Del “Eje del mal” a “Traidores a la patria”

Que temita el de la libertad y ni te cuento de la libertad de expresión

Está claro que nadie quiere que le marquen los errores o lo critiquen

Y los que tienen posiciones de poder son particularmente sensibles.

Sea en empresas, sindicatos, cargos gubernamentales o políticos.

Y presiones, quejas o reclamos se han vivido, se viven y se vivirán.

Durante los últimos gobiernos sobran ejemplos de ese tipo de cosas

Incluso hubo mucha discriminación en el apoyo estatal a los medios

Existieron jerarcas que intentaron llevar a juicio a periodistas.

Abundaron y abundan laderos que amenazaron a los que osaron

ser críticos, siendo muchas veces más realistas que el propio rey.

Afloraron los pichones de Stalin y las cachorras de Mussolini.

Pululan oscuros funcionarios a los cuales les fascina ser censores.

Ahora bien, ¿hay una amenaza grave a la libertad de expresión?

¿Corremos peligro de que se coarte el derecho a la prensa libre?

Uruguay está considerado como una de las democracias plenas.

Reporteros sin Fronteras realizó un informe donde se expresa que

nuestro país se puede ejercer bien el periodismo sin problemas.

La inmensa mayoría de los dirigentes políticos de todo el espectro,

son acérrimos defensores que se manifiesten todas las opiniones.

Todos saben del valor que tiene la libertad en una democracia.

No podemos caer en las maniobras mezquinas de aquellos que

buscan sacar rédito partidario con lo que pasa en los medios.

La tarea de los periodistas es informar duela a quien duela.

Sabiendo de antemano que nos van a pegar los que se sientan

afectados por las noticias, informes u opiniones que emitamos.

Esa tensión es inevitable y no está mal que exista.

Pero de ahí a hacerse los perseguidos hay un trecho

muy grande y a veces algunos les da por victimizarse.

Defender la independencia de criterio a rajatabla, por supuesto.

Exigir el respeto al trabajo realizado, está más que cantado.

Pero tampoco caer en la pavada de creernos intocables.

Alfredo García