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 Fordismo para romper cataplines por José Luis Baumgartner

 Fordismo para romper cataplines por José Luis Baumgartner
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El consenso entre el Estado uruguayo y UPM para construir otra planta de celulosa se selló con satisfacción de ambas partes. Acuerdo difícil, complejo, omnicomprensivo. Insumió tres años de tratativas. ¿Es beneficioso para el país? Pregunta retórica. La discusión es pública y notoria desde que se entablaron las primeras conversaciones. Muchos enlutan el día y muchos festejan el logro –yo estoy entre éstos: por los cómo/ dónde/ cuándo/ para qué. Una zona erial, o poco menos, del territorio patrio cobrará nueva vida con trabajo, producción y acceso a la modernidad. Está lo que se mide en dinero y divisas y está la magnitud de lo que se ofrece a una desperdigada población sin mayores contactos con el progresismo. La auditoría sobre algo (inversiones/ infraestructura/ industrialismo rural/ mejoramiento laboral/ civilidad) con hondo contenido social, además de lo estrictamente económico, deben hacerse con resultados a la vista; el resto es mera especulación, flato discursivo, volverse necio gratuitamente. El próximo gobierno le tomará el pulso –y gozará las ventajas obtenidas.

¿Qué expresó la oposición? Sí pero no. Hubieran negociado mejor. Habrían conseguido más. Se quejaron de secretismo, de ignorar lo acordado y de no haber sido partícipes en el armado del contrato. Y lo dicen como si hablaran en serio. ¿Te imaginás a la murga Negativa Central, que siempre votó en contra de todo lo imaginable, empujar favorablemente una iniciativa del FA? Si no fuera tan estúpido, sería un chiste de velorio. En Finlandia habrían conocido el significado de la frase “quilombo al máximo”. Javiercito García, Lema, Goñi, Pablo Abdala, hubieran sido más famosos a nivel mundial que Escobar, Landrú, el Chapo Guzmán y la banda de Mason. Un burdel con pupilas en pedo hasta las manos y líos de puta madre. Requilombo en el quilombo.

Eso lo vi en Minas, mi ciudad natal, cuando tendría 16 o 17 años e íbamos al Bajo (a cuatro cuadras de la plaza principal), previo pasaje por el Infiernillo, a tomar unas cañas servidas por la Celeste, mandadero de las chicas. La Brasilera. La Margó. Establecimientos varios. Yo iba de bichón; otros adquirían servicio. Bueno, una noche, en un queco estaban de festejo. Música a todo trapo. Locas que bailaban entre ellas, se peleaban a las piñas, volvían a juntarse. Gritos. Insultos. Patadas. Platos, sillas y sillones rotos. A la capataza le rompieron la nariz. Minas en bolas. Cuando sentimos que llegaban los milicos, rajamos. Bueno, así habría sido la fiesta si los sicarios blancos hubieran entrado a “negociar”.

El Pelado Martínez propuso al Cuquito y a Talvi acordar sobre cuestiones de Estado. Le dieron con la puerta en la cara. Sólo buscan cagar al Frente. Desde hace quince años. PC y PN están organizados para sacarnos de Troya. Inflaron los dirigibles de ANCAP, PLUNA, ASSE: millones a la marchanta. Estafaron a la opinión pública de todas las formas posibles.

Ahora, en las dos últimas semanas, el colono Delgado, interesado en el centro político, señaló que el FA está dominado por los radicales. Como los portaaviones: sus maniobras se ven de lejos. Cada capanga, aplicadamente, denuncia y llama a Comisión, hace ruido y desvencija los muebles, destruye esperanzas, escupe el asado, esconde la realidad, trabaja para empresarios que tienen off shore la mitad del Producto Bruto Interno. Los buenos muchachos de la película.

¡La oligarquía es así!

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Jose Luis Baumgartner Abogado, periodista y escritor.