Alejandro Paz, presidente de ANTEL : El año pasado toda la ganancia fue a Rentas Generales

Es funcionario de la empresa desde 1994 y tiene bien puesta la camiseta. Hombre de perfil bajo y no le hace mucha gracia la exposición mediática. Nos recibió en su oficina del piso 25 y la charla fue casi una tomografía de Antel. Nos fuimos con la impresión de que es muy bueno que la presidencia esté en manos idóneas que conoce perfectamente a la empresa de telecomunicaciones.

Por Nicolás Martínez y Alfredo García / Fotos: Rodrigo López

PERFIL:

Nació hace 58 años, en Montevideo, y vivió toda su infancia en el Barrio Industrial Andrés Deus, pasando  la Curva de Maroñas. Estudió siempre en la educación pública. Su padre era tornero mecánico pero devenido en conductor de Cutcsa, y su madre era ama de casa. Tiene un hermano mayor y una hermana menor. Es  casado y tiene dos hijas. Es ingeniero electricista. Hincha de Nacional.

¿De dónde viene la vocación por la ingeniería?

Desde chico siempre me interesó el funcionamiento de las cosas. Vivía desarmando aparatos porque tenía mucha curiosidad por saber cómo funcionaban.

¿Fuiste estudiante en la época de la dictadura?

Bueno, sí, claro. Dos por tres me mandaban para atrás porque el pelo me tocaba el cuello de la camisa.

Era todo muy estricto y muy injusto. No se me ocurre pensar que a un chiquilín que quiere ir al liceo no lo dejen entrar porque el pelo le está tocando la camisa o porque no llevaba las insignias. Una locura.

¿La facultad te gustó?

Sí, me gustó. La Facultad de Ingeniería es dura. Yo hice casi toda la carrera trabajando. En esa época trabajaba en una ferretería, y después estuve trabajando cuatro años como docente de matemática en Secundaria. Trabajé en el Liceo de Toledo, en Sauce y en Pando. Y después, en el 94, entré en Antel por un llamado. Me quedaban cinco materias cuando entré.

¿Cómo llegás a la presidencia de Antel?

En el 2015 me fui como asesor del director nacional de Telecomunicaciones y al Ministerio de Industria de Carolina Cosse. Y de ahí conocí a Fernanda Cardona, que era la directora general de Secretaría.

Después, entre 2020 y 2025, volví a Antel y fui asesor del director Daniel Larrosa, que era la minoría por la oposición. Crecí bastante en esos diez años.

Empezaste a tener una visión más global.

Sí. Yo siempre estuve muy enfocado, estuve desde el nacimiento de la telefonía celular. Daniel me propone manejar mi nombre como presidente de Antel, aunque yo realmente no me veía en el rol y después me llama la ministra y lograron convencerme.

¿Fue duro convencerte?

Yo creo que más de lo que ellos esperaban.

Vos sos de los defensores de Antel a rajatabla. ¿Tenés esa mentalidad corporativa del funcionario de Antel?

No, más que corporativa tengo la visión de que Antel es una gran herramienta para el desarrollo del país y para llevar adelante las políticas de telecomunicaciones en clave de derechos, de que todo el mundo, independientemente de donde se encuentre, tenga acceso a las telecomunicaciones, que hoy en día sin ellas no existís.

Se le cataloga de derecho humano.

Es un derecho humano, como el agua potable y el acceso a energía eléctrica.

Te metieron un comisario político y una dirigente de la oposición en el directorio. ¿Cómo te va con eso?

No, bien. Pablo es…

Pará. No sabía nada de comunicación, es politólogo.

Bueno, es un estudioso y todo se aprende. Me llevo muy bien con los dos. Trabajamos en equipo.

Laura es medio dura. Como economista, te debe marcar.

Nos llevamos bien. Obviamente hay cosas que no comparte. Pero en el 99 por ciento de las cosas estamos alineados en hacer crecer a Antel. Tiene algunos puntos que le preocupan más que otros. Pero no tenemos un problema de funcionamiento.

La relajaron toda porque aprobó la reincorporación de Russia Today en Antel TV.

No tengo idea. Nosotros somos plurales. Tenemos un conjunto de canales de noticias internacionales y así como tenemos Russia Today, tenemos la Deutsche Welle, tenemos de Francia y de Argentina. Aparte está disponible en YouTube. O sea, si la gente quiere, lo puede ver, no tiene ningún sentido que nosotros hagamos censura, ¿no?

¿Cuántos funcionarios hay en Antel hoy?

Tenemos 4.600, más o menos.

¿Faltan funcionarios?

En algunos rubros nos faltan funcionarios, perdimos muchos profesionales en el período pasado.

¿Se fueron a otras empresas privadas?

