Home Reflexion Semanal ¿Cazuela de cangrejo?

¿Cazuela de cangrejo?

¿Cazuela de cangrejo?
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En los últimos días se difundió que el hijo del ex presidente Sanguinetti sería el futuro vicepresidente de UTE.  La información generó fuertes reacciones en todo el espectro político. ¿Se volvió a la práctica del nepotismo? ¿Se le cuestiona por ser “hijo de” o por sus antecedentes político empresariales? ¿Sirve este abogado para cualquier cargo? ¿Estamos frente a un Julio Luis todo terreno? ¿Por qué se le postuló para el BROU, ANTEL, el MTOP, CARU y termina en UTE? ¿Cede el gobierno por los votos del sanguinettismo en el parlamento? ¿El gobierno debe aceptar sin más lo que le manden los partidos integrantes de la coalición? ¿La necesidad de mantener unida una coalición y gobernar exige una dieta de ”sapos”, como ya había manifestado en su momento el presidente Mujica? ¿Se puede fracturar el Partido Colorado por esta disputa? ¿Cómo queda parada la fracción de Talvi con este nombramiento? ¿Dónde quedó aquello de la mujer del César?

Nepotismo: se cuecen habas a calderadas por José Manuel Quijano

La contratación de familiares para que desempeñen tareas en el estado, por parte de jerarcas públicos, tiene impedimentos normativos y está reñida con la ética. La JUTEP (Junta de transparencia y Etica Publica) es el órgano que vela para evitar el nepotismo. Desde el punto de vista normativo el decreto de 300/2003 (presidencia de Jorge Batlle) prohíbe, en el artículo 35, la actuación en la misma oficina del funcionario vinculado con el jerarca por lazos de parentesco.  La definición de parentesco comprende hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, así como al vínculo conyugal. Pero la norma, como se sabe y se comprueba, no inquiete a algunos jerarcas: el nepotismo ha estado siempre presente en Uruguay, aunque, a decir verdad, la preocupación esta ahora más extendida, hay una Junta encargada y se denuncia con frecuencia.

Basta mencionar casos recientes que han sido tratados profusamente en los medios.

* El vicedirector de ASSE, Mauricio Ardus, contrató en un cargo de confianza a la novia de su hijo, una joven de 18 años, sin informar al resto del directorio. El presidente Vázquez destituyó a las autoridades del ente (al vice Ardus y a la presidenta de ASSE, Susana Muñiz) y las cosas siguieron su curso.                                                                                                                                        * Jorge Vázquez fue prosecretaria de la presidencia entre 2005 y 2010 y subsecretario del Interior en los dos gobiernos siguientes del FA. El caso llegó a consideración de la JUTEP y en mayo de 2018 la Junta entendió que la designación de Jorge Vázquez no estaba comprendida en el decreto 30/2003 sobre nepotismo.                                                                                                                             *El nepotismo llegó también al Tribunal de lo Contencioso Administrativo (que, como si fuera un chiste de mal gusto, se encarga entre otras cosas de la transparencia de los actos en organismos estatales) porque dos de los cinco ministros del Tribunal   contrataron a sus hijas como asesoras.                                                                                                                                             *En los gobiernos departamentales también se cuecen habas y a calderadas.  La intendente de Lavalleja, Adriana Peña, colocó en el gabinete municipal a su concubino y luego nombró a su hermano como Director de Prensa de la Intendencia.  Peña no negó las acusaciones, sino que las defendió por necesarias: “Los cargos de confianza son para cubrirse la espalda” dijo la intendente al ser interpelada. Y agrego, retadora: “No hay que ser transparente en este país, hay que hacer la joda por detrás y callado la boca”.   El intendente de Artigas Pablo Caram designó a buena parte de su familia en cargos de confianza.  En la dirección de cultura municipal contrató a   su pareja y como director de desarrollo a su primo; además designó como funcionaria a una sobrina en la dirección General.  Según JUTEP por diversas irregularidades, entre ellas el nepotismo, Caram “violó los principios de probidad, legalidad y transparencia”.

Y ahora se presenta el caso de Julio Luis Sanguinetti. Es frecuente en Uruguay que los hijos de los principales dirigentes inicien su actividad política en el ámbito parlamentario: como rige la representación proporcional y el voto por listas cerradas (que suele encabezar el jefe político de la fracción o partido) el voto popular legitima a la figura de arrastre y, de paso, al pelotón de desconocidos. (Esta es la comprobación de un hecho y una crítica a las listas a dedo, pero no a la representación proporcional, cuyas ventajas son varias) También puede ocurrir, pero conlleva más suspicacia, que el líder político impulse a su hijo hacia un cargo relevante en la administración. Semejante conducta no entraría estrictamente en la definición de nepotismo del decreto de 2003, pero puede argumentarse que no es muy prolija con la ética.

