Home Entrevista Central Mónica Bottero : El machismo ha atravesado todas las ideologías 

Mónica Bottero : El machismo ha atravesado todas las ideologías 

Mónica Bottero : El machismo ha atravesado todas las ideologías 
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Dicen que no es fácil cambiar de caballo a mitad del río, entonces imaginamos que es mucho más difícil dejar una profesión después de más de tres décadas y agarrar para otro rumbo totalmente distinto. Sin embargo, esta periodista feminista y revoltosa quema las naves y salta al ruedo político integrándose al Partido Independiente.   Para hablar de esta decisión, de la prensa y sobre todo de política pura y dura, ahora que puede es que nos juntamos a charlar con Mónica.

 Por Jorge Lauro y Alfredo García / Fotos: Rodrigo López

Treinta y cinco años de periodista.

Treinta y seis. Empecé en el 83.

Largarlo así… ¿Te pudrió?

No fue largarlo así, pero fue pasar por un trauma tremendo, con todo lo que pasó en Búsqueda en 2017.

¿Se puede hablar de eso? Todos los líos internos de Búsqueda quedan siempre adentro. Ellos descubren los quinchos de todo el mundo, pero los quinchos de Búsqueda

Búsqueda entró en una crisis muy grande a principios de 2017. Fue algo que se venía arrastrando y que tuvo que ver con los desafíos tecnológicos y con internet. Entre otras cosas porque siempre fue un medio que se autofinanció, que no podía dar pérdida, y que a 2016 tenía cien personas en la nómina, todas cobrando por derecha y en blanco.

Y todas full time.

Sí. Con los años el full time se empezó a ablandar, porque ya no se podían pagar unos súper sueldos, y por otra serie de circunstancias. Pero básicamente sí, eran cien personas full time. Si bien parte de dos familias del grupo Disco son propietarias de Búsqueda eso no quiere decir que estén poniendo plata ni mucho menos, y de hecho la idea era retirar. Ellos nunca quisieron mezclar porque tienen Canal 12. Es una serie bastante compleja de varias familias y personas, donde se juntaron la baja de la venta en papel, que afecta a todos los medios, y por otro el cambio en la conducción con la ida de Danilo Arbilla, que tenía un gran sentido empresarial, manejo estratégico y gran conocimiento. Él es básicamente un periodista, y Claudio en ese aspecto era diferente y él mismo reconocía no ser el gran administrador. Pero todo empezó a deteriorarse de forma acelerada con la enfermedad de Claudio. De alguna forma los representantes de los propietarios se aprovecharon de una persona que estaba enferma y de una crisis que ya se venía generando, para irrumpir en la conducción.

No era el acuerdo inicial.

No. Cuando Arbilla vendió, la condición sine qua non era que el medio lo manejaba él. Cuando él se fue y quedamos Claudio y yo como directores, porque si bien Claudio tenía responsabilidad en la administración y en el manejo periodístico él no era mi jefe ni tampoco pretendió nunca serlo, porque jugábamos de memoria, habiendo trabajado juntos muchísimo tiempo. Eso se respetó, pero a partir de la enfermedad de él se decidió irrumpir y tomar medidas para sanear lo económico. Es muy válido que eso suceda. Con lo que no estuve de acuerdo fue con que la persona que pusieron para sustituir a Paolillo y reorganizar estratégicamente la empresa fuera una contadora. Eso te estaba dando un mensaje. Una contadora a la que le tengo mucho respeto como persona y como profesional pero que no sabe de prensa. Ella dice que tiene experiencia en medios, por sus años en El Espectador, y ya sabemos cómo terminó El Espectador. Empecé a recibir instrucciones que tenían que ver con el trabajo periodístico, que yo no estaba dispuesta a aceptar.

¿Qué pasó?

Lo primero que se me dio fue una lista de personas a las cuales despedir o bajarles el sueldo, cosa que se acaba de hacer otra vez, hace un mes. Creo que si lo que hacés es mirar la lista de sueldos a ver quién se va al seguro de paro, sin tener una estrategia ni saber cuál es la función de esas personas en la empresa, no te sirve para nada. Es pan para hoy y hambre para mañana, y de hecho menos de dos años después estaban haciendo otra lista. No hay una estrategia, y quien quedó como director general, Atanasio Aguirre, no tiene idea de cómo se hace una estrategia ni cómo se maneja un medio de comunicación. Es un tipo bárbaro, simpatiquísimo, con el que yo nunca tuve un sí o un no, pero no tiene ninguna credencial. O si tiene alguna, no es buena. Humanamente me enojó mucho que hicieran pasar a Claudio por determinadas situaciones que implicaban una internación en el CTI cada vez que conversaba con ellos, por la presión que implicaba, al punto que Claudio renunció a la dirección en marzo de 2017. Siguió como periodista, porque no podía hacer otra cosa, y a fines del año 2017 él ya había acordado pasar a ser columnista en el diario El País y asesorar en la dirección de ahí, cosa que iba a empezar en febrero de 2018. Murió a fines de enero y no lo pudo concretar.

¿Y lo de Arbilla, cómo fue?

Arbilla había sido un consultor honorario de Claudio, siempre estuvo un poco ahí. Cuando yo tenía una duda grande sobre alguna cosa de Galería siempre les decía en broma a las chiquilinas que iba a “consultar al oráculo”, y llamaba a Danilo a Miami, Buenos  Aires o donde estuviera. Me consta que Claudio lo hacía mucho, también. Pero un día se le dijo que su columna no iba a salir más, y se terminó. Se le dijo eso a una persona que hizo de Búsqueda lo que era. Esa situación —más la lista de despidos, de la que intenté salvar a quienes pude, negociando que en vez de despedir se mandara a seguro de paro, una cosa espantosa donde tuve que decidir despidos para poder salvar a otra gente— fue horrible y me generó un sufrimiento personal muy grande. Además, estaba pasando por una situación horrible al ver a mi amigo, que era como mi hermano, pasar por lo que estaba pasando. Y por ver a otros compañeros, porque viste que en esas situaciones sale lo más feo de la gente y también lo más lindo. Con el equipo de Galería tuve situaciones humanas maravillosas. Cuando les anuncié que yo me iba a ir porque no iba a poder hacer nada por ellos ni por mí, ni que tampoco estaba dispuesta a ser el típico gerentito al que le dicen lo que tiene que hacer y lo que no, y a bancar eso porque tiene que pagar el auto y la cuota de la casa, las propias dirigentes sindicales me consolaban. Fueron situaciones muy difíciles. Ocho meses después me operaron de un cáncer de tiroides; me sacaron la tiroides, tenía cuatro tumores malignos, y estoy convencida de que eso fue generado por una situación muy dolorosa que implicaba, renunciar a proyectos que uno tenía como hijos, y encarar una situación económica. Me encanta la impresión que tiene mucha gente, de creer que como era la directora de Galería yo vivía igual que la gente que sale en la revista.

