La banalización de la política

Los últimos tiempos depararon sorpresas en la política mundial.

Personajes diversos se postularon de candidatos por todos lados.

El cómico Beppe Grillo con su movimiento 5 estrellas en Italia.

El payaso Tiririca y su candidatura a diputado en Brasil

En Ucrania eligieron presidente al comediante Volodimir Zelensky.

En el pasado lejano vimos que reconocidos actores como Ronald

Reagan o Arnold Schwarzenegger fueron electos como presidente

de Estados Unidos y gobernador de California respectivamente.

Parece que ser famoso es una buena plataforma de lanzamiento.

A veces no importa mucho la formación, si tenes glamour alcanza.

Si alguien creía que nuestro país iba a ser una excepción a esa

tendencia, lamento comunicarles que no somos una mosca blanca.

Siempre hubo artistas, músicos o escritores que figuraban como

apoyo a diferentes grupos y aparecían de relleno en las listas.

Pero que enancados en su rol en los medios aparezcan como

figuras de primera línea a cargos electivos, es toda una sorpresa.

Así vemos a connotados periodistas, a mediáticos abogados o

hasta populares músicos como el gran aporte al acervo partidario.

Seamos claros: “Muchachos, la fama no es sinónimo de votos”.

Y creer que los uruguayos siguen electoralmente a sus ídolos

es un error frecuente de muchos partidos en nuestro país.

Así como se demostró que billetera no mata trayectoria, vamos a

ser testigos que la fama no va poder competir con la formación.

No alcanza eso de que: soy conocido, tengo muchos seguidores en

las redes sociales o salgo en los medios para hacer carrera política.

Nuestro país por suerte tiene una institucionalidad fuerte que se

basa en poderosos partidos políticos, con muchos militantes y con

dirigentes que se arremangan para impulsar ideas y convicciones.

Incorporar “personajes” es un atajo que a la larga no da resultado.

La política no se basa en crear clubes de admiradores o fans sino

que debe apostar a formar muchos ciudadanos pensantes y críticos.

Alfredo García