Home Política Piñera ataca de nuevo por Ruben Montedónico
0

Piñera ataca de nuevo por Ruben Montedónico

Piñera ataca de nuevo por Ruben Montedónico
0
0

Con miras a los comicios del 19 de noviembre -con una posible segunda vuelta el 17 de diciembre- hubo elecciones con la concurrencia de dos coaliciones para elegir candidatos a suceder a Michelle Bachelet: Chile Vamos y el Frente Amplio. Esto ocurrió a principios de julio y el padrón electoral tuvo inscritos a 13 millones 307 mil 439, pero únicamente asistió el 13,61 por ciento: correspondió un millón 417 mil 637 al candidato de Vamos Chile (81,22 por ciento) y 327 mil 613 al Frente Amplio (18,78 por ciento). Los votos en blanco y los anulados sumaron alrededor de 4 por ciento.

Los ganadores en esta instancia fueron el empresario derechista y ex presidente (2010 – 2014) Sebastián Piñera, por Chile Vamos, y la periodista de medios electrónicos Beatriz Sánchez Muñoz por la coalición de izquierda Frente Amplio. Otros candidatos presidenciales no comparecieron a la convocatoria al ser escogidos directamente por los partidos; tal son los casos de la senadora y presidenta del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Carolina Goic, y su par Alejandro Guillier, independiente, sociólogo y periodista, por quien se inclinó inicialmente el socialdemócrata Partido Radical y luego resultó triunfador en la elección interna de afiliados al Partido Socialista (PS). Además, es factible que se presenten otros 8 postulantes más no sujetos a elección partidaria previa.

En los comicios del 19 de noviembre se renovará totalmente el Legislativo trasandino (reformas de 2016) que contará con 155 diputados electos para cuatro años y, progresivamente, senadores con cargos por 8 años, hasta llegar a 50 en 2022. Asimismo, destacar que será la primera vez que chilenos podrán votar en el exterior -se espera que lo hagan unos 350 mil- de acuerdo con las nueva medidas electorales.

La coalición Nueva Mayoría que sostuvo a Bachelet en las elecciones de 2014 y reúne a las organizaciones de la Concertación, pese a no acudir a la citada contienda, votará en noviembre dividida entre candidatos del PDC y el PS. Esta situación exhibe un tanto la debilidad de la mandataria y es entendida por el público como algo que favorece las aspiraciones presidenciales de la derecha que levantó el eslogan Onda Piñera.

En verdad, el ex presidente está en campaña desde el mismo día que dejó su encomienda en 2014 y se declaró opositor a quien lo relevó en el cargo, formalizando su postulación este año -en la santiaguina Quinta Normal el 21 de marzo- acompañado por el Partido Regionalista Independiente (PRI), Renovación Nacional y la Unión Democrática Independiente (UDI). La UDI -inspirada y convertida en movimiento político en 1983 por el pinochetista Jaime Guzmán (senador ultimado en 1991)- y el PRI, figuran entre los fundadores de la coalición ultraderechista Chile Vamos.

La oposición de Piñera incluye algunas de las acciones más importantes del actual gobierno -segundo mandato presidencial de Bachelet-, en la medida que involucran la educación universitaria, la referida reforma de las normas electorales que permite el voto de chilenos en el extranjero y cambios fiscales introducidos en el sistema tributario; ante ellas levanta como lema de campaña el de Tiempos Mejores, que según analistas locales aprovecha parte del cúmulo de críticas a la actual gestión. De acuerdo con diversos sondeos, este candidato lleva la delantera en la intención de voto: una encuesta de junio de Criteria Research, para la primera vuelta de noviembre le adjudica a Piñera el 64 por ciento de los votos, lo que haría innecesario el llamado de diciembre a las urnas.