¿No es así?

Siempre veraneé en Cuchilla Alta desde que nací, nunca dejé de hacerlo ni pude darme el lujo de alquilar en Punta del Este. No necesariamente vivimos el glamour que mostramos, porque tenés que estar laburando para mostrar ese glamour. Si lo vas a hacer de una forma más o menos bien hecha, para publicarlo, no podés ser parte. Hice un arreglo, porque tenía veintinueve años en la empresa y tampoco iba a regalar eso, pero para mí implicó quedarme sin sueldo a los cincuenta y tres años, sin tener ningún patrimonio, casada con un artista que vive de ser artista, con dos hijos adolescentes y una casa por pagar. De hecho, el auto que tenía lo acabo de vender para poder pagar deudas. Estoy en política ganando menos plata de la que ganaba en los medios cuando decidí venir para acá. El problema es que, una vez que decidís tirarte al agua, te tirás diez veces más. Dejé la revista no porque tuviera otra cosa ni una reserva. En Uruguay parece que no te creen que podés hacer una renuncia de ese tipo porque moralmente te parece que está mal lo que está pasando y porque te parece que te van a someter a una situación que es indigna, en un papel lamentable. No estoy diciendo que Adela, que vino después, lo tuviera que hacer; la situación entonces ya estaba consumada. Pero tras haber estado reivindicando frente a una generación de chicos jóvenes que había una forma de hacer periodismo y que había que relacionarse de tal manera con las jerarquías del medio, no me podía quedar haciendo lo contrario a lo que había dicho durante esos años, y decidí que era mejor irme para mi casa.Después tuve la suerte maravillosa de que me llamaran de Canal 4 para estar en Todas las Voces, porque salir de la luz de golpe es algo que siente. Yo sabía que iba a suceder, porque me iba a cansar, pero no sabía que iba a ser tan doloroso. Después de haber hecho diecisiete días de la madre, coberturas de verano, tapas de navidad y números aniversario llega en un momento en que decís: “Que venga otro porque a mí no se me ocurre más nada”. Y hacer siempre lo mismo me aburre un poco, por lo menos a mí. ¿Viste aquello de que cuando ya no estés en el cargo la gente no te va a saludar, no te va a invitar y no te va a dar bola? No lo sentí tanto. Sí me dejaron de invitar, pero me pareció una cosa normal. Las embajadas invitan a la directora de Galería, no a mí. Hay personas a las que eso les puede afectar en el ego, en la autoestima.

Sos lo que representás.

Claro. Eso hay que tenerlo bien claro siempre, Siempre traté de tener actividades por fuera de Galería, porque tengo múltiples intereses. Mi militancia en Mujeres de Negro era por fuera, así como el activismo en temas de género, aunque eso se reflejaba en la revista porque a mí me parecía que era de interés general. No reflejé en la revista todo lo que me interesaba sino solamente lo que me parecía que correspondía para Galería. Mi condición de hincha de Liverpool y frecuentadora de Belvedere tampoco la dejé de lado. Vos te creés lo del glamour pero después te vas el sábado a un partido de la B con Cacho Etcheverry a sentarte en la tribuna compartiendo mandarinas, y eso te trae mucho a la realidad. Te hace ver que hay otro mundo. Es un mundo que me gusta y disfruto también. Mantuve otros intereses, publiqué libros sobre temas que no tenían nada que ver con Galería. Traté de tener una identidad por fuera de la revista. Las personas que me importaban siguieron siendo amigas, y sentí un gran respeto en los colegas, en gente vinculada a la política y otras cosas. Eso me hizo sentir bien, no se dio aquello de que “todos me abandonan, no existo más”. Está bien que me dejaran de invitar a un montón de lugares, tiene que ser así.

Arbilla se fue re caliente.

Más que caliente te diría que con dolor.

Fue el padre de la criatura, con sus defectos y virtudes.

Sí. De esa y de muchas otras. Varias generaciones de periodistas se formaron en la redacción de Búsqueda, con una forma de hacer periodismo. Veníamos de un periodismo muy partidario, y él nos formó en un periodismo como el de las películas, muy norteamericano, muy de independencia, de ser imprevisibles, de decir lo contario a lo que la gente espera, no desde el lado editorial sino desde la información.

Sos responsable de haber transformado Búsqueda en un suplemento de Galería.

Sí, pero el ideólogo de eso es Arbilla, no yo. Él fue el que lo inventó. El primero que me hizo ese chiste fue Claudio, que venía muerto de risa y un día me dijo que había estado con Valenti y le había preguntado si seguía dirigiendo ese semanario que salía con Galería. Mucha gente también lo decía para dar púa, para desvalorizar a Búsqueda. Creo que cada uno cumplía su función. Galería es más fácil de leer y digerir. Quizás hoy hay menos lectores que vayan más a lo profundo.

A veces tiene mejores entrevistas que Búsqueda.

Tiene, pero no son comparables, son temas distintos. Tiene un nivel periodístico que en los primeros años me costó mucho defender, porque éramos las chetas que poníamos a nenas lindas en la tapa, cuando, de hecho, se hizo periodismo con mucho rigor en cosas que supuestamente eran light pero que estaban bien hechas, de modo profesional, como lo hace Vanity Fair o la revista de El País de Madrid. No lo inventamos nosotros.

Hasta Playboy.

