturros” hay actualmente privados de libertad?
¿Qué cantidad de “Lucianos Rodriguez” laburan como delivery?
¿Sabemos algo de los “Ferraris” que viven en asentamientos?
¿Qué porcentaje de “Cepillos González” abandonaron el liceo?
¿Hay muchos “Bosellis” que cayeron en las garras de los narcos?
¿No vemos muchos “Andersons Duarte” en situación de calle?
¿Somos conscientes de los “Abaldos” que sufrieron maltrato?
¿Qué proporción de “Fabricios Díaz” son hoy en día NI-NI?
¿Cuántos “Pontes” susbsisten con un sueldo mínimo como pueden?
Los muchachos de la selección marcan un camino y al mismo
tiempo nos muestran la deuda impaga que tenemos socialmente.
Y los principales acreedores somos la gente de izquierda, que a
pesar de haber gobernado quince años, no logramos darle a esa
enorme masa de jóvenes las oportunidades para salir adelante.
Porque para la mayoría no hay un “Broli” salvador que los
seleccione y se tienen que romper todos agarrando pa’ los libros.
El lunes en las calles, los uruguayos de todas las clases sociales
nos sentimos hermanados por esa barra vestida de celeste.
El sentimiento de felicidad por el esfuerzo realizado debería
servirnos de enseñanza, para saber que se pueden obtener logros.
Tenemos muchas asignaturas pendientes con la muchachada.
Porque en el Uruguay del futuro no deberían existir “Randalls
Rodríguez” enfrentando la realidad con inseguridad y con la única
certeza que en la vida que le espera: “si habrá que atajar penales”.
Alfredo García