Se fueron por varios motivos. Antel paró un poco lo que es el desarrollo de algunas áreas, sobre todo lo que es innovación y cosas de fondo para adelante pensando en el futuro. Y muchos profesionales encontraron que no había desafíos en ese momento en Antel y también el mercado, en el período pasado, fue complicado. Porque fue el crecimiento muy grande de plataformas globales o regionales como MercadoPago, PedidosYa, Globant, todas empresas que están disputando por profesionales del rubro telecomunicaciones, de programación o informática.

¿Antel les paga mal a los profesionales?

No es que pague mal, pero hay empresas con las que no podés competir en sueldos. No solo Antel, sino muchas empresas nacionales a veces no pueden competir con las internacionales. Y hoy, desde acá, con la gran conectividad que tiene Uruguay, se puede trabajar para el mundo. Entonces algunos profesionales, sobre todo en el área de la informática, empezaron a trabajar para el exterior con sueldos con los cuales una empresa pública no puede competir. También es verdad que incluso alguna empresa pública nos ha quitado a algún profesional porque les ofrece mejores condiciones e incluso mejor salario.

Se están robando gente. ¡Qué mala onda!

Si bien se trata de coordinar, cada uno trata de llevar agua para su molino e intentar que su empresa funcione lo mejor posible.

¿Cuál es tu visión de Antel como empresa?

¿Motor de la economía o mejor servicio a los clientes?

Yo entiendo que Antel tiene que ser un motor de desarrollo y tiene todas las capacidades y está preparada como para dar soluciones tecnológicas.

Dar conectividad, que todo el mundo se pueda conectar, que pueda trabajar o estudiar desde el lugar donde esté. Y eso es muy difícil hacerlo en todo el territorio, si no es a través de una empresa pública que no tenga solo un fin de lucro y de obtener rentabilidad y devolverles a sus accionistas la mayor cantidad de plata posible. Nosotros no podríamos tener hoy cobertura donde tenemos, si no fuera por una empresa pública, lo mismo que la UTE y ANCAP, llegando a todo el país con la misma tarifa. Si no tenés herramientas públicas, es muy difícil lograrlo. Lo ves en el resto de América y en el mundo.

Eso es un diferencial.

Nosotros tenemos un modelo que fue muy exitoso de universalización de derechos en cuanto a agua potable, energía eléctrica y telecomunicaciones, que no se da en prácticamente ningún lugar de América, por lo menos. A su vez, el gobierno siempre necesita ingresos y obviamente se hacen aportes a las Rentas Generales, pero bueno, hay que lograr un equilibrio sano entre el desarrollo nacional y volcar plata a las arcas de Rentas Generales.

Muchas veces hay quejas de la gente, porque los costos son caros.

Nosotros tenemos hoy a nivel mundial precios muy competitivos. La diferencia está que en las ganancias, en vez de llevárselas un accionista o una multinacional, se reinvierten en llegar a lugares que no son rentables. Y a su vez a Rentas Generales, donde se pagan sueldos, jubilaciones y prestaciones de todo tipo.

¿Cuánta ganancia tuvo Antel durante el año pasado?

Doscientos cuarenta y nueve millones de dólares.

¿Y de eso, cuánto quedó para Antel?

El año pasado toda la ganancia fue a Rentas Generales.

¡Oddone es bravo!

Es bravo, pero trabajamos bien.

¿Antel se gobierna como empresa pública o como política pública?

Las dos cosas. Tenemos partes donde somos una política pública porque tenemos planes de llegar con fibra a todo el Uruguay, y tenemos un montón de cosas donde somos empresa, vendemos servicios de conectividad a otras empresas. Vendemos datacenter, tránsito internacional y ahí somos una empresa. Entonces es un mix. En telefonía celular somos una empresa y competimos con los demás, aunque tratamos de dar cobertura donde hay lugares que sabemos que no son rentables. Pero bueno, la idea es llegar a todo el país. Somos el país de América que tiene una mejor cobertura por lejos.

Estamos arriba del 99 por ciento de cobertura poblacional y eso no se da ni en Argentina, ni en Brasil, ni en Estados Unidos, ni en ningún otro lugar de América.

Nos facilita el tamaño.

Sí, pero así como tenés un tamaño chico, tenés poca población, que es la que determina. Si fuéramos 15 millones de personas, sería mucho más fácil hacerlo.

¿Se puede llegar al 100 por ciento de la población?

Al 100 por ciento es muy difícil. Siempre te va a quedar un lugarcito atrás de un monte o de una loma donde es imposible o muy difícil llegar, tendrías que poner algo ahí y no tenés gente, entonces no tiene sentido. Siempre alguno va a quedar, pero te diría que tenemos una cobertura muy importante.

Hay dos competidoras a nivel de celulares, ¿cómo se reparte el mercado?

Con Antel tenemos un entorno del 50 por ciento del market share y el otro lo tienen dividido entre ellos. Hace bastante que estamos más o menos igual. Con la portabilidad numérica hubo un pequeño cambio. Creció un poquito Claro, bajó un poquito lo que era Movistar, pero no movió la aguja.