Totalmente. Las entrevistas de Playboy son palabras mayores, ya lo quisieran Búsqueda y el New York Times. Fue una batalla cultural muy importante que tuvimos que dar, que no la podría haber dado yo solita con mi alma. Yo tenía al jefe ahí arriba, bancando y bancando. Al principio había que bancar lo interno, que se dijera que había que “gastar plata en esta pelotudez”, y después la crisis, porque empezamos a fines del 2000, y había que bancar la pérdida que estaba dando Galería, que era una carga económica importante, porque para eso precisás poner plata. Desde hace por lo menos ocho años o diez Galería es por lejos la mayor fuente de ingreso de facturación de la empresa. No lo hubiera podido haber hecho sola sin apoyo de arriba, así como cuando el día en que el apoyo de arriba cambió sentí que no podía hacer la misma revista que venía haciendo.

Búsqueda cambió totalmente. Hasta color le pusieron.

Han querido modernizar el diseño, una cosa que a Danilo siempre se le reprochó.

Él quería el texto puro y duro.

Él decía que Búsqueda era para los que leían, y que al que no le interesaba leer que buscara otra cosa. Es una postura. Cuando vio que era necesario un soporte que diera buenas noticias, que fuera más amigable, inventó Galería.

El fenómeno se circunscribe dentro de la crisis generalizada de la prensa. ¿Cómo evaluás esa crisis?

Hubo un pecado original en esto, que cometieron en el primer mundo y que nosotros seguimos, que es haber abierto los contenidos y dar todo gratis. Está bien que un cocinero tenga un sitio web y regale esos contenidos, pero no te invita a su restorán a comer gratis. Cuando nos quisimos acordar, Google y Facebook nos habían comido crudos; estaban ellos haciendo millonadas y nosotros, los medios, teniendo que despedir gente porque las ventas bajaban y quedando sin poder sustentar un periodismo de calidad. Y esto todavía no está laudado.

Ahora está cambiando.

En el mundo empezaron a ver que era necesario cobrar y convencer al público de que el periodismo de calidad implica que haya personas pagas, y de que cumple una función en sostener la democracia. Al que todos miramos es al New York Times, que es el que ha tenido más espalda para experimentar. Ahí la política de suscriptores representa un 70% de los ingresos, online y en papel. Con todo lo que pasó con Trump, la gente empezó a darse cuenta que necesitaba información de calidad, y empezó a recurrir a los diarios en serio. Papel o no, pero los medios en serio siguen estando legitimados por la credibilidad pública. Mirá lo que hizo Mark Zuckerberg cuando compareció frente al Congreso de Estados Unidos y quiso fijar su postura, compró una página en los ocho medios en papel más vendidos del mundo. Ayer vi que Macron hizo un llamado a todos los europeos para unirse y dejarse de embromar con los nacionalismos y populismos, y lo hizo en los principales medios de papel de Europa. Todavía esta cuestión no se ha dirimido.

¿Cómo se dirime?

Tenemos que dar la batalla, y yo la quiero dar desde la política para convencer a la gente de que las democracias de calidad se obtienen con un buen periodismo, y que para eso hay que pagarle a la gente para que lo haga, porque si un periodista tiene que cubrir ocho cosas en un día y además trabaja en una radio o en un canal, no puede hacer periodismo de calidad por más que quiera. Y si además es una persona que ya logró determinado nivel, va a aspirar a un ingreso que hoy no le pueden pagar, y se va a ir otra área, organizacional o de otro tipo, lo que no garantiza un periodismo profesional, y ahí es que toman un chico joven. No es que se haya deteriorado el nivel de los periodistas, es que son jóvenes, se están formando y les están dando responsabilidades para las que no están capacitados.

Los pasantes.

Claro. Todos deberíamos tomar consciencia de eso. Además, hay un sobredimensionamiento de los mensajes publicitarios y de marcas en las redes, que les está haciendo mal a algunas marcas. Ha pasado, por ejemplo, con Unilever, que amenazó con retirar la publicidad de Facebook, en la que deben invertir millones, porque la pone en sitios que son en defensa de los radicales del islam, en páginas de pornografía infantil o en cualquier cosa. Por otro lado, me parece que están haciendo un daño tremendo a las democracias al generar estas comunidades. Está bueno que te conecten con quien piensa parecido y tiene gustos en común, pero están generando islas de gente que solamente dialoga entre sí y que cuando tiene que conversar con otro que piensa distinto es desde el odio, porque estás acostumbrado a manijearte con gente que piensa como vos.

¿Visualizas una salida?

No estoy diciendo nada nuevo, pero creo que estamos en un momento de transición. Creo que el camino es hacia las suscripciones, pero también hacia convencer al público de que es necesario que nos sostengan, y que desde la política y el gobierno haya apoyo total a esta propuesta de bajar la carga impositiva a los medios, porque se trata de un servicio público muy importante.

¿La prensa en Uruguay es realmente democrática? Con los intereses empresariales detrás. No hay para todos la misma capacidad de expresión.

Hay un gran condicionamiento comercial, y es en parte por lo que dejo el periodismo. Todo lo que hacés está en función del aviso y del que te hace el lobby para tal empresa. También es verdad que hay grandes empresas que han sido muy serias en esto. Cuando el dueño de Mercedes Benz le vendió el avión a Vázquez, Búsqueda lo dijo y el tipo llamó a presionar, diciendo que él tenía un aviso y que lo iba a retirar. Claudio le dijo que lamentaba que sacara el aviso, y además lo grabó y lo publicó. Ha pasado con políticos también.

Es una realidad.

En Búsqueda me consta que se ha manejado así. En otros medios han tenido que resistir presiones desde el Estado, por ejemplo, en diarios que hoy no están con el gobierno. Así como hay otros que han dejado de decir cosas de ANCAP, de la que no se decía nada cuando estaban aquellas publicidades impresionantes. Y ni te digo lo de ANTEL. Ha venido de los dos lados, y es peor cuando es por parte del Estado, porque lo hace con plata de nosotros. En un país donde un tipo como Mujica llega al gobierno en buena medida por la prensa, porque el tipo rendía, y donde se pueden decir una cantidad de cosas y transmitir otros mensajes al punto de que lo convirtieron en una estrella pop internacional, no podemos hablar de una prensa que no haya sido democrática.

