Ballet con pase responsable por Cristina Morán

                                   Finalmente se llevó a cabo el tan promocionado plan piloto como una forma de combatir el virus que hiere, deja secuencias y mata y contra el cual hasta ahora tenemos dos formas de protegernos: cuidándonos individualmente y por consiguiente cuidando al resto y vacunándonos, sí o sí. Hasta el momento no hay otra salida: es eso o el perverso “covicho” nos lleva por delante, nos abandona en la cama de un CTI y la otra posibilidad ya sabemos cual es, por eso mismo ni siquiera la menciono. Entonces entre la cifra de contaminados o que están cursando la enfermedad y los muertos cada día, el asesor del presidente de la República, Dr. Nicolás Martinelli, tomando como referencia lo puesto en práctica en países de la vieja Europa (Alemania, España entre otros), anunció el plan piloto con “pase responsable” (que en un principio habían llamado “pase verde”) y el mismo tuvo como vocero principal al Ministro de Cultura diciéndonos de qué se trataba, como se implementaba, con cuanta antelación debía concurrir el público (invitados todos, no hubo entradas a la venta) y hacía especial hincapié en que durante la función los invitados (el público, obvio) debía permanecer con el tapabocas puesto. Cuando por un tiempo breve las salas teatrales con el aforo del 30% comenzaron a encender sus luces, el Galpón abrió sus puertas y esa noche 240 personas (aforo permitido) no solo aplaudimos de pie sino que previo a la función “hicimos sociales” conversando a distancia, saludándonos con la sonrisa reflejada en los ojos aunque debajo del tapaboca (que no quitamos en ningún momento durante la   función) era una sonrisa amplia y feliz. Y así ocurrió siempre en todas las obras que pudimos ver antes del nuevo cierre (que hoy continúa) lo mismo que en las dos penúltimas actuaciones del Ballet Nacional del SODRE (en “Un tranvía llamado deseo” todo el elenco también con tapaboca). Y esto fue así porque los responsables de cada sala de teatro independiente, pusieron en marcha un protocolo que se cumplió y respetó por parte de los involucrados artística y técnicamente y por el público que confió en nosotros y fue a cumplir, en parte, con sus deseos de ver teatro. El resultado fue excelente: no hubo ningún actor, director, técnico que haya contraído el virus. Y eso fue así porque mucho antes de escucharlo reiteradamente, el público y nosotros cumplíamos con el protocolo: tapabocas y distancia, antes, durante y después de cada función. El resultado de las muestras tomadas previo a la función del ballet dio resultado negativo, algo que era dable esperar testeando a un público invitado, digamos, algo así como seleccionado. Esperemos que se ´ponga en práctica lo que hubo de positivo en el piloto del pase responsable, al que preferimos llamar “verde” y que el teatro, al igual que el Ave Fénix, renazca de entre sus cenizas. Hasta la próxima. Que seas feliz. Ahora y siempre.

                                   Y recuerda: “No dejes entrar al viejo”.