Hubo más repercusión mediática que otra cosa, ¿no?

Sí, hubo un poco de guerra de precios, lo que creo que perjudicó a las tres empresas. Hubo aumento de la capacidad de los planes, pero no movió la aguja. Hoy ya no se habla de eso. No me parece que fuera un avance significativo en la libertad porque nadie se acuerda del teléfono de nadie. Si yo me quiero cambiar, WhatsApp te manda un mensaje: “Fulano cambió el número”. Lo guardás y se terminó.

¿Tiene lógica seguir manteniendo la telefonía fija?

La línea fija no se cobra más, está incluida en los planes básicos. Es un servicio que hay que tener. En las empresas se usa. Si se te perdió el celular, tenés de dónde llamar desde tu casa. Es un servicio que obviamente ha ido perdiendo usuarios.

Te obligaban a tener línea fija para tener internet.

En su momento era un adicional a la línea fija. Primero porque se usaba el ADSL, que era sobre el mismo par de cobre. Pero una vez que se cambió a fibra eso ya dejó de tener sentido y ya hace unos años que no se cobra más. La línea fija la tenés como un plus en el contrato de fibra al hogar.

¿Qué porcentaje representa la telefonía fija?

Un 6 por ciento, más o menos, de los ingresos.

¿Cuánto factura Antel al año?

Mil ciento dieciocho millones de dólares. Y obviamente parte de la estrategia de Antel es generar nuevos servicios, que vayan cubriendo lo que se deja de percibir por la telefonía fija. Si ves el mundo, tenés las redes y muchos servicios que se dan arriba de las redes tienen quizás una menor inversión y una mayor rentabilidad. Servicio de entretenimiento. No sería posible un Netflix si no existieran las redes de fibra de buena calidad, porque con un ADSL de mala calidad nadie puede ver nada. Entonces tenés una inversión millonaria en todo lo que sea infraestructura, con márgenes cada vez más chicos y los servicios de valor agregado son los que se tienen que seguir desarrollando para sacarle más jugo a esa inversión.

¿La llegada de una nueva empresa de celulares es una amenaza?

Una alerta, más que una amenaza. Nosotros teníamos a Movistar, una empresa que competía bien. Pero últimamente, como estaba a la venta, estuvo más tranquila. Y bueno, viene una empresa nueva con muchas ganas y sabemos que compite muy bien.

¿Son capitales colombianos?

Es de origen sueco, con sede en Luxemburgo. Está en Colombia, en Paraguay y ahora en Uruguay.

¿En Uruguay es la segunda empresa del mercado?

Sí, perdió un poco con la portabilidad con Claro. Ellos son muy fuertes en lo empresarial. Tienen una red bastante consolidada y esperemos seguir compitiendo como siempre. No nos asusta. Sí tenemos que estar atentos.

En 5G igual sigue siendo líder Antel.

Sí, por lejos. Nosotros ya pasamos de 800 radiobases y tenemos pensado en lo que resta de 2026 llegar a las 900.

¿Cuándo calculan que van a cubrir todo el territorio con 5G?

En realidad, estamos en todas las capitales y todas las ciudades medianas y chicas de más de 15 mil habitantes. Cubrir lo que es ruta y la parte rural con 5G es complicado porque la 5G está desplegada en frecuencias altas que tienen una cobertura chica por celda. Tendrías que poner redes de 5G cada 300 metros. Imaginate cubrir el campo con eso.

¿En fibra óptica, qué grado de cobertura hay a nivel nacional?

En hogares, tenemos el 94 por ciento de cobertura.

Ahora que se va a inaugurar Porvenir, en Paysandú,  tenemos todos los pueblos de más de mil habitantes.

Ese es el último pueblo que quedaba. Villa Soriano era la penúltima y se terminó en enero de este año.

Ahí tenés todos los pueblos de más de mil ya cubiertos con fibra óptica. Entre 500 y mil, que eran ocho, quedan siete y lo van a terminar este año. O sea que a finales de 2026 vamos a poder decir que en Uruguay no hay ningún pueblo de más de 500 habitantes que no tenga fibra al hogar.

¿Montevideo está cubierto?

Hay zonas donde sigue faltando; zonas rojas, porque es difícil entrar a instalar. Hay que entrar con guardia, con policías y equipos. Esa parte la estamos cubriendo con 5G, que también se usa para fijo. Con equipos exteriores también te dan una muy buena velocidad. Y bueno, eso es una alternativa válida. La idea es cerrar este período con todos los pueblos de más de cien hogares cubiertos con fibra óptica. Es una inversión importante.

¿Cuánto va a invertir Antel en el período?

En torno a los 750 millones de dólares.

¿Y le vas a pasar todos los años 200 millones de dólares a Oddone? Nos están currando con las tarifas.