En el período de Mujica, Búsqueda todas las semanas tenía una noticia.

No sé si fue un operador, pero sin ninguna duda él eligió a Búsqueda para informar.

¿Eso no te hace perder independencia como medio? Era todas las semanas la llamadita del Pepe a ver qué noticias había.

Es una ventaja del periodista haberlo tenido a él como fuente, porque él construyó una relación. Creo que la independencia se perdió después, cuando ya se le publicaba cualquier cosa y cuando un periodista viajaba con él, porque le ponían como condición para publicar el libro que fuera Mujica. Ahí la independencia del medio estaba en juego, y creo que eso le hizo daño a Búsqueda. Incluso le hizo perder confianza en la oposición.

En el 2010 nos dijiste que Mujica estaba haciendo una revolución cultural enorme, que era una cosa fantástica.

¿No creés que la hizo, la revolución?

Lo veías como una cosa positiva. Decías que era “fantástico”. Con el semanario del jueves, ¿qué pensás ahora?

Evidentemente no fue fantástico. Lo que pasa es que en aquel momento yo estaba hablando como periodista, desde afuera. Nunca lo voté ni lo hubiera votado. Lo que estaba viendo era que él sacudía un estilo de hacer política. A la luz de los hechos se vio que no fue positivo para el Uruguay, y que todo eso de lo que hablaba estaba muy lindo pero que al momento de gobernar se armó un relajo tremendo y fue un desorden. Había gente muy responsable, sobre todo el ministro Astori, y muchos otros que lograron poner un poco de orden.

Astori no era ministro, era vicepresidente.

Pero manejaba la economía. Uno de los dos ministerios de Economía, por lo menos. El que no se fue de las manos. Me parece que el hombre, sobre todo en los últimos años de gobierno, empezó a trabajar para el Premio Nobel. Me consta. Incluso Búsqueda llegó a publicar informaciones al respecto de los diálogos que hubo y la ansiedad de él por ganar el Premio Nobel de la Paz. No todo era favorable a él. Creo que esto de traer a los sirios, lo de Guantánamo y lo de autoproponerse para mediar en Colombia, lo hizo buscando eso.

Lo de mediar en Colombia es loable.

No sé. Me parece que todo lo hizo por esa desmedida necesidad de que la gente lo aplauda y lo ame. No creo que sea un hombre malintencionado, pero sí sabe lo que hace y en ese momento quería el Premio Nobel de la Paz. Creo que tiene dotes de comunicador fantásticas. Cuando vino un periodista de El País de Madrid durante las elecciones de 2005 me dijo que quería hacerle una foto y entrevista a ese diputado que venía al Palacio Legislativo en moto con campera de jean. Esa no-moda que él impuso fue una moda, como también lo hizo el Che, que impuso una tendencia de moda. El culto a la pobreza y a la falta de eses al hablar. La intención era desacartonar, pero llegó demasiado lejos. Quizás sin intención, generó en un grupo de gente un desprecio a la meritocracia y el respeto a los rituales y a determinados símbolos.

¿Sos de las que piensan que alentó la vagancia?

No la vagancia, pero sí esa cosa de que todo me importa un caracho y entro con chancletas y el mate al Parlamento, y soy bárbaro y del pueblo porque hablo sin las eses. Ese tipo de valores me parece que no están bien y no aportan. Creo que Hugo Batalla fue un tipo tan popular como Mujica, y probablemente igual de pobre, y sin embargo su hija Laura siempre me cuenta que siendo vicepresidente, cuando lo llevaba el chofer a La Teja, él se sentaba adelante, porque Hugo era así. Un día Sanguinetti le dijo que tenía que ir atrás, porque no era un tema de pensar que él era más que el chofer, sino que él estaba representando al Uruguay. Eso lo valoro. Entiendo la idea de que uno representa una institución y hay normas que respetar. Capaz que ambos son extremos, pero si tengo que elegir uno, elijo el de Sanguinetti.

Vos representabas a Galería y veraneabas en Cuchilla Alta.

Yo no representaba una institución en nombre de todos los uruguayos. Son cosas diferentes.

Eso de Sanguinetti es una pelotudez, ahora volvió y nos va a enloquecer.

(Risas). Era la institucionalidad. Me parece que está bien respetarla. No estoy de acuerdo con que se vaya con el mate al Parlamento. ¿Te vas a morir por no tomar mate durante una sesión de diputados?

Es un tema de costumbre. La gente toma mate habitualmente.

Claro, ¿pero es necesario? No me gusta que a las Cámaras lleven mate. Tampoco me gustaba cuando era periodista parlamentaria y algún senador se iba con un té que hacía ruidito (risas).

¿La izquierda hizo algo productivo en estos quince años?

Mucho, claro.

¿Y por qué te fuiste al Partido Independiente?

¿Quién te dijo que no era de izquierda? Sí, hizo cosas positivas. Me parece que no por estar en un partido todo lo que haya hecho el otro sea espantoso. No me siento identificada con el Frente Amplio, como sí me sentí durante muchos años de juventud. No me siento cómoda con compartir con gente que todavía sigue llamándose comunista y defendiendo una tradición soviética que es incomprensible que tenga aceptación, cuando todos sabemos que fue un régimen de opresión que invadió otros pueblos. Siguen reivindicando eso sin hacer autocrítica. Un partido cuyo grupo hegemónico tomó las armas, y nunca escuché decir que estuvieron mal al haberlo hecho y que ese no era el camino, ni pedir perdón por errores que cometieron y que costaron vidas humanas. Coincido con Sanguinetti cuando dice que esta elección va a ser entre los que piensan que Venezuela es una dictadura y los que no lo piensan.

Sanguinetti está haciendo el juego que hizo con Tabaré Vázquez.

Totalmente. Es un genio. Ojalá yo en la comunicación del Partido Independiente tenga las ideas que tiene él.

Pero no digas que coincidís con la postura política. Él le ganó a Tabaré Vázquez con aquello del marxismo en el debate, y ahora está haciendo lo mismo para subir puntos. ¿Venezuela importa en Uruguay?

A mí me importa que a mi partido le parezca un horror lo que está pasando en Venezuela y lo condene de punta a punta. Me siento cómoda en un partido que piensa así.

