El tiempo está a favor de los pequeños
De los desnudos, de los olvidados… Silvio Rodríguez
El caos y la incertidumbre campean en el escenario mundial.
En un tiempo donde la inteligencia artificial avanza a pasos
agigantados, la burrez humana parece ser el signo de la época.
En la política internacional se impone la ley del Talión y la violencia
militarista encarnada en algunos presidentes delirantes prevalece.
Cualquier motivo se utiliza para justificar los ataques, desde
conflictos que tienen tres mil años, creencias religiosas, el
derecho al territorio o los recursos naturales, todo sirve, dale nomás
¿Es resultado del choque de civilizaciones de Samuel Huntington?
¿Lo provocan las ganancias del complejo militar industrial yanqui?
¿Es la conspiración que llevan adelante ocultos amos del mundo?
El dios petróleo sigue moviendo tentáculos y misiles por el planeta.
Con el verso de llevar la democracia ya vimos lo que pasó en Libia,
Irak, Siria, Afganistán, Venezuela y ahora le tocó el turno a Irán.
Los amigos de hoy son los enemigos de mañana, sucedió con los
talibanes, con Osama bin Laden, Gadafi, Hamas, Sadam Hussein y
ahora con el presidente de Siria, Ahmed al-Charaa que era miembro
del ISIS y es recibido con pompa por Macron y por la Casa Blanca.
Que genio Lord Palmerston con aquello de intereses permanentes.
La globalización se fue al carajo y vuelven a primar nacionalismos.
El mundo hoy tiene tres actores indiscutidos que con poder
económico y militar hacen lo que se les canta cuando quieren.
No sería extraño que un dia de estos veamos sentados en una
mesa a Putin, Trump y Xi-Jinpig repartiéndose el mundo en un
revival de aquella famosa reunión en Yalta en febrero de 1945.
Los acontecimientos históricos significativos ocurren dos veces:
la primera como una tragedia seria y la segunda como una farsa.
El drama es que la entrada y la puesta en escena la pagan siempre
los mismos, los pueblos de los pequeños países que son mayoría.
¿No va siendo hora que nos unamos para detener esta espiral
irracional de odio y destrucción de los matones del barrio?
Alfredo García





