Tal vez esté demás decirles que para esta columnista cuando está escribiendo, es lunes o sea el día después de las internas en las que, sorpresivamente (o quizá no tanto) el triunfador del Partido Nacional proclamó como su compañera de fórmula, a la actual presidenta del Directorio del PN, escribana Beatriz Argimón, que de ahí viene el título, ni más ni menos.
Emisoras de radio, canales de televisión, redes sociales estuvieron al pie del cañón desde muy temprano hasta el cierre de todo.
Yo, me “planté” frente al televisor por aquello de que “una imagen vale más que mil palabras”, y aunque no siempre es así, esta vez fue una realidad innegable.
Me sorprende comprobar como las figuras públicas no terminan de aprender que se acabó la privacidad (celulares mediante) y que las cámaras de televisión captan hasta el mínimo gesto del rostro de aquellos a quienes estén registrando.
Esto quedó clarísimo en el caso de Larrañaga : su esfuerzo por mostrar una sonrisa auténtica, sincera, mientras decía sus breves palabras después de conocerse los resultados del escrutinio o el “soplido” y la expresión de enojo cuando se retiraba. Mientras tanto Juan daba su agradecimiento, a un grupo de sus seguidores asegurando que “esto no termina acá, esto recién empieza” y que “hay Juan Sartori para rato” los blancos “de verdad” o “desde siempre” al aparecer su imagen en la sede del PN los abucheos y epítetos tales como “traidor” se hicieron notar. Juan fue a la celebración y lo mismo ocurrió con los “blancos de verdad” allí presentes. Militantes fervorosos ellos. Dentro de la sede y luego en el escenario, Juan estuvo más solo que el uno.
Otro que no pudo disimular su aplastante derrota o el triunfo de Talvi, como ustedes prefieran, fue Julio María, aunque cumplió como caballero y político de fuste que es, al dar su saludo al candidato a la presidencia del Partido Colorado y dirigir unas breves palabras a los que se encontraban en la sede partidaria.
Los únicos que mostraron unidad fueron los cuatro candidatos del Frente Amplio que se presentaron, tanto en la finalización como en el arranque de campaña, con alegría, con la tranquilidad del deber cumplido y dispuestos a regresar a la lucha diaria, que ya se inició, rumbo a las elecciones nacionales de octubre.
Por último, algo que, obviamente, muy bien registraron las cámaras, fue el descenso, de Luis con una inconfundible actitud de absoluto ganador, por las ya despejadas escaleras de mármol de la sede del PN hacia su escenario levantado frente a la Plaza Matriz.
Hasta la próxima. Que seas feliz.
