Blancos pillos y estalinistas siglo XXI

Dice el dicho que no hay almuerzos gratis, gauchadas tampoco.

Y marchó a prisión “En familia”, el alcalde blanco de Florencio

Sánchez junto a “S´hijo el edil”, el partido nacional: “Barranca Abajo

Pero en todos lados se cuecen habas y la genética coloniense

parece que se esparció a Lavalleja y saltaron acomodos mutuos y

fraternales de intendentes antiguos y actuales con plata municipal.

Llama la atención que el Honorable Directorio no tome distancia de

estos hechos en forma inmediata y los cobije bajo el poncho blanco.

Solo falta que salte otro “cacique Pichuleo” en “El conventillo

nacionalista para convencer a “La pobre gente” que los dirigentes

son “Moneda Falsa” y que la política solo es “Un buen negocio”.

Secretario: Los hechos aislados pueden volverse mala costumbre.

Del teatro de Florencio pasamos a la filosofía de Erich Fromm.

Recordamos un clásico de nuestra juventud: “El miedo a la libertad”.

Que papelón histórico cometieron el partido Comunista y el propio

Frente Amplio al provocar la renuncia de Jorge Castro a la JUTEP.

Mostraron una veta autoritaria que parece heredada de las prácticas

de Lavrenti Beria desarrolladas otrora tras las paredes del Kremlin.

Es inconcebible que la Junta de Transparencia este integrada por

gente que debe responder al mandato de su organización política.

Los camaradas, una vez más, se rifaron la bolilla del libre albedrio.

Y a esto se suma que el próximo Congreso del Frente en el palacio

Peñarol será restringido el acceso a los medios de comunicación.

Otra vez apostando al secretismo y a no mostrar las diferencias.

Haciéndose trampas al solitario, porque siempre hay un “compa

corneta que pasara la información que quiera, porque todo se sabe.

Ambas actitudes, de blancos y frentistas son parte de un pasado

que le han hecho mucho mal al prestigio de la militancia política.

Por suerte, nuevas prácticas se avizoran y el mejor ejemplo fue el

evento de la Comisión del Futuro realizado en el Palacio Legislativo.

Allí se juntaron 24 cabezas de los más diversos sectores sociales

aportando visiones removedoras sobre posibles caminos a seguir.

Separando la paja del trigo, creando políticas de Estado, se puede.

Alfredo García