Julio Luis Sanguinetti, como se sabe, fue propuesto para integrar la Comisión Administradora del Rio Uruguay (CARU) pero ahí apareció el primer escollo: el canciller Ernesto Talvi consideró, con buen criterio, que no debía nombrar en cargos de responsabilidad política a familiares de jerarcas partidarios.  Julio Luis quedó en suspenso mientras las influencias se movían para reubicarlo. Semanas después fue propuesto y aceptado por el presidente Lacalle para la vicepresidencia de UTE. Ahora bien, es notorio que todo este asunto ha caído mal en buena parte de la sociedad uruguaya. Y no solo por el trámite.  Sanguinetti hijo tiene, además, antecedente irritativo por sus vinculaciones, veinte años atrás, con el caso denominado “cangrejo rojo” donde su actuación dejó unas cuantas interrogantes sin contestar.

En la segunda mitad de los años 90 la empresa Southern Star Seafood, de la cual era socio Ricardo Moll Grolero y recibía asesoramiento, como abogado, de Julio Luis Sanguinetti, aspiraba a que avanzara el proyecto del Puerto de la Paloma, así como la concreción de la terminal pesquera Astra. Las cosas no salieron como los empresarios de Southern esperaban y Moll fue acusado de estafa. Durante el juicio el empresario presentó en el juzgado la grabación de una conversación telefónica (de mayo/ junio de 1996) con su abogado de entonces, es decir Julio Luis Sanguinetti.  Según la grabación, que en su momento se hizo pública, Moll pregunta:” Y bueno, ahora decime, ¿qué querés vos? “. Y la respuesta es: “Yo quiero uno”. Repregunta Moll “¿En Plata?” Contestación: “En plata. En plata”. Repregunta Moll: “¿Es por tu tarea?”. Respuesta “Si. Claro”. (Fuente “Revista Posdata”: 10 de marzo de 2000).

Pero ¿la grabación contenía la voz del diputado Sanguinetti o de un tercero? La jueza de Penal 1er turno, Rosario Berro, citó al entonces diputado Julio Luis Sanguinetti a la sede judicial para someterlo a una pericia técnica:   quería comprobar si la voz de la grabación era efectivamente la del diputado. Pero “la oposición del legislador a someter su voz a una pericia técnica para compararla con la de la grabación se convirtió en una “barrera infranqueable” para poder continuar con la investigación del pre sumario…” (“La red 21”, 22 de agosto de 2001).

Este artículo – que recoge información de prensa de la época sin quitar o poner una coma –  no tiene el propósito ni la intención de perjudicar y menos aún de condenar. No obstante, hay quien piensa que cuando el político en cuestión percibió (si es que percibió) que su salto por designación familiar al cargo público de relevancia levantaba resistencias debió, por su bien y el del gobierno que se inicia, arriar banderas.

Más allá del acaloramiento mutuo por David Rabinovich

No sé nada sobre la mujer de César ¿le pasó algo? ¿Salió a dar vuelta piedras y se encontró algún cangrejo? Seguro que era rojo.

El confinamiento y la distancia social nos han sumido en una dependencia total respecto a lo que informa la TV en su “show” de la mañana, tarde y noche. Parece que los “zurdos” se la llevaron toda y la herencia maldita es tremenda. Pero sobre algunos intendentes -actuales y pasados, en evidente litigio con la ley, la moral y las buenas costumbres -, no se analiza mucho. Es como el espacio policial de los informativos: lo agarraron los jíbaros. Sí, queda clarísimo el esfuerzo sobrehumano de quienes se han hecho cargo de nuestro país, dispuestos contra viento y marea a… ¿A qué? ¡A todo, sí! ¡Claro!

¡Quedáte tranquilo Alfredo! En materia de nombramientos el nuevo gobierno transita por la vieja “normalidá” no más. ¡Cómo siempre! Porque las reglas morales, de “las morales”, son para las vecinas. Las vigas y los ojos nunca se llevaron bien. Y de pajas mejor no hablamos.