Si se hacen a un lado aquellas referencias generales a las que alude el empresario-candidato -como que bregará por la libertad, la justicia y el progreso (nadie en su sano juicio diría lo contrario y menos en campaña electoral)- promete abandonar “cualquier legítimo interés de naturaleza privada”tal como lo hizo en su presidencia, aunque parece haber retomado ese “legítimo interés” al cesar como mandatario. Acerca de su proyecto, si es electo, se pueden entresacar algunas medidas de corte antipopular: por ejemplo, propone acabar con el sistema de movilidad pública urbana TranSantiago -criticado, modificado y bastante efectivo para combinaciones y traslados de los capitalinos- y adelanta revisiones en materia de educación, fiscalidad y temas laborales, por lo que si fuera presidente se puede pronosticar un período largo y amplio de agitación social.

En el lado opuesto del escenario electoral, por sobre otro postulante se constituyó como candidata del Frente Amplio la viñamarina Beatriz Sánchez, que sumó los apoyos de los partidos Humanista, de la Revolución Democrática, de Izquierda Libertaria y el Movimiento Autonomista, que respaldaron el lema Sánchez y tú.

Por ella sufragaron quienes están de acuerdo con algunas de sus propuestas, de las que destacan la revisión y discusión acerca de las jornadas de trabajo, el tema de los subcontratos y la tercerización (outsourcing), la extensión y la aceptación de la negociación colectiva por rama laboral, la despenalización del aborto e identidad de género y remuneración: en un mismo empleo las mujeres ganan hasta 40 por ciento menos que un varón.

Aunque sus posibilidades se ven ahora como menores a las del principal candidato derechista, Sánchez -que emprendió su campaña el 4 de abril desde la Plaza Italia de Santiago-, afirma que de ser elegida presidirá un “gobierno feminista” e incorpora a su agenda la formulación de cambios constitucionales y una propuesta gubernamental proveniente de las bases de su coalición, sin olvidar la lucha que emprendió por años contra las neoliberales -a la moda- administradoras de fondos de pensión.

Si interpretamos desde la izquierda que como en muchos países con gobiernos emergidos de coaliciones interpartidarias y organizaciones populares, el devenir de esos regímenes hacia el “acuerdismo” elude todo conflicto y es festinado por los empresarios, en el caso chileno encubre las ambiciones voraces de beneficiarios del statu quo dominante, verticalmente forzado por el pinochetismo y continuado por gobiernos que lo sucedieron, de lo cual son evidencia los conflictos persistentes. Inspiran lo anterior el centrismo oficial que intenta no agredir al poderoso y exigen del trabajador moderación en sus aspiraciones, eliminando cuestionamientos de clase. Y aquí se me hace imposible no robarle una cita a Luis Casado -chileno, ingeniero de tecnologías de la información y editor de Politika-: “ (…) como decía la madre de Napoleón, María Letizia Ramolino, ‘Con tal de que dure…’ ”

Debe apuntarse que en el horizonte -a diferencia de lo sucedido en 1973- no se vive una confrontación abierta Este-Oeste ni existe primordial interés de Estados Unidos por desplomar el precio del cobre chileno. Desde el norte hemisférico se posan las apetencias sobre Petrobras y el PreSal y aquello que Pierre Jean-Marie Henri Jungels, presidente de la británica Rockhopper, anunció a los accionistas de la empresa sobre una reserva estimada en mil millones de barriles de petróleo en el área de Malvinas, islas que legítimamente reclama Argentina.

Asimismo, es notorio en los grandes medios el principio de aprobación al resurgimiento de Piñera y su eventual triunfo electoral, en tanto otros sectores -según un razonamiento de aritmética electoral- intentarán cerrarle el paso en noviembre, impedir que en los comicios obtenga más de la mitad de los votos válidos y así llevarlo a una segunda vuelta en diciembre, con la esperanza de ensanchar la coalición del Frente Amplio sumando votos socialistas y eventualmente del PDC.

Semanario Voces Simplemente Voces. Nos interesa el debate de ideas. Ser capaces de generar nuevas líneas de pensamiento para perfeccionar la democracia uruguaya. Somos intransigentes defensores de la libertad de expresión y opinión. No tememos la lucha ideológica, por el contrario nos motiva a aprender más, a estudiar más y a no considerarnos dueños de la verdad.