¿La gente vota en base a eso?

No sé si debería votar en base a eso, pero sí debería considerarlo un elemento importante, porque nuestras democracias están en un momento muy crítico.

¿Qué está pasando en Venezuela?

Hay una dictadura.

¿Por qué?

Porque hay un presidente que fue elegido en unas elecciones que no fueron avaladas internacionalmente y que además hizo nombrar una Asamblea Constituyente ilegal, habiendo usurpado las funciones del Parlamento que sí había sido elegido por el pueblo.

¿Por qué validás las elecciones del Parlamento, que inobjetablemente tuvo dos tercios en su composición, y no son válidas las que eligen al presidente o a esa Asamblea Constituyente, como recurso para salir de una situación de presión internacional, porque el poder electoral no había validado dos o tres diputados?

La comunidad internacional avaló las elecciones parlamentarias donde salió lo de los dos tercios, y criticó lo de la Asamblea Constituyente porque le pareció totalmente arbitrario, igual que las elecciones de Maduro, que no permitió que fueran observadas. Generalmente la historia, además, nos enseña que cuando hay gobiernos que no permiten que a nivel internacional se auditen sus elecciones es porque hay algo que no es legítimo. Continuamente estamos escuchando a la oposición venezolana, con la que no me identifico y no me cae simpática, decir que son perseguidos. Hay periodistas encarcelados, y son europeos y norteamericanos. Imaginate los pobres periodistas venezolanos, lo que les puede estar pasando. Hay personas desaparecidas, que fueron detenidas por fuerzas militares. ¿De qué estamos hablando? Se trata a la oposición como una enemiga. Sabemos que la gente tiene mucha presión para no ir a protestar a las manifestaciones. A todas luces es una dictadura. ¿Por qué no se está llamando a elecciones?

¿Por qué no se llama a elecciones en otros países donde hay situaciones mucho más catastróficas?

También está mal.

¿Por qué todo se centra en Venezuela, cuando en Colombia desde el punto de vista humanitario la situación es mucho peor? Las violaciones en Colombia a los derechos humanos, los niños desnutridos, los que mueren por falta de atención médica. O los miles y miles de desaparecidos en México.

Todo eso fue y sigue siendo. Latinoamérica es el continente más desigual y violento de la Tierra. Nadie lo niega. Ahora bien, no hay un millón de colombianos huyendo de Venezuela, pidiendo ayuda desesperadamente. Miles y miles de exiliados que no tienen posibilidad de acceder a sus bienes porque tuvieron que salir corriendo de su país. Los colombianos no están saliendo desesperados de su país.

¿Por qué no se centra todo en Honduras?

Me parece un horror lo que se hace con Honduras, pero este país no hizo negocios con Honduras, y no se le pidió una comisión investigadora de los negocios que se hicieron con Honduras, y no se dijo que no a eso utilizando la mayoría parlamentaria. ¿Por qué? Algo está pasando ahí.

Eso que decís es otra cosa, y está perfecto. La historia es si de algún modo no nos están dirigiendo cuando centramos todas las baterías en Venezuela, dejando por debajo situaciones mucho peores.

Hay algo que critico mucho: en Uruguay estamos muy centrados en lo que pasa acá en la aldeíta, y tradicionalmente la información internacional está totalmente menospreciada; al periodista que en una redacción mandan a cubrir internacionales lo están mandando a la Siberia. La situación que hay hoy en Centroamérica también es explosiva, y también es horroroso lo que está pasando en Nicaragua, donde también hay una dictadura horrible que nos duele. Todo esto debería informarse, y lo de Honduras también. Lo de México ha sido una tragedia horrorosa, porque además el núcleo del narcotráfico se pasó para México porque los terminaron corriendo. De todo eso no se informa, y está mal que no se haga.

Y nos centramos en Venezuela.

Y bueno, lo centramos porque tenemos intereses ahí, porque el tipo se metió en el Mercosur de una forma bastante extraña. También deberíamos informar sobre Paraguay, donde tantos empresarios uruguayos tienen campos y negocios, y no sabemos mucho lo que está pasando, y ahí se cocina cualquier cosa. Sí, de muchos lugares no hablamos. Pero eso no significa que no digamos que en Venezuela hay una dictadura.

Compartís con Sanguinetti que va a ser un tema central en la campaña electoral.

No digo eso. Digo que debería ser un elemento a considerar que el partido al que uno vaya a votar cree que en Venezuela hay una dictadura o no. Para mí el elemento principal es qué está pasando en la economía, qué es lo que va a pasar con mi empleo, con mis ahorros, con mi seguridad y la de mi familia, con la educación y el futuro de mis hijos, a los que se les va a transformar el mercado laboral, con la desaparición de un montón de profesiones, y ellos quizás queden con las ruedas para arriba.

¿Por qué Venezuela puede desplazar esos temas?

Nadie dice que los vaya a desplazar.

El parteaguas es China y nadie habla porque es gran socio comercial. Los negocios con China son mucho más grandes que los que hay con Venezuela, y de China nadie habla, ni a la izquierda ni a la derecha. Ni Pablo Mieres.

Como no se habló de Estados Unidos durante años. Creo que Pablo Mieres es el único senador que hay en el senado, y ya bastante hace.

Como periodistas sabemos que la información muchas veces se manipula.

No sé si se manipula, pero se priorizan unas cosas y otras no. Y más hoy, donde cada vez hay menos gente en la redacción. También hay una realidad y es que China sacó a más de trescientos millones de tipos de la pobreza extrema en los últimos años. En Venezuela creo que no fue así.

¿Hemos avanzado en el tema mujer?

Claro, avanzamos un montón.

Ayer mataron a una policía en Artigas.