Algo es indudable. Se generalizó en la coalición multicolor una actitud de “mostranza de autoridaddd”. (Así, con énfasis en la d final). Y no me vengan con que la culpa es de Don Guido, el Guapo es más milico que nadie ahora que se suavizó el nuevo ET. Contento con su juguete nuevo, hasta sonríe mientras despliega sus tropas victoriosas.

Me entero, por tu carta, que la práctica del nepotismo habría sido abandonada. No supe de eso. Reconozco que hay cuestiones de “grado” pero que “el que tiene padrinos no muere infiel”, fue, es y será una verdad indiscutible.

Sirve sí ser abogado y ni siquiera es necesario ser abogado del diablo. Ése sabe por serlo, pero más por viejo. Si al Julio María se le mete entre ceja y ceja algo ¿quién lo saca de allí? ¡Ni siquiera creo que puedan encontrarlo!

No te preocupes por lo que ‘manden’ los partidos del gran acuerdo nacional. De última no mandan nada. Mandan las cámaras empresariales y la “Embassy” … Como fue siempre. Los votos, para lo que realmente importa, están. El ajuste, económico, social y político será aprobado y nombramientos como el de “il figlio di Capo di tutti capi” no pasan de detalle anecdótico intrascendente. Hay que entender que tiene carpeta el muchacho, así como el hermano ‘Bettingo’ ¡qué buenos muchachos! ¿No? Además, todo se arregla con algo de “acaloramiento mutuo”, siempre y cuando sea pasajero.

El distanciamiento entre el relato y la realidad puede ser imperceptible –o casi- por ahora. Pero, así como no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista, en algún momento nos preguntaremos qué nos quieren decir en tanta conferencia de prensa. Porque, aparte de no dejar nada nuevo en el ‘magín’, no me parece que muestren quienes en realidad nos gobiernan. ¿Vos tenés claro, Alfredo, quién tiene realmente los dedos sobre las perillas?

Gracias por poder “interlocutar”. Estás apuradas líneas pueden quedar entre nos… O publicálas, si te parece oportuno.

Abrazo desde San José

Burocracia política en la vuelta al Estado oligárquico por Oscar Mañán

Las alianzas políticas que conforman un gobierno deben, necesariamente, manejar equilibrios inestables, en particular cuando hay diferencias ideológicas históricas. Esta alianza no es la excepción, como tampoco lo fueron gobiernos anteriores, y las discrepancias se hicieron notorias desde los primeros nombramientos de los cargos políticos.

En principio, emergieron por los nombramientos en ministerios y su relación con la proporcionalidad de los votos; luego por nombres propuestos que no tenían al parecer la probidad debida o que generaban cierta resistencia social. Asimismo, las redes sociales también son hoy una caja de resonancia y, en el caso del hijo del ex presidente Sanguinetti particularmente, se mezclan aspectos empresariales (que desconozco) con el rechazo a las viejas usanzas de la política, es decir, del Estado oligárquico.

El Estado oligárquico es la forma que asumió la administración en el desarrollo capitalista doméstico. La historia muestra que este país inventado por la diplomacia británica para ser “el depositario de la llave del libre comercio en la región”, dividió el poder entre la capital-puerto y centro de la administración política, actividades comerciales y financieras, y el interior en manos de una oligarquía agraria dedicada a la producción ganadera.

Recién con la llegada del FA al gobierno, se rompió el bipartidismo clásico con dominancia del partido colorado. La forma que asumía la administración, no era profesional sino hereditaria, los poderes públicos se ejercían por un estamento burocrático que solo era sustituido en tiempos de crisis por los propios dueños del capital.

Una mirada teórica permite entender por qué las familias Battle o de Herrera (u otros apellidos que se repiten) tuvieron cargos en varios momentos de la historia, ahora se suman el apellido Manini. No solo la riqueza se hereda, sino que también los cargos de liderazgos políticos. Sin embargo, el pasaje a la política profesional, si bien no fue completa, aparecía como una manera más eficiente de manejar la administración pública.

La interna colorada expresa el conflicto por la renovación, Talvi se presentó siempre opuesto a las formas tradicionales en que el partido manejó la política. Este partido siempre expresó tal contradicción, propia de un partido liberal pero con manejo oligárquico de la política. El partido conservador, llamado Nacional, es aún más apegado a las reglas neo-oligárquicas por su tradición, misma que no solo refiere a la herencia de los liderazgos sino también a la distribución de cargos por el manejo de lealtades.