Pero mirá que cualquier empresa de telecomunicaciones reporta ganancias y lo único es que, en vez de ir a Rentas Generales para que se distribuya, va al bolsillo de los accionistas. Y en definitiva vuelve al bolsillo del accionista también, porque todos los uruguayos son nuestros accionistas.

¿No fue demasiado caro darle conexión de fibra óptica gratuita a todo el mundo?

La fibra óptica es el sustituto tecnológico del cobre. Es natural que se haya cambiado. Además, el cobre tiene problemas de costo, de mantenimiento, de robo, y la velocidad que te puede dar en datos es limitada. Si querés ser competitivo, si querés parecerte a Corea o a Japón, tenías que tener fibra. El despliegue de la fibra fue una gran cosa que se hizo porque nos posicionó y nos dejó en un estado muy bueno para competir. Tenemos profesionales trabajando para el exterior, estudios de diseño o audiovisual y pueden mandar trabajos que son archivos pesadísimos como si estuvieran en el medio de Hollywood, sin problema.

Editores que trabajan para el exterior. Si querés avanzar, tenés que modernizar. Y eso fue un gran paso que cuando vino la pandemia la gente se dio cuenta.

Incluso para la educación.

En educación ni que hablar. Fue una inversión que hizo el país, que creo que fue muy buena y que nadie discute hoy.

Vos sos crítico con la gestión pasada, ¿por qué?

Porque, si bien entiendo que hay cosas que hizo bien, soy crítico de nuestra gestión también.

¿Qué hizo mal la administración del Frente en Antel?

Por ejemplo, tuvimos un tiempo en que la ciberseguridad se descuidó. No estuvo demasiado presente. En el período pasado se concentró mucho en la conectividad, pero se descuidó y se cortaron procesos de todo lo que va arriba.

¿Contenido?

De contenido, servicios digitales, desarrollar cosas nuevas. Todo lo que le saca jugo a la red se cortó y se prefirió que eso lo hicieran privados. Pero estás poniendo la inversión más cara para que otro venga y le saque jugo. Antel tenía capacidades como para hacer esas cosas sin descuidar el desarrollo de la red, que es sumamente importante para llegar a todos lados. Por otro lado, seguir vendiendo servicios de datacenter y servicios de conectividad internacional.

Agregar servicios que le den valor a la red para la industria y para el agro. Todo ese desarrollo se cortó y eso le hizo muy mal a Antel. Y eso en parte propició que muchos profesionales se fueran, porque no encontraron la evolución de Antel, quedó estancada en un pensamiento de los 90. Si mirás todas las empresas de telecomunicaciones hoy, no se basan solo en la conectividad. Meten todas las capas arriba para justamente sacarle jugo. Por otro lado, también reconozco que Antel llegó al 2025 saneado.

¿No debería Antel blindarse a la política partidaria?

Lo bueno sería que Uruguay, no solo en telecomunicaciones, sino en todos los lugares estratégicos, tuviera políticas de largo plazo y que no estuvieran cambiando. Eso es lo deseable. En ninguna empresa está bueno cambiar de rumbo cada cinco años.

¿Vos cortaste el acuerdo con los canales privados?

Sí, porque no era un buen acuerdo. No nos servía. Nosotros vamos como casi todas las empresas por la multipantalla. Y eso fue un invento por el cual no podías ver en la tele, solo en el teléfono. No era lo que nosotros queremos. Además, entendíamos que la televisión abierta es más bien mirada por gente mayor, sobre todo los informativos, y lo hace en la televisión, no en el celular. Entendíamos que tenía un mal diseño. Y por eso, cuando se terminó se cortó, porque no íbamos a renovar una cosa que no estaba bien. Antel hoy está compitiendo con cincuenta y dos cables que tienen permiso para dar internet al hogar. Quedan paquetes de contenido e internet y Antel para competir necesita contenido, además de darle la mejor internet posible.

¿Mejoraron la oferta de contenido?

Hoy tenemos un paquete Premium para todos nuestros clientes del plan básico de fibra para arriba que tiene Canal 4 de Montevideo, VTV Plus con el básquetbol y el Carnaval. Tiene el Canal FIX de deportes. Y además estamos agregando dentro de ese paquete series, cortos y películas que las vamos rotando. Y además ya teníamos para todos nuestros clientes el Canal 5, TVCiudad, Cardinal TV y un montón de canales locales del interior están en la plataforma. Más un montón de radios de Montevideo.

Y tenemos un ciclo de cine uruguayo.

¿Tenés convenio con Disney?

Tengo convenio con Disney, que permite tener esa plataforma con un buen precio en conjunción con los productos nuestros.

¿Qué plan tenés en tu casa?

El básico y pago Disney agregado, que me sale mucho más barato que contratarlo por afuera. Miro YouTube, pero tampoco tengo mucho tiempo de mirar nada. Últimamente ando con poco tiempo.

¿Al fútbol ya no vas?

No, no. Desde que separaron las hinchadas en los clásicos, nunca más fui el fútbol. Y dije que no iba a ir  más hasta que no vuelvan a juntarse.