Nadie dice que hayamos resuelto el problema. Digo que avanzamos. En buena medida creo que el aumento de la violencia doméstica, y lo creo con Mujeres de Negro porque ellas explicaron y yo coincido, tiene que ver con una resistencia en la interna de la familia y la pareja hacia una mujer que es mucho más independiente. Ahora las mujeres salen a trabajar, tienen su propio ingreso; y legalmente no se considera que abandonan el hogar si se van como víctimas de violencia, que era un fantasma que se les agitaba mucho; y tercero, las familias suelen apoyarlas y entienden que no es solamente un problema de la mujer y su pareja sino de todos. Fue todo un trabajo donde me parece que el gran mérito lo han tenido las organizaciones sociales, que desde los años ochenta han venido machacando, trabajando y divulgando. En aquella época a las que hablábamos de eso se nos trataba de pesadas, hasta que eso fue cobrando una masividad que terminó de explotar y llegó a su punto culminante el 8 de Marzo de 2017, cuando nadie se esperaba aquella manifestación impresionante. Hoy me parece que la cosa se está complicando a nivel de organizaciones.

¿Hay tantas diferencias? ¿Qué es lo que está pasando?

El 8 de Marzo hay pancartas que reclaman por los cincuentones o por FUCVAM, ahora todo cabe, como en una época pasó en el 1º de Mayo, que es mucho más amplio. En el 1º de Mayo del 83 éramos todos amigos y estaba todo bien; después el discurso fue cada vez más incluyente. Me parece que en esto hay un botín de gente, que son todos esos miles de mujeres que van a la marcha, y que las organizaciones más politizadas en el sentido de militancia radical han tratado de capitalizarlas a su favor. La consigna de la marcha de este año, “Más feminismo y menos fascismo”, no la comparto. Obviamente que comparto que tiene que haber más feminismo y menos fascismo, ni que hablar, pero me parece que no corresponde una convocatoria de ese tipo. ¿Por qué no menos “madurismo” o menos “trumpismo” o menos nazismo, que está teniendo un empuje, o menos populismo, como los de derecha, que están invadiendo en Europa? Me parece que las ideologías machistas o patriarcales, llamales como quieras, han atravesado todas las ideologías. Te lo muestran los campos donde mandaban a los gays y a los enfermos de SIDA en Cuba. No hubo organizaciones más homofóbicas que la Unión Soviética. Meter una filosofía política por ahí adentro, en un año electoral, me parece que no es incluir sino cortar un poco grueso. Podés decir que los grandes cambios en el mundo vinieron de sistemas liberales y capitalistas, como el sufragismo, la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario. Todo eso surgió en regímenes capitalistas y liberales.

En la Unión Soviética se despenalizó el aborto.

También en sistemas capitalistas, por la misma época. El matrimonio igualitario se intentó ahora en Cuba y no marchó. No todo es una cosa u otra. Me parece que no corresponde esa proclama, y que se hace porque es un año electoral. Comparto los logros que se han alcanzado, pero no son solamente patrimonio de estos gobiernos sino de una serie de organizaciones sociales no vinculadas al Frente Amplio, que están hace muchos años, desde cuando el Frente Amplio las miraba por encima del hombro. Y los otros partidos, antes que me lo digas. Y el Partido Nacional más que ninguno.

Pero el Frente Amplio capaz supo visualizar primero…

Que eso era algo a capitalizar, sin duda.

Y varias de las leyes para mejorar, salvo Tabaré y su veto…

Totalmente. Pero saben que los procesos son históricos. A mediados del siglo XX se consiguieron logros sociales para las mujeres, desde el período batllista y en sus coletazos. Cuando terminó la dictadura el mensaje sobre el tema género fue clarísimo: no hubo ninguna legisladora. Solo había mujeres suplentes, y entraban de vez en cuando. Si no hubiera sido por la cuota…

Con la cuota empeoró desde el período pasado a este.

No empeoró el número. Igual mejoró, pero se usó de una manera minimalista, y además el sistema electoral implica que en el interior si no encabeza una lista es probable que una mujer no salga. No es una garantía. Luego están los casos lamentables de renuncias para dejar a un hombre, porque no se quiso votar una cosa que además propuso el Partido Independiente: que toda la línea fueran mujeres, no solamente las primeras sino las que venían atrás.

Uno de tus referentes históricos, Margarita Percovich, salió diputada y edila el mismo año y renunció al Parlamento. Hizo lo mismo que hizo Graciela Bianchi.

Yo voté a Margarita para que saliera diputada, y me decepcionó que renunciara. Ahora bien, su trabajo por el feminismo en Uruguay es tan grande que esa renuncia no empaña todo el aporte que hizo.

Le dieron con un caño a Graciela Bianchi cuando uno de los íconos del feminismo uruguayo hizo lo mismo.

Era otro momento histórico. No quiere decir que lo justifique, pero no es el caso de Graciela Bianchi. Le tengo mucha simpatía a Graciela y nos conocemos desde cuando ella era secretaria de Germán Araújo, pero tanto ella como otras legisladoras reivindican que ellas no son producto de la cuota, que ellas están ahí por sus propios méritos. Yo discrepo con eso. Creo que el trabajo que hicieron las mujeres, sobre todo las fundadoras de la bancada femenina y algunas periodistas que tratamos de acompañar…

El único partido que llevó la cuota siempre fue el Socialista.

Siempre. La impuso primero en la interna del partido. Es verdad. Tomando la tradición de los socialistas.

A vos la cuota te beneficia. Vas a salir diputada gracias a la cuota.

No creo que vaya a salir. Uno puede ser una gran figura en los medios, y que te conozca hasta el loro por una larga trayectoria, pero no por eso juntás votos. En este país no sé si eso pueda ser simpático, que un famoso termine en la política. No sé si levanta votos. Lo voy a confirmar el 28 de octubre. El sistema electoral es raro, si no tenés un montonazo de votos en Montevideo no sabés si salís. Lo que sí te puedo decir es que si llego a salir diputada va a ser gracias a la cuota, no tengas ninguna duda. Como la inmensa mayoría de los que están en el Parlamento y las ministras. Muchas de ellas son conscientes de eso, de que están ahí gracias a la cuota, gracias a quienes votaron la cuota, gracias a quienes pelearon por la cuota y salieron muy chamuscadas de las internas de su partido y del Parlamento por eso, y también por la pelea que siempre dieron las organizaciones sociales feministas. No tengas dudas. Me molesta que muchas mujeres digan que no son producto de las cuotas sino de sus méritos propios. No. Te dieron bola y te dieron entrada porque hay una consciencia social que está reclamando que haya mujeres en esos lugares. Tampoco me parece que sea nada denigrante ser producto de la cuota. Sin esa cuota seguiríamos con tres diputadas.