Cabildo Abierto, partido en formación, tiene la impronta de sus líderes colorados y blancos, y dado también su reciente estructuración los cargos se reparten de forma oligárquica (donde la lealtad se levanta por sobre la razón). El Partido independiente, sufre las contradicciones de tamaño y necesidades de crecer, está en una alianza ideológicamente incómoda que espera le dé la oportunidad de trascender. Sin embargo, sus prácticas y su falta de renovación (a pesar de incorporaciones recientes) denotan también formas neo-oligárquicas de la política (i.e. el caso de la múltiple postulación del ex periodista Sotelo a cargos diversos, incluso de compatibilidad discutida).

Las alianzas en el flamante gobierno reviven formas neo-oligárquicas de la política, tal vez nunca desterradas del todo, pero ahora regresan con más fuerza. La ciudadanía, reacciona ante la reacción conservadora, denuncia, critica, señala, y está en su derecho.

¿Nepotismo o experticia? Por Diego Durand

Todos los partidos que integran la coalición presentaron nombres de designados para aspirar a cargos en el

Ejecutivo. Los diálogos internos entre los sectores de cada partido se corresponden con su representación ciudadana

. Por ende, esa voluntad partidaria debe ser respetada, dado que se respalda con los votos que los ciudadanos le otorgaron al partido para integrar el gobierno en la coalición multicolor.

En nuestro sistema democrático, los cargos del Poder Ejecutivo obedecen, entonces, a la representación ciudadana de cada partido político, manifestada a través de los votos.

Nadie discute la capacidad de un expresidente como el senador Julio María Sanguinetti (padre de Julio Luis Sanguinetti), quien accedió recientemente, una vez más, como senador de la República.

En la medida en que son valoradas por el sector político en general y por todo el Partido Colorado en particular, las aptitudes profesionales y técnicas de su hijo (Julio Luis) no deberían llevarnos a cuestionamientos.

Lo que queremos es cuestionar la moralidad de un expresidente (o de su hijo) por hacer que accedan familiares a cargos de

gobierno. Recordemos que en el gobierno anterior (actual oposición) los familiares de Astori, Sendic, entre otros, ascendieron a cargos de confianza.

La eficiencia en la gestión implica observar si el cargo, sea llevado a cabo por un familiar o por un amigo (que aquí no se cuestiona), es ejecutado bien o no; por ejemplo, controlar si un director de un ente público cuida correctamente el dinero de todos los uruguayos.

El nepotismo es el trato a favor de familiares para otorgarles cargos públicos. Esto no aplica en el caso del hijo del expresidente, dado que fue diputado y actuó como jefe de campaña electoral de su padre, a quien la ciudadanía lo respaldó para asumir como Senador.

Pueden existir amigos de los políticos desastrosos en el ejercicio del control de la eficiencia y familiares que desarrollen correctamente su función; es en eso en lo que debe ponerse la mirada del control

público. El problema no radica en ser familiar o no, sino en que la vara debe ponerse muy alta en la conducta del ejercicio del cargo (eficiencia y gestión).

Hoy todo es mirado con pensamientos ideológicos o con eslóganes que buscan movilizar alabanzas para la tribuna. La moral hace al hombre de bien y no hay nada en contra del nombramiento de un hijo de un expresidente para un cargo público.

La banalizacion de usar el Cangrejo Rojo —hecho que fue archivado (y en el que declaró como testigo) sin responsabilidad para Julio Luis— es hacer mala política.

La única condena social conocida y aceptada por el Estado de Derecho —en la República— es la de los jueces que imparten justicia en el Poder Judicial (separación de poderes).

Nos hemos mal acostumbrado a supuestas condenas sociales o moralistas que desde un teclado pretenden dictar justicia (su justicia ideológica) para etiquetar a las personas o condenarlas de por vida.

No pretendo justificar hechos. Como hombre de derecho respeto el derecho. El mismo derecho que quisiera tener para defensa de sus mismas garantías aquel que critica.

¿Por quién doblan las campanas? Las campanas doblan por ti.