Mostraste una veta basquetbolista.

Sí, me gusta. Soy hincha de un gran cuadro de básquetbol: Goes.

¿Por qué el Antel Arena no se usa más en básquetbol?

Se usa, sí. Estamos trabajando para que se use más.

Qué clavo el Antel Arena, ¿no?

Es un gran activo y ahora lo estamos reforzando.

Yo escuché una vez que iba a dar 10 millones de ganancia por año. Nunca pasó.

No que yo sepa, no. Ahí depende cómo mires la ganancia. El Antel Arena fue hecho como un proyecto de marketing. Su repago era el derecho de nominación. De los últimos estudios que pedimos a empresas privadas que hicieran de cuánto es ese derecho nos dio que son como 4 o 5  millones de dólares por año la ganancia que da.

Se usa poco el Antel Arena, ¿no?

No te olvides que tenés que armar el escenario. Un espectáculo como el de Ricky Martin no se arma en un día. Para el sonido se mueven los parlantes para distintas zonas, el armado de pantallas… Es más, la gente que ha venido no pueden creer lo poco que se demora en armar y desarmar. Por ejemplo, Ricky Martin estuvo un martes y el viernes ya estuvo Laura Pausini y el domingo estuvo Sebastián Yatra, y el lunes teníamos una filmación. O sea, la gente estaba palo y palo, tenemos un equipo muy profesional.

¿Vas a todos los recitales?

No voy a casi ninguno. Fui al de Ricky Martin para ver el sonido nuevo.

Esa es la excusa. ¿Te gusta Ricky Martin?

Me gusta, sí. Pero el show de Ricky Martin fue de los más desafiantes que se hicieron hasta ahora, por la cantidad de pantallas y por cómo estaba armado el escenario.

No es barato ir a los recitales del Antel Arena.

Pero se llenan. Hay costos que no se pueden bajar.

Por ejemplo, vamos a poner el básquetbol. En el Antel Arena no lo vas a suspender por humedad.

Tenés  aire acondicionado, no vas a pasar calor ni frío. Y son equipos monstruosos de aire acondicionado para miles de metros cúbicos de aire.

Eso tiene un costo. Y en el Antel Arena los baños tienen papel higiénico, están limpios como el baño de tu casa. Y la iluminación. Y tiene gente para cuidar la seguridad. Todo eso cuesta plata. Abrirlo no es barato. El Antel Arena te podrá gustar o no, podrás estar de acuerdo o no, pero es un activo al que tenemos que sacarle el mayor rédito posible.

Dio 2 millones de dólares de ganancia.

El 2025 todavía no lo cerramos, eso fue en el 2024. El 2025 fue un poco mejor y este año realmente viene muy bien. Hemos reducido algunos costos.

¿Cambió la gestión?

La empresa internacional se fue y bueno, tuvimos que agarrarlo nosotros. Lo tomamos con una subsidiaria nuestra que se dedica a administración de proyectos y consultoría, que es ITC, que tienen mucho expertise en el tema. Hubo un período de transición el fin del año pasado y a partir del 1 de febrero está en nuestra órbita, si bien se sigue manejando como una empresa privada. Los costos que tenemos son menores. Nosotros pagábamos un canon alto a la empresa que lo administraba. Terminamos pagando de 600 a 800 mil dólares al año.

¿Tenés técnicos capaces o se te fueron todos?

Si hay algo bueno que hizo la empresa americana fue formar a la gente. El equipo del Antel Arena es excelente, de primer nivel. Y nosotros tuvimos la habilidad para mantenerlos a todos con salarios muy similares a los que tenían antes. Cambiamos de gerente general y pusimos a una persona de primer nivel y que además tiene muchas ganas y está pensando cosas nuevas. En particular con el básquetbol estamos trabajando muy bien con la Federación Uruguaya de Básquetbol.

¿Como funcionario de Antel, a qué sindicato pertenecías?

No, nunca estuve afiliado al sindicato.

¿Siempre marginal?

Sí, independiente. Siempre he apoyado, pero nunca estuve afiliado.

¿Cómo te llevás ahora con el sindicato?

Bien, realmente bien. Sin problema.

SUTEL no es fácil. Ha tenido quincho bastante seguido.

Tenemos buena relación. No hemos tenido problemas. Obviamente, como presidente, estoy en un rol. Ellos tienen otro rol. Y muchas veces los intereses y las visiones pueden no coincidir. Y se trabaja. Y cuando vos tenés un buen relacionamiento las cosas se negocian. Nosotros apostamos a ganar-ganar.

¿Te ha dado resultado?

Por ahora no me puedo quejar.

Siempre plantean que les faltan funcionarios. Vos también dijiste que faltaban funcionarios.

Es verdad. Hemos perdido funcionarios. En el 2020 éramos 7.000 y hoy somos 4.600.

Sobraba gente.

