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La emergente necesidad de resistir

La emergente necesidad de resistir
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«No hay arte sostenible sin red de afectos»

En febrero de 2020 se inauguró La emergente, espacio autónomo para las artes con un perfil que se explicitó en el “aguante el recreo” del primero de marzo y su “contra-asunción”. Para conocer un poco más sobre el espacio y sus características Voces conversó con Diego Araújo y María Emilia Pé, integrantes del equipo emergente.

 María Emilia Pé y Diego Araújo se conocieron en la Escuela del Actor y luego coincidieron en Tomania, compañía fundada en 2013 y que ha estrenado más de una docena de obras. Pero el deseo de tener un espacio es anterior a la existencia de Tomania y tuvo su primera expresión, semi clandestina, en La Regia Cristina, espacio clausurado por “ruidos molestos” hace varios años. Luego de insistir e insistir encontraron el espacio ideal en Maldonado y Ejido, sobre un bar que ha obligado a reformular la idea inicial de sala teatral en espacio de investigación, ensayo y talleres vinculados a las artes escénicas.

Una de las primeras actividades masivas en La emergente fue la “contra-asunción” que celebraron el primero de marzo. Ya esa acción delata cierta intencionalidad militante del espacio.

Diego: En algo que coincidimos todos es en el enfoque político de las actividades. Casi todo lo que surge en La emergente tiene un enfoque político o tiene una búsqueda desde la militancia. Esa «contra-asunción» fue un evento con un enfoque político.

Emilia: Sí, eso es fundamental. El primero de marzo nos encontramos con un montón de amigas y amigos pero también con un montón de otra gente que necesitaba, igual que nosotros, de una contra-asunción, de estar hablando de otra cosa, desde otro lugar, porque el panorama político sigue siendo de resistencia, un poco oscuro.

Recién empezaban cuando se decretó emergencia sanitaria por la pandemia ¿Cómo lo tomaron?

Emilia: La primera semana fue como una catástrofe, y lo primero que hicimos fue tender redes. Si hay algo en que creemos es en la técnica del trabajo en red y en el confiar en que hay personas que van a apoyar. Y ahí salió enseguida lo de Crónicas de marzo, que fue una especie de concurso para que se narrara, desde cualquier formato artístico, qué estaba pasando con esa pandemia. Después rápidamente tendimos a hacer lo que hizo todo el mundo que fue transformar los cursos presenciales en cursos online. Y tuvimos la buena suerte de que algunos referentes del teatro, como Gabriel Calderón, como Marianella Morena, como María Dodera, se plegaran a dar un curso online para La emergente. Sobre todo en lo referente a la dramaturgia, también Martín Mazella dio un taller de cuplé de carnaval. Tuvimos esa posibilidad de transformarnos. Creo que esto nos sucedió a todas y todos, apoyarnos en la infraestructura tecnológica, porque no nos quedaba otra.

Eso quita la potencia de la presencialidad, que tiene una dimensión política en sí misma, pero en contraposición permite que participe de un taller alguien de cualquier parte del país o del exterior.

Emilia: Bueno, tuvimos estudiantes de Japón, de Colombia, de Argentina un montón, de España, nunca hubiéramos imaginado eso. O gente del interior, en el taller de cómo escribir un cuplé de murga mucha gente nos decía «gracias por hacerlo online, porque viajar a Montevideo para hacerlo es imposible». Y la pandemia dio esas posibilidades.

Diego: Ahora el de Dodera es mixto, es presencial a veces, pero también está la pata online, es interesante también. Y es verdad lo que dice Emi, que cuando llegó la pandemia el primer día fue de depresión, veníamos de un evento el primero de marzo en que no sé si metimos seiscientas personas, era una locura, la calle llena de gente, con una actividad pagamos el alquiler.