Pequeños personalismos por Cristina De Armas

La opinión pública es la base fundamental del sistema democrático de convivencia y he ahí el motivo por el cual la política intenta siempre manipularla. Una de las herramientas fundamentales para eso es la prensa que difunde y crea opinión. En estos días es noticia el Partido Colorado porque el líder de uno de sus sectores y hoy Canciller -Ernesto Talvi- ha difundido a través de un medio mensajes que corresponden a un entredicho personal que mantiene con el hijo del ex presidente Sanguinetti, aún no proclamado nuevo director de UTE en representación del Partido Colorado. (Nada hay en esto que concierna al gobierno, el mismo ha hecho el reparto de cargos por partido; compete a las internas de cada partido su reparto por sector.) En cualquier otro momento podría cuestionarse el motivo y necesidad de hacer público un tema privado y plantearlo desde la personalidad del Canciller, pero, teniendo en cuenta que apenas el día anterior a la publicación era noticia nacional que el segundo suplente del primero en su lista a la cámara de diputados fue imputado por abuso sexual de menores, el enfoque, es político. Si estuviéramos hablando de fútbol podríamos decir que se parece a un: pateala para cualquier lado, pero sacala del área. Esto le sucede además a un Talvi que comenzó su campaña insistiendo en que su gente sería «intachable». Un Talvi que intenta desesperadamente instalar una imagen de buena gestión que también ha sido opacada en esos días por un médico a bordo del Crucero Greg Mortimer que anunciaba una situación insoportable, de enfermedad y muerte a bordo, que el Canciller ha debido resolver de inmediato. Ha vivido sus días de Canciller entre el puerto y el aeropuerto, constantemente en los medios y enviando una imagen personal de cercanía y emoción muy alejada de la imagen que nos llegaba en comentarios internos del Partido Colorado que lo mostraban como inseguro y temperamental. Talvi necesitaba sacar ese tema tan bochornoso de la atención pública e involucrar a la tribuna militante y qué mejor para eso que poner el foco sobre el hijo de quien le compite el liderazgo del Partido Colorado, el ex presidente Sanguinetti. En reiteradas ocasiones le vetó la posibilidad de un cargo teniendo credenciales de gestión para ellas como pocos otros tienen. Con una nota de prensa Talvi desvía el tema del abuso de menores, tira a la tribuna al hijo de Sanguinetti y ésta, -especialmente la militancia frenteamplista con la que Talvi juega desde la interna- le devuelve un cangrejo rojo. Yo estoy en absoluto desacuerdo con que se le dé un cargo a alguien por ser hijo de, tan en desacuerdo como en que se le niegue un cargo a una persona capacitada por ser hijo de, y cuando digo capacitada no me refiero simplemente a su currículum académico, digo que tenga conocimiento y capacidad de gestión de Estado. Así como en mi nota anterior decía que desgraciadamente la mayoría de los legisladores no saben ni lo que leen en la LUC, así hay mucha gente designada en directorios de Entes que no tiene idea de gestión y menos de gestión pública, que no es lo mismo. Eso debe importarnos. La honestidad es importante, es de perogrullo decirlo, la que es y la que parece; para casos del derecho privado es la Justicia quien decide. Cuando la Justicia lauda ya no hay qué decir porque lo peor que nos puede suceder es desacreditar a la Justicia. Por supuesto la política lleva siempre a la suspicacia; aún lo laudado es contrariado en la opinión, esa opinión pública que la propia política manipula y en la que se basa la paz de nuestra convivencia. El cangrejo rojo, la muerte de Villanueva Saravia, la muerte de la hermana de Patricia Miller, como la infidencia en los 60 asociada a Jorge Batlle, y de la que supimos la verdad una vez que ya no estuvo con nosotros. Hay dichos que se instalan, generalmente por conveniencias de aquellos que no terminan de entender que viciar la imagen de los políticos empaña a la política toda. Se dice que es el juego de la democracia; yo le llamo el juego de los pequeños personalismos.

 

¿Qué necesidad? Por Juan Ramón Rodríguez Puppo

Hablar de internas del Partido hasta hace no mucho tiempo era sinónimo de divisiones que se superaban en cuestión de horas -a lo sumo días- en el más absoluto secretismo y reserva. El Partido Colorado -recordando a Wilson Ferreira- era el sinónimo del poder en Uruguay.

Pero un día el ejercicio de ese poder -y sólo por el poder mismo- hizo que el gobierno se comiera al Partido y que la mera vocación por el “carguito» se fagocitara al ideario.

Nos vaciamos de contenido y el amiguismo, nepotismo, clientelismo etc. nos copó la parada. La gente se dio cuenta y empezó a huir hacia otras opciones. La crisis del 2002 fue el mayor disparador, pero no la causa. La lucha por el poder en la interna ya estaba instalada hace mucho, en una guerra durísima entre Julio y Jorge. Eran dos enormes referentes con 2 bibliotecas no muy afines para interpretar al batllismo.