No sé si sobraba, pero ahora me está faltando. Y también el trabajo va cambiando. Hay automatizaciones que van haciendo que en algunos lugares se precise menos gente. Hay automatismos que hacen que en determinados lugares la gente sea más eficiente y entonces de repente se necesiten menos personas. Pero a su vez hay nuevos roles que se necesitan. Entonces cambian un poco las necesidades. No son las mismas necesidades que tenía Antel en 2024 que las que tiene hoy en 2026. El avance de la inteligencia artificial hace que vos necesites determinado tipo de personal especializado en otras áreas y de repente en dos años vas a necesitar menos.

¿Cómo afecta a Antel la inteligencia artificial?

Bueno, afecta a todos. Más que afectaciones creo que tenemos grandes oportunidades. Antel está embarcado en la compra de procesadores para procesar inteligencia artificial en el país. No tenemos que olvidarnos que cada vez que estamos interactuando con la inteligencia artificial todo lo que estamos hablando, diciendo o poniendo se va al extranjero. Y no sabés qué pasa donde se procesan esos datos. Cuando hay un CAPTCHA y te dicen reconozca dónde hay uno ómnibus o un semáforo, te estás entrenando en inteligencia artificial. Y a vos te parece que te están validando. La inteligencia artificial es una herramienta, como otras, que cada vez se va metiendo más. Hace diez años no podías prescindir de una computadora o de un procesador de texto, hoy no vas a poder prescindir de la inteligencia artificial. Va a hacer que muchas cosas se hagan de forma más eficiente y va a ser una manera nueva de trabajar.

¿Qué le implica a Antel?

Por un lado, tenemos que saber incorporar esas herramientas nuevas al trabajo de la empresa para ser más productivos. Eso le pasa a todas las empresas. Y, por otro lado, la oportunidad de dar servicios de inteligencia artificial, tanto a empresas públicas como privadas. Y también ofrecer infraestructura donde puedas correr procesos de inteligencia artificial y la gente se quede tranquila que con esa inteligencia artificial que está interactuando sus datos quedan en el país. Y eso es un tema de soberanía.

Uno de los grandes miedos que hay es que la inteligencia artificial va a ocasionar pérdida de fuentes de trabajo. ¿Ocurrirá eso en Antel?

Generalmente se reduce un número de determinado tipo de empleo, pero se aumenta otro. En el caso de la inteligencia artificial, por cómo viene, creo que va a reducir un poco, sí. Pero la verdad es muy difícil saberlo hoy. Entonces hay que ver que el mundo va para ahí. Hay que estar atento para acompañar, pero tampoco ir de ojos cerrados adonde va todo el mundo.

¿Los datos de los usuarios deben ser un activo estratégico para el país?

Los datos hoy son un activo, el tema es que no lo sabés y te los manejan las grandes plataformas. Vos entrás a buscar algo en una plataforma y a las dos horas te están mandando por teléfono el anuncio para tratar de venderte algo de lo que saben que estuviste buscando. Cada vez saben más de vos y la publicidad está más dirigida y los datos son un activo. Lo que para mí no está bueno es que, sin saber, estás entregando tus datos. No solo datos personales, sino a veces datos de la empresa. Porque, por ejemplo, tenés unas notas y querés que la inteligencia artificial te haga un resumen de lo que, estuviste escribiendo. Todo lo que pusiste ahí que pueda ser información de tu empresa, de un balance o de lo que sea, ya quedó en otro lado y no sabés dónde termina. Es muy distinto si se procesa acá o se procesa en el exterior. Ni siquiera sabés dónde se está procesando.

No hay conciencia de eso.

Hay gente que tiene conciencia. Se está trabajando en ajustar algunas normas. Pero no solo acá en Uruguay, sino en todo el mundo. Es una cosa relativamente nueva y se está en vías de regular un poco.

¿Hay que regularla?

Yo creo que hay que regular un poco. Hay que tener un equilibrio entre no cercenar ni tampoco que sea la ley de la selva.

¿Qué pensás de la propuesta de vender acciones de las empresas públicas?

Vender acciones, no escuché. Te voy a decir lo que yo entendí. Una cosa es en proyectos concretos, que alguna empresa pueda precisar. Sea UTE, OSE o Antel, en vez de financiarlo con préstamos bancarios que se financie a través de participación de la ciudadanía. Eso es una cosa. Otra cosa es abrir las acciones de la empresa pública y en eso no estoy de acuerdo. Pero entiendo que la idea de Sánchez va por ese lado. Ya lo hizo la UTE con los parques eólicos. Para hacer un parque fotovoltaico se tienen que invertir 200 millones de dólares, entonces, si no tiene caja o no quiere pedir un préstamo a un banco, sí puede hacerlo financiado con el aporte de los contribuyentes. Hay mucha gente que tiene plata para invertir y que podría hacerlo, si hay una inversión de una empresa pública, que es una cosa segura y que va a dar cierta rentabilidad. Entonces creo que eso es lo que se estuvo explorando y en ese sentido estoy de acuerdo.