Algunas no llegaron por la cuota sino por ser “esposa de”.

O hijas.

Lucia era la esposa del Pepe y Susana Pereira la esposa de Bonomi.

Y en el mundo también sucede. Violeta Chamorro era una viuda a la que todo el mundo quería. O la filipina Corazón Aquino; Benazir Bhutto, de Pakistán; Indira Ghandi, que era la hija de Nehru. Ha sido histórico.

Tenemos veinte precandidatos y una sola mujer.

Dos. Carolina y Verónica, ¿De cuál te habías olvidado?

Estaba pensando en Verónica Alonso. En la anterior solo había una candidata a vice. ¿Es un progreso o son circunstancias casuales?

Casual no es. Creo que hay un proceso cultural en el Uruguay que está reclamando mujeres en los cargos electivos, y que los partidos políticos han tomado de eso. Capaz no les dio tiempo de tomar nota en la elección pasada, pero ya la habían empezado a tomar, y en esta la tomaron mucho más. La fórmula dela Alternativa va a ser paritaria, con una mujer de vice.

Selva tiene menos votos que vos, es menos conocida.

No estamos medidas, no sé. Tiene más experiencia política.

Es menos conocida desde el punto de vista social.

Estuvo en televisión muchos años, en el 10 con Sotelo. Es una mujer que tiene una preparación académica importante. No tengo duda de que si Lacalle gana la interna nacionalista va a llevar una vice mujer. Nos lo dijo cuándo le hicimos una entrevista, que ya tenía una idea y era una mujer. Creo que puede ser Adriana Peña, porque tiene que ser de otro sector. Con Verónica me parece que no hay mucho feeling. Beatriz seguramente debería ser, pero son del mismo sector y no ha sido esa la tradición del Partido Nacional. Sin duda ella va a ir a un lugar destacado.

La tradición era que el candidato ganador era el presidente del Directorio y este la rompió.

Con toda esa oferta multitudinaria que hay en el Partido Nacional, salvo que gane con un 70%, no va a ir con una fórmula que sea de su sector. Me parece, no sé.

¿Llegamos al punto en que las mujeres votan mujeres solo por su condición de género?

Creo que sí, si como dice Constanza Moreira, no son candidatas con el cuerpo, sino que lo que hacen es llevar una mirada que enriquezca y pluralice a la política y la democracia. Si es así, pienso que debería ser. Y creo que va a ser así.

Que Carolina Cosse va a arrastrar votos por su condición de mujer.

Creo que sí. Mi familia casi toda es del Frente. Uno de mis sobrinos me dijo que le da satisfacción ver que eso es lo que viene, y que va a votar a Cosse en la interna porque el Uruguay está preparado para tener una presidente mujer, y que además es necesario.

Somos los rezagados en América Latina.

Sí, tiene que aparecer una mujer que le haga pensar a la gente que vale la pena, y no solamente por ser mujer, porque uno también tiene que coincidir en otras cosas.

Constanza pintaba de otra forma y se desinfló.

Sí. Probablemente lo de Constanza fue para señalar carencias que tenía Vázquez en ese aspecto, y una conducción del Frente de varoncitos de cierta edad. Fue más como un testimonio de querer enfrentarse a ese tipo de hacer política. Por otro lado, hay sectores de izquierda más moderada donde no se podía seguir el estilo de Constanza.

Hasta en Estados Unidos fue más fácil que ganara un afrodescendiente.

Ahí estuvieron los rusos metiendo la mano, y era una mujer que generaba cierta resistencia. Viste que está en duda, con el tema de los tipos que te hacen minería en internet y pueden manipular cosas e informar mal para generar determinados efectos. Hilary Clinton me parece que no era una mujer que generara simpatías, por su estilo tan duro, poco permeable.

Ahora vas a tener a Michelle Obama.

Me encantaría.

Y Ocasio-Cortez.

También. ¿Viste lo que es esa mujer? Es espectacular, me encanta.

¿Qué sentís que le aportás al Partido Independiente? Aparte de una cara bonita.

¡Ay, no! Soy una señora mayor, por la cara bonita no creo.

¿Por qué te aceptaron? ¿Porque sos mujer? ¿Porque sos conocida?

Me contrataron para hacer la secretaría de comunicación, lo cual nos implicó a todos ceder: a ellos por contratarme y a mí por ganar menos plata. Pero estamos todos contentos, por suerte. Creo que lo que le podría aportar es justamente lo que voy a hacer desde la secretaría de comunicación: hacer visible el trabajo. Creo que los cuatro legisladores han trabajado un montón, que son tipos capaces y comprometidos, íntegros, pero que tienen un marketing que es débil. Todavía no son muy conocidos. Daniel Radío me parece un parlamentario espectacular y es muy poco conocido.

No marcan perfil.

La idea es esa, que los conozcan a ellos y a lo que hicieron. Hacerlos más visibles. En eso son bastante varones, en el sentido de que son muy serios. Eso es muy de la política uruguaya. Muy estructurados. A veces también al elector le interesa saber cómo son humanamente. Desacartonarlos un poco, y no como pose, sino porque son personas desacartonadas cuando estás conversando con ellos. Lo del mate no me lo llevan, por ejemplo, ni yo se los quiero imponer. Están tomando mate todo el tiempo, y andan en zapatillas, y son personas que siempre se ganaron la vida con sus profesiones. No tienen el glamour de ser ni demasiado ricos ni demasiado pobres, ni de decir malas palabras ni hacer chistes ni decir cosas que capaz tienen gancho con el público. No quiero que hagan el papel de lo que no son, pero sí que cuando se prendan los micrófonos se vea que son tipos capaces, que han hecho cosas, que estudian, que se toman las cosas en serio. Esa imagen no se puede proyectar mucho, porque también estamos hablando de que en la campaña electoral hay que tener dinero, y para mostrar esas cosas hay que tener mucha plata. Este es un partido que no recibe aportes del exterior, y donde los aportes privados son muy modestos. Son muy ordenaditos en administrar la plata, además.

Ahora tienen a Valenti.