Por distintas razones ambos cerraron sus últimos periodos de gobierno ya perfilando una gradual pero progresiva pérdida de buena imagen de la opinión publica respecto del Partido. Julio desprestigiado por el accionar de algunos agentes de su entorno y Jorge por ser la cabeza visible de una enorme crisis que costó mucho superar. Creo que se fue excesivamente duro con él y el tiempo está haciendo justicia con la evaluación de su Presidencia, pero dejaré este análisis para ulteriores aportes a Voces.

El resto del siglo XXI es historia ya conocida. La decadencia del Partido es visible. Apenas sostenida por intentos de Pedro Bordaberry y lo que pudo mostrar desde hace poco Ernesto Talvi. Este último para llegar a ser candidato del Partido venció y con holgura a un viejo zorro de la política como el ex presidente Sanguinetti. Fue un hito importante en la interna que luego el economista no supo capitalizar para perfilarse como opción clara de Jefe de Estado. Ganar la interna fue su último gran logro antes de los recientes como canciller de la República. En el medio poco pudo mostrar y más bien su candidatura a presidente estuvo adornada por una serie de desaciertos tácticos y emocionales que tampoco corresponde ahora analizar.

Talvi llega a la política del Partido con el loable propósito de cambiarla (a la política). Pero a veces opera como si fuera un nuevo entrenador de un equipo de jugadores de fútbol de mitad de tabla, que para mejorarlo se empeña en contratar a los mejores rugbistas del país. ¡Si te metes en política haces bien en dignificarla, pero recuerda siempre que estas en política! Sus miserias y sus leyes se mantienen vivas aun cuando tú, yo o alguien intente -de manera individual- tratar de cambiarlas u honrarlas.

No se debe actuar con códigos que los demás no entenderán. No conviene subestimar jamás a un duro rival legendario por más que se lo haya arrollado en la interna. El gesto magnánimo de conceder a Sanguinetti la secretaria general del Partido fue visto como una actitud débil y ese precio el caudillo de origen genovés se lo ha hecho pagar una y cien veces. No fue entendido como un gesto hacia él, sino como una renuncia ingenua al liderazgo del partido.

Pensar que a la hora de repartir cargos en el nuevo gobierno el viejo sector del coloradismo iba a respetar nuevos y estrictos criterios de profesionalismo es otra ingenuidad.

Hizo bien Talvi en marcar su propia cancha y no permitir que Sanguinetti intentara “colocar» a su hijo en la CARU siendo este un organismo internacional vinculado directamente con la Cancillería. De haberlo permitido hubiera sido renunciar a sus principios. Por antecedentes, por nepotismo y por marcar un nuevo perfil mostró don Ernesto que es un hombre de honor y un profesional.

Pero la cultura de nuestro Partido en materia de resolver nuestros temas en la interna debió haberse respetado. No se cómo ni a través de quien se filtró a la prensa insultos y amenazas que debieron ser canalizadas por otra vía que no fuera el escándalo. Talvi no puede rebajarse a verse enlodado por personajes que no significan mucho en la historia del Partido.

¿Qué necesidad? Porque ser “hijo de” o “nieto de” en nuestro país no brinda un certificado de talento y menos de decencia.

No esperaba otra cosa del sector del sanguinettismo. Ellos tenían una cuota y la cubrieron con su gente.  Me podrá parecer bien o mal (a mí me parece mal) pero poco puedo hacer para impedir que un sector no haga uso del derecho a su libre albedrío. Pero todo lo que vino después fue un duro golpe a la imagen ya alicaída que tenemos como opción futura de poder. Nadie sale ganando de esta situación. Salvo los depredadores externos de votos que están al acecho a partir de nuestros errores.

De Sanguinetti y sus prácticas no espero mucho. Por algo no milito en su sector.

Pero de la idea de renovación que importa Talvi sólo esperaba ver la confirmación de lo mucho y bueno que ha mostrado como servidor público en estos 65 días y lo pienso más allá del episodio: Greg Mortimer. No obstante, me preocupa la inexperiencia cuando tiene que nadar en las miasmas que suponen las transacciones con la “vieja guardia» del Partido.

¡Podrá no gustarte Ernesto! y en eso te acompaño, pero “ellos” (la vieja guardia) aún existen y lo que existe no se puede ni desconocer ni menospreciar. Son datos inexorables de la realidad y no olvides que don Julio María no fue dos veces Presidente de la República de pura casualidad. Alrededor suyo aún se mueven muchos resortes de poder.

