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Un vocablo de seis letras: Pueblo por Ignacio Martínez

Un vocablo de seis letras: Pueblo por Ignacio Martínez
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La historia de nuestro movimiento sindical es la historia de la unidad, de la confluencia con los más vastos sectores sociales, de diálogo y lucha, de la defensa irrestricta de los derechos y la conquista de un programa de soluciones de fondo para los trabajadores y el pueblo.

Siempre supimos que lograr las reivindicaciones requeriría todo un esfuerzo organizativo y de movilizaciones que hicieran retroceder a las patronales hasta conseguirlas. También supimos que ese programa de soluciones de fondo, debe surgir de la confluencia de las grandes mayorías   en torno a él, con el mayor crecimiento de la conciencia política de nuestro pueblo.

Así se entendió desde la década de 1960. No solo eran los sindicatos fabriles los llamados a asumir esa unificación y esa conciencia. Así nació COFE y la Mesa Sindical Coordinadora de Entes y Servicios Descentralizados agrupando a decenas de miles de trabajadores de un Estado enorme y clave para el desarrollo del país. Así nació la CNT (Convención Nacional de Trabajadores) en 1964 como coordinación de las luchas y de ese esfuerzo permanente por la unificación. Tuvo su Plataforma desde agosto de ese año y su Mesa Representativa desde setiembre. Pero no alcanzaba.

En agosto de 1965 se convocó al Congreso del Pueblo donde confluirían sindicatos, estudiantes, cooperativistas, jubilados, educadores, gente de la cultura, médicos, universitarios y pequeños productores. De allí salió el Programa de Soluciones a la Crisis. Pero se debía avanzar más.

Entre el 28 de setiembre y el 1ero de octubre de 1966 tuvo lugar el Congreso de la Unificación. La CNT, que mantuvo su nombre, se formó como la central única de los trabajadores. Tomando el documento del año anterior se aprobaron los Estatutos, una Declaración de Principios y el Programa de Soluciones. Además, se definió no afiliarse a ninguna central internacional y mantener una distancia sustantiva del Estado, las patronales y los partidos políticos.

En el espíritu y la letra, las posturas asumidas por la CNT trascendieron los intereses del proletariado fabril, sumando a todos los sectores que conforman el pueblo, ese vocablo de seis letras que está siempre en movimientos y que tiene como distintivo que lo integran todos aquellos sectores sociales que manifiestan su adhesión a un programa de soluciones para las grandes mayorías, donde los más infelices sean los más privilegiados en la construcción de la pública felicidad.

Hubo y hay mil dificultades en esta construcción. Una de ellas que ha tomado relevancia en los últimos días ha girado en torno al Sindicato Policial SIFPOM.

Entre sus enunciados manifiestan: “Nuestro sindicato fue fundado el 17 de diciembre de 2010, con el propósito de defender los derechos de los trabajadores policiales, independientemente de toda influencia política, ideológica o partidaria.”

“Integramos el PIT-CNT, desde donde trabajamos para alcanzar las legítimas reivindicaciones de nuestro gremio, tanto salariales como, muy especialmente, de condiciones laborales.”

​En este Mes de la Mujer no resulta menor señalar, además, que la Presidente y Vice Presidente de SIFPOM son dos mujeres jóvenes, Patricia Rodríguez y Patricia Noy.

Nuestro presente, como antaño, sigue siendo de acercamiento y unidad, de crecimiento en la conciencia política de nuestro pueblo para adherir al programa de profundas transformaciones que vayamos construyendo aún en medio de ideas diversas, de contradicciones y hasta de enfrentamientos, pero siempre dentro de la unidad en torno al PIT-CNT. Por eso, en un marco de respeto y amplitud hacia todas las posiciones, debemos bregar por la sindicalización de los policías y la incuestionable permanencia de su sindicato en el PIT-CNT. Lo contrario es mutilarnos, restringirnos, retroceder y favorecer a los que anhelan mantenernos en el sometimiento, los recortes y el deterioro social.

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