Emilia: Y ya estábamos pensando en los próximos recreos, contra los abusos policiales, por las políticas de genero, y de repente se cayó todo. Y hasta hoy, porque las actividades culturales vuelven pero la masividad aún no, y creo que es complicado. A mí me da un poco de miedo esta etapa intermedia en que no es la misma cuarentena que en abril, hay cosas permitidas, pero a la vez la gente no quiere el vínculo con cien personas, o cincuenta incluso, es difícil para planificar.

Más allá de los talleres técnicos está la veta de investigación, como el taller de Federico Puig y Felipe Ipar sobre teatro en red, en donde reflexionan sobre las propias prácticas escénicas.

Emilia: El taller de Federico y Felipe es una idea que recoge mucho de lo que se pensó en la Red de Artes Vivas (encuentro realizado el año pasado en Montevideo). Realmente fue un encuentro de una generación de creadores y creadoras que después nos sirvió para saber quiénes somos, en qué estamos. Creo que eso quedó en el sentir de La emergente y por eso también la intención de seguirnos investigando, charlando entre nosotros. Encontrarte con personas que están haciendo teatro desde diferentes visiones en una misma generación, y a la vez permitirte el vínculo con una generación más grande, porque que esté Calderón dando talleres, o Marianella y María, genera un diálogo intergeneracional. La idea es generar un diálogo que nos lleve a la reflexión sobre qué estamos haciendo, de dónde nos estamos nutriendo y qué queremos hacer con eso.

¿Quienes integran La emergente hoy?

 Emilia: Vanesa Cánepa, Elaine Lacey, Vic Quimbo y Federico Puig, además de nosotros dos. Y hay una red de amigues que nos da una mano y que indirectamente forma parte del equipo. Si algo nos permite “ser” son las personas que nos apoyan siempre. No hay arte sostenible sin red de afectos.

Más allá de las dificultades para proyectar ¿Qué tienen pensado para este año?

Emilia: Estamos generando encuentros alrededor de la canción, muy cuidados respecto a la cantidad de personas y demás, y a partir de ahí crear un material audiovisual de divulgación, eso como a mediano plazo. Seguimos proyectando talleres, este mes y el que viene está el de María Dodera, se viene el de Felipe y Federico, está el de Diego Devincenzi que tiende a ser una tutoría de proyectos, tenemos el de Leticia Jorge, que es de dirección de actores en el cine. Y después nos estamos acercando a lo que era nuestra idea inicial de los recreos. Y la pandemia nos agarró con una temporada de El partido (obra escrita y dirigida por Diego Araújo) para reestrenar, y creo que vamos a pensar en los detalles nuevamente y ver cómo se van dando las cosas para que puedan hacerse funciones, que es algo que nos llevó al nacimiento de La emergente pero que todavía no sucedió.

Por más información de actividades y talleres: espaciolaemergente@gmail.com, 099 405 006 (Federico) o 099 990 183 (Emilia)

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Leonardo Flamia Periodista, ejerce la crítica teatral en el semanario Voces y la docencia en educación media. Cursa Economía y Filosofía en la UDELAR y Matemáticas en el IPA. Ha realizado cursos y talleres de crítica cinematográfica y teatral con Manuel Martínez Carril, Miguel Lagorio, Guillermo Zapiola, Javier Porta Fouz y Jorge Dubatti. También ha participado en seminarios y conferencias sobre teatro, música y artes visuales coordinados por gente como Hans-Thies Lehmann, Coriún Aharonián, Gabriel Peluffo, Luis Ferreira y Lucía Pittaluga. Entre 1998 y 2005 forma parte del colectivo que gestiona la radio comunitaria Alternativa FM y es colaborador del suplemento Puro Rock del diario La República y de la revista Bonus Track. Entre 2006 y 2010 se desempeña como editor de la revista Guía del Ocio. Desde el 2010 hasta la actualidad es colaborador del semanario Voces. En 2016 y 2017 ha dado participado dando charlas sobre crítica teatral y dramaturgia uruguaya contemporánea en la Especialización en Historia del Arte y Patrimonio realizado en el Instituto Universitario CLAEH.