Ernesto: A seguir mostrando tus virtudes, pero por favor a rodearse y escuchar más a personas con “boliche” político. ¡No se aprende a hacer asado con cuero en un restorán francés!!Créeme!!

Nepotismo ilustrado por Eduardo Vaz

Estamos viviendo un espectáculo triste de la política nacional que, no por repetido, pierde atractivo analítico.

En todas las actividades suele ocurrir que hijos e hijas siguen los pasos de sus progenitores. Cuando alguien se destaca muchísimo, su prole crece a su sombra y, rara vez, logran igualar la celebridad de sus mayores en la misma área.

En política nacional, sobran los casos en todos los partidos, de todos los colores e ideologías. El lector/a conocerá decenas de hijos e hijas que uno se pregunta por qué no eligieron algo lejano a la política.

Este caso de los Julio Sanguinetti, es muy significativo pues muestra varias cosas.

1) el amor filial es más fuerte que cualquier cosa: no hay cangrejo rojo ni costo político que lo supere.

2) Julio padre, por más culto y brillante que sea, es el statu quo de la derecha colorada y no cambiará las viejas prácticas. Talvi lo tiene claro.

3) La coalición es insostenible, como todas, si no reparte cargos y acepta muchos nombres que no la engrandecen. Si lo sabrá el FA.

4) Evidencia que no estamos ante un cambio superador de las prácticas políticas nefastas del nepotismo, la repartija y la compra de lealtades.

La asignación de cargos estatales es una señal transparente de la realidad política de los partidos. Se hace un reparto proporcional a los votos y cada uno decide a quien pone en los cargos que le tocaron. Con la lógica: vos no te metés con los míos, yo no lo hago con los tuyos.

Tiene una base democrática: los votos. Se usa, en parte, para financiar cada partido, que es importante. Pero parecen razones que no alcanzan para tener organismos públicos calificados y dirigentes estatales adecuados. A la vista está.

Uno piensa que se trataría de idoneidad técnica, además de política y moral, pero la vida dice que no. ¿Es inevitable?

No parece, es una forma tradicional de entender la política. Seregni, que quería otra política, ayuda mucho con su sencilla formulación: primero el país, después el partido y, muy atrás, lo personal.

En Polémica en el bar, el Senador Botana hizo una apreciación desopilante cuando la periodista Madrid le dijo que faltaba medio equipo por designar a más de dos meses de gobierno: «El Presidente demora pues está buscando a los mejores para cada cargo».

No quedó claro si era una cargada a Lacalle Pou o a la periodista y la teleaudiencia. Como sea, la sociedad debería exigir mucho más a todos los partidos: repartan con criterio, el estado mismo es el mayor un bien público.

In nomine patris por Leo Pintos

Los misterios de la opinión pública son inescrutables. Así pues Julio Sanguinetti Canessa fue crucificado por su designación para ocupar el cargo de vicepresidente de UTE, como si esto fuera la excepción y no la regla en la gestión política del Estado. ¿Es acaso cuestionable esta designación y no la de José Amorín Batlle en el Banco de Seguros, Fernando Amado en Correos o Pablo Abdala en el INAU? ¿Es distinta esta designación a la de Raúl Sendic en ANCAP y a otras tantas? En todo caso ambas preguntas son un simple ejemplo de cómo en Uruguay se prioriza lo político frente a lo técnico. Y es la triste comprobación de que no hay ninguna intención de cambio

en el criterio para las designaciones, independientemente del signo político del gobierno de turno. Este gobierno -y el anterior, y el anterior al anterior…- perdió la gran oportunidad de dar una señal distinta, pero con un agravante en relación a los gobiernos del Frente amplio, y es la inestabilidad y fragilidad de la coalición que lo sostiene.

Más allá de todo, lo que más debería llamarnos la atención es la impunidad con la que aún hoy se hacen estas designaciones. Que el pago de favores

electorales se siga haciendo en moneda clientelista de esta manera desembozada es preocupante. Porque Sanguinetti es solo la punta del iceberg, lo que no trasciende es lo peor de este tipo de práctica y que son los cargos por favoritismo y todo tipo de prebendas asociadas. Los que tenemos algunos años recordamos los tiempos de las tarjetitas que mágicamente hacían aparecer bornes para acceder a una línea telefónica, la palanca necesaria para que saliera el préstamo del Banco Hipotecario o el carguito para quien necesitaba una ayudita. Es admirable la calidad del galvanizado que protege ciertos rostros y que les permite prestarse con toda naturalidad al escarnio. A nadie escapa que muchos cargos en el Estado son eminentemente políticos, y aunque a uno le gustaría ver un político con perfil