¿Qué proyecto verías viable con esas características?

Te soy sincero. Por cómo es Antel, yo no lo veo hoy, pero se está explorando. Pero no estamos cerrados.

¿Vos hablaste de los datacenter, por ejemplo?

Sí, pero son inversiones muy chicas. Y son infraestructuras que se hacen más por estrategia que por necesidad de una cosa mixta. Nosotros necesitamos respaldar nuestros datos. Necesitamos procesadores donde corra la inteligencia artificial.

Necesitás venderles infraestructura de datacenter a terceros para que se queden tranquilos que sus servidores están protegidos, que tienen energía, que no les va a pasar nada porque se sobrecalienten, porque tienen aire acondicionado. Todas esas cosas que se dan en un datacenter. Y que están seguras.

Google está haciendo un datacenter acá. ¿Tiene vinculación con Antel?

No. Es un datacenter que no es para dar servicios en el país, sino que es uno de sus datacenters, de su nube, que tienen para datos propios, para procesamiento de cosas propias. Nosotros tenemos una muy buena relación con Google y le damos servicios. Le damos fibra, le damos servicio de tráfico, pero nada más.

¿Cuántas empresas privadas públicas de derecho privado tenés en Antel hoy?

Siete. Tenemos ACCESA que es nuestro contact center. Tenemos ITC, que hace consultoría, administración y gestiona el Antel Arena. HG, que se dedica básicamente a desarrollo de software para empresas privadas, el sector público y para nosotros.

Después tenemos Antel Argentina, que se creó como landing de nuestro cable de fibra submarina. Antel Brasil, que en realidad son dos, porque para poder operar en Brasil necesitás una que sea de propiedad mayormente brasileña. Entonces tenemos Antel Brasil y Antel Participaciones, pero es como si fuera una. Antel USA, para el aterrizaje de nuestro cable en Estados Unidos para la conexión con el resto del mundo de internet.

¿Es viable para Antel competir a nivel regional?

Y en algunos casos, sí. Por ejemplo, en el sur de Brasil nosotros damos servicios a proveedores de infraestructura de internet del sur de Brasil.

Básicamente porque tenemos una muy buena red conectada con el mundo y para ellos llegar a San Pablo o Río por vía terrestre es más difícil porque  son redes mucho más frágiles. Es mucho mejor infraestructura entrar a Uruguay y por el cable submarino ir a Brasil. Entonces ahí tenemos oportunidades de desarrollo. Somos competitivos, damos servicios y podemos ampliar la red. En ese caso, sí. En Argentina es un poco más complicado.

Todo es más complicado en Argentina.

Y después damos algunos servicios a empresas internacionales, pero son servicios locales.

Entre 4G y 5G, ¿cuál es el gran diferencial?

¿Cuándo te das cuenta que estás en una red 5G o una red 4G? Si la red 4G funciona bien, no te das cuenta. A no ser que estés en un concierto o en un estadio. En el estadio de Peñarol, si vos estás en 4G, no hablás. Porque 40.000 personas en un kilómetro cuadrado 4G no es capaz de manejar. 5G, sí.

Entonces ahí realmente es donde le sacás el jugo a 5G. Si vos vas al Campeón del Siglo, podés filmar en el momento y transmitir en vivo y no vas a tener problema. Ahí está el gran salto entre 5G y 4G. Después en la calle para ver un vídeo, con la calidad de red 4G que tenemos nosotros, no te vas a dar cuenta. Nosotros cubrimos con 5G la Rambla y el estadio de Peñarol, por ejemplo.

¿Y el Parque Central?

Tenemos algo, pero no totalmente.

Cuadros grandes y cuadros chicos, esa es la diferencia (risas).

Es mucho más complejo el Parque Central.

Y va menos gente.

Va mucha gente. Estamos trabajando con ellos, pero todavía no está totalmente cubierto con 5G como nosotros querríamos. Pero es ahí donde vos te das cuenta de la diferencia y es parte de lo que nosotros queremos impulsar en la marca. Si vos tenés el 5G de Antel, hablás en todos lados y en un concierto, el que no tiene Antel no va a enganchar.

¿Hoy tenemos solo 4G y 5G en Uruguay?

Hay 3G también. Estamos apagándola pero todavía

tenemos. Apagamos 2G porque los teléfonos que funcionan; solo en 2G ya no quedan. Y tenés ahí una radiobase que está consumiendo energía, que estoy pagando mantenimiento y que me está ocupando un lugar. 2G se apagó y ahora estamos en proceso de apagar 3G. Nos quedamos con 4G, que es una tecnología excelente y 5G.

¿Hay mucho vandalismo?