Eso es Valenti, y esto es el Partido Independiente.

Digo que en el contexto va a ser la campaña por la Alternativa. Él va a llevar a la mujer como vice.

Pondrán la plata en la Alternativa. Acá en el Partido Independiente esa no es la idea. Cada uno va a llevar su lista.

¿Cómo se mejora esta democracia que depende del poder económico?

Es un problema. Hay mucha gente que no hace política porque no tiene los recursos, porque implica dejar tu trabajo. En la cabeza tenés que estar disponible y tener una familia atrás que te banque. Si no, no podés hacer política.

Este sistema fomenta los Novick y los Sartori.

Lo que hay que hacer es tratar de que el público no se emocione mucho con los Novick y los Sartori, o por lo menos que no se emocione solamente por eso.

Pero tienen posibilidad de tener presencia permanente por tener una billetera un poco más abultada.

Ahora hay una ley electoral que indica que hasta treinta días antes no podés. Para los partidos nuevos es complicado por el hecho de que te adelanten el dinero en función de los votos que tuviste, lo que te ayuda, pero también te limita. Este partido ahora tiene un poquito más, pero le costó.

Es totalmente discriminatorio con los chicos y con los nuevos.

Sí. Es así. Y a veces no solamente estamos hablando del poder económico de los candidatos o de las grandes empresas que contribuyen, sino que a veces también se utiliza dinero de quienes están en los gobiernos. Pasó con este gobierno y con los anteriores, que utilizaron el aparato del Estado para hacer publicidad. No solamente Novick y Sartori, también desde la Intendencia de Montevideo me parece que se está haciendo una campañita, y desde ANTEL mejor ni hablemos.

¿Cosse es producto de qué? ¿Y Lombardo? Y Sendic fue lo mismo.

Por supuesto, la vicepresidencia de Sendic tuvo que ver con eso, y con que fuera apadrinado por Mujica. Ahí había algo afectivo. Me parece que es intrínsecamente injusto, no solamente por el poder de las empresas sino por la utilización de los dineros del Estado.

Es escandaloso lo del Estado, en todos los gobiernos. ¿Qué propone el Partido Independiente?

Está a favor de una ley que regule y transparente el financiamiento. Yo no estaba en el Partido, pero como periodista escuché a Iván Posadas, que fue el vocero, explicar que no se votó concretamente porque vinieron un día a fines de diciembre de 2018, cuando hacía años que se estaba planteando ese tema, a decir: “Esto hay que votarlo ahora y sacarlo así, y al que no lo vote lo vamos a escrachar”, y el Partido Independiente dijo que no, que tenía que estudiarlo más, que había cosas en que estaba de acuerdo y cosas en que no. Ahora, en el anca del piojo, lo vamos a votar como ustedes quieren y como ustedes lo trajeron, y por orden de ustedes no lo vamos a hacer. Creo que es necesaria una ley. Ahora va a tener que ser para la campaña próxima, para esta ya no hay tiempo, sería hacerlo sobre el pucho. Y además todos se apuraron en conseguir la plata por si les aprobaban la ley.

¿Van a contratar una agencia?

Se va a armar un equipo para hacer la campaña del Partido Independiente. Después hay un chico freelance que va a hacer redes, que es fotógrafo y camarógrafo. Está la agencia Alba, con Fernanda Ariceta, para la parte de publicidad y asesoramiento en el área digital. Está Marcelo Waintraub, un publicista que trabajó con Invernizzi mucho tiempo, que ahora vive en Buenos Aires. Otro socio de Fernanda en Juan Manuel Herrera. Es un equipo que se supone que yo lidero, aunque todavía no me pude poner a liderarlo.

¿Quién le va a escribir los discursos a Mieres?

Los escribe él. Trabaja mucho. No sé cómo hace. Me encanta esto de que escribe una columna por semana para montevideo.com. Me pregunto a qué hora lo hace, porque si no está de gira, está estudiando o en el Parlamento. Parece que la escribe el fin de semana. El jefe de prensa que estaba hasta ahora, que va a ser candidato por Colonia, me dijo que a veces la manda y ni siquiera le avisa, y de montevideo.com le avisan que ya las mandó. Las escribe solito. A mí me da pereza escribir mis propias columnas, imagínate escribírselas a otro. Me cuesta escribir, realmente me da trabajo.

¿Estás entusiasmada con este papel nuevo?

Sí, me encanta. Me gusta empezar cosas nuevas, ir contra la corriente, tener que remontar cosas. Por algo soy hincha de Liverpool.

Estas acostumbrada a sufrir.

Y a no ir con la ola.

¿Tus hijos qué te dijeron?

“Otra vez vas a cambiar”, me dijeron. Pero ahora me hablan de cuando esté en el Parlamento. Les digo que primero me tienen que votar. “Ahora que sos política”, me dicen. No son millennials, son de esta nueva generación que les llaman centennials, los que vienen después. Convencerlos de que la política es importante en nuestras vidas es un desafío que tengo. A medida que se lo voy explicando a ellos me gustaría ir explicándoselo a la gente, que también está desencantada de la política. Me siento igual que como me sentí al final de la dictadura, no porque ahora esté terminando una dictadura ni las situaciones sean parecidas sino por el entusiasmo y ebullición que yo en aquel momento tenía por hacer periodismo y que ahora tengo por hacer política.

El Partido Independiente no tiene expectativas reales de ser gobierno.

Yo tengo que decir que sí, que las tiene, aunque sabemos que no son altas.

¿Apuesta a ser la bisagra en una coalición?

Por ahora la apuesta es a ganar el gobierno, lo que sería muy difícil. En el caso de que eso no se dé, la idea es tender puentes. Gane quien gane.

No va a haber mayoría parlamentaria, además.

Es lo que se presume, y por eso la idea es hacer una campaña amable, diciendo lo que se piensa, sin considerar al otro un enemigo porque piensa distinto. Primero porque es necesario para la democracia, y segundo porque llegado el momento va a haber que tender puentes, con quien sea.

¿Ves viable que el Partido Independiente pueda formar un gobierno de coalición con un gobierno encabezado por Lacalle o Daniel Martínez?

Capaz que no de coalición, pero sí colaborando.

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