acorde a la responsabilidad asignada al cargo, lo aceptamos sin más. Pero no deberíamos transigir en determinadas áreas de gestión, como es el caso de las empresas públicas y ciertos ministerios. Al respecto vale mencionar que el diputado por Cabildo Abierto Eduardo Lust, acaso el más lúcido que hasta el momento ha mostrado este partido, confesó públicamente en el programa Fácil Desviarse de Del Sol FM del pasado jueves 14 de mayo, que el Presidente de la República había tomado para sí la responsabilidad de

negociar con UPM porque el Ministro Luis Alberto Heber no se hallaba emocionalmente en condiciones para continuarlas. O sea, no solo se trata de un problema ético, sino que también es de gestión.

Pasan los años, se suceden los gobiernos, cambian las ideologías dominantes y todo sigue igual en Uruguay; mientras en el mundo desarrollado el currículo pesa para ocupar cargos estratégicos en un gobierno, aquí el árbol genealógico resulta determinante. Es decir que en cierta manera, las cosas que nos preocupan al día de hoy son una forma ingenua de optimismo. Porque es mejor estar discutiendo por estas minucias políticas antes que pensar en la magnitud del problema y sus consecuencias. Ya habrá tiempo después para preguntarse qué hicimos mal.

El nuevo régimen: un mar de cangrejos por Lucía Siola

 Desde el triunfo de la coalición derechista multicolor se ha extendido la incógnita de si está podría garantizar implementar su programa de gobierno sin desatar una crisis política nacional. El cuestionamiento a la gobernabilidad de la coalición, no sólo se referencia en el programa de guerra contra los trabajadores que pretende aplicar, sino a la dinámica de una alianza endeble de partidos fuertemente fragmentados y en cierto modo desacreditados por su papel en la historia reciente.

Las disputas por los cargos no tardaron en aflorar, y cuando aún no había asumido el gobierno, el Partido Colorado ya estaba quejándose de su cuota de cargos. Es que el arribismo y el oportunismo son las características principales de los partidos del régimen que utilizan el lugar conquistado en el Estado para sus intereses y negocios y los de sus socios. Los escándalos en torno a conductas delictivas de integrantes de la coalición han sido relevantes; en los últimos días el caso del diputado suplente Nicolás Ortiz del sector ciudadanos del Partido Colorado que fue acusado de explotación de menores, que se suma al antecedente cercano en el tiempo del Intendente blanco Carlos Moreira protegido por la interna nacionalista acusado de acoso y chantaje sexual, en la figura de abuso delictivo de las funciones públicas.

La pelea dentro del Partido Colorado por la designación del Julio Luis Sanguinetti el hijo del ex presidente -asociado hace algunos años a la estafa conocida como “Cangrejo Rojo”- a un cargo en la cartera de relaciones exteriores que el canciller colorado Talvi vetó, no sólo da cuenta de la crisis instalada entre las dos fracciones más importantes del Partido Colorado, sino que evidencia la desconfianza que opera entre las propias filas de la organización. El nepotismo y la corrupción que son propios de todos los gobiernos de la democracia liberal –como lo fue también con los gobiernos del FA, se ve acentuado en el nuevo gobierno, pues los principales partidos que lo integran se han constituido históricamente en esta práctica.

De alguna manera todos estos sucesos, son pequeñas expresiones de la configuración del régimen que el gobierno está conformando, que intenta o pretende una perspectiva centralizadora con un ejecutivo fuerte y una impronta autoritaria, pero manteniendo cierta fachada parlamentarista (envío de la LUC) con una mayoría parlamentaria que se encuentra lejos de estar regimentada.

De modo que la disputa dentro del Partido Colorado es sólo una muestra de una tendencia más amplia: un régimen político fragmentado navegando en medio de una crisis económica y social que se ahonda con miles de despidos, envíos al seguro de paro y el empobrecimiento absoluto de la población en el contexto de la pandemia, que enfila toda su política hacia la guerra de clases contra la clase trabajadora y la brutal regimentación de los sindicatos, como pretende Cabildo Abierto y el gobierno. Por abajo crece la iniciativa de los sindicatos combativos y las organizaciones populares independientes. A los Talvi-Sanguinetti y al elenco gobernante de ‘cangrejos’ se les acabó el período de gracia.

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