Sí. Lamentablemente, se ha incrementado el vandalismo en las torres. Antes te robaban los cables de cobre para venderlo. Después pasó que te cortaban y te robaban los cables de fibra pensando que eran de cobre. En los últimos meses se ha incrementado mucho y te cortan cables grandes dejando un barrio sin fibra. 5.000 servicios. Para reponerlos hay que soldar fibra que es una cosa que lleva mucho tiempo. Se tiene que hacer muy bien. Si no, tenés pérdidas. Entonces te puede llevar dos días la reposición. Ahora estamos con el problema de sumar el temporal que hubo. Estamos con retrasos, tenemos todo el personal de Canelones trabajando en Atlántida, más los robos por vandalismo. Y la gente que está un día sin internet se enloquece.

Antel de todos, ¿qué estás haciendo?

Es un problemón. Teníamos equipo suficiente para reparaciones pero en los últimos meses, con el incremento del vandalismo, se complicó. Estamos contratando algunas empresitas porque no podemos esperar que entre gente. Lamentablemente, los procesos de incorporación de personal son largos. Y yo tengo un problema hoy. No puedo esperar un año para que entre una persona. Así que esos equipos de las empresas, que en su momento se contrataron para instalar la fibra rápido, los estamos contratando para reponer. En Atlántida hoy tenemos por unos días bloqueados los nuevos servicios, porque no estamos dando abasto.

¿Cuánto va a invertir Antel en publicidad en tu período?

Venimos más o menos con el mismo presupuesto de 2024 y 2025. No hemos hecho cambios. Lo que sí hemos hecho es cambiar los modos de ir un poco más a lo digital. Estamos tratando de aprovechar mejor la plata, segmentando. A una persona que ya tiene un servicio no hacerle publicidad del mismo servicio. Estamos tratando de agregarle inteligencia a la publicidad. Pero lo invertido es más o menos lo mismo. Son seis millones setecientos cincuenta mil dólares entre los medios tradicionales y los canales digitales.

A los medios públicos y el interior, por ley, tenés que darles un porcentaje.

Es bastante engorroso, no lo hemos incrementado, pero tampoco lo hemos disminuido demasiado. Básicamente venimos con el mismo presupuesto pero la idea es hacerlo rendir mejor.

¿Van a seguir esponsoreando Carnaval y cuadros de fútbol y de básquetbol?

Bueno, ahí, en principio, sí. Depende también en cómo se mueva la competencia. Cada lugar donde vos te retirás, si es estratégico, ellos entran. De la Selección Uruguaya, Nacional y Peñarol,

Históricamente, hemos sido el sponsor principal o secundario. Y la idea es no perder eso. Estamos en un proceso de ver cuánto nos rinde cada cosa que ponés.

¿Sos carnavalero?

No soy fanático, pero me gusta. No tengo ningún conjunto preferido.

¿Qué te gustaría dejar armado en tu período como presidente de Antel?

Una Antel que realmente se sienta que es motor del desarrollo. Eso me gustaría dejarlo. Sentir que Antel como empresa le dio el derecho a todos los ciudadanos de conectarse. Para mí sería un placer que después de mi período no haya ningún pueblo de más de 100 hogares que no tenga fibra. Eso sería una cosa que me dejaría contento. Y, por otro lado, que las empresas pueden contar con Antel para hacer cosas. Que se vuelva a ver a Antel como una empresa que propicia el desarrollo, que es socia de las empresas, que es socia de la educación, que es socia de las intendencias, que es socia de las empresas públicas y eso es lo que me gustaría.

¿Importa más un Estado fuerte o un mercado fuerte?

Yo creo que las dos cosas importan. O sea, un Estado fuerte está bueno porque a la empresa pública la apoya. La puede por un lado estresar, pero por otro lado también cobijar. Y un mercado fuerte me parece bárbaro. El mercado muchas veces te dinamiza y te hace crecer. No veo una dicotomía entre una cosa y la otra. Mi primera respuesta sería que no le veo una contradicción. Me parece que ambas cosas son compatibles.

¿Qué va a pasar con la transmisión de fútbol?

Estamos esperando. Si bien se han firmado los contratos, todavía no está definido el producto. Entonces queremos comprar algo pero no sabemos qué es lo que tienen para vendernos. Está en manos de Defensa de la Competencia. Algunos puntos del contrato que se firmaron están en litigio.

¿Ustedes querían el streaming?

Nosotros lo único que podemos pasar es streaming. Nosotros concursamos Por ahí hicimos una oferta, pero perdimos y el streaming lo ganó Tenfield. Nosotros quisiéramos comprarle a Tenfield para darle a alguno de nuestros clientes. La idea no es hacer, ya te lo digo, un Fútbol Para Todos ni nada que se le parezca.

¿Por qué no?

Porque es una inversión muy grande.

Se supone que la empresa pública llega a todos por igual.

No va por ahí. Pero, como no está definido, hay partes que están en litigio en Defensa de la Competencia. Entonces, hasta que eso no se defina, no sé cuál es el producto y no sé cuánto estoy dispuesto a pagar por eso.

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