Demócratas a rajatabla

“Extendamos la democracia por todos los rincones de la patria,

hagámosla realidad en la vida cotidiana de cada uruguayo,

y nada ni nadie podrá destruirla”.

Liber Seregni, 9 de julio de 1993

 

Hace quince años que perdimos al General Seregni, ¿se acuerdan?

Tenemos una gran deuda con ese milico testarudo que supo

guiarnos en medio de muchas tormentas sufridas por el Frente.

Pero su mayor enseñanza fue mantener siempre la coherencia.

Y no es fácil ser coherente en política, pero es imprescindible.

En los últimos tiempos con gran habilidad nos han encerrado en

un corral de ramas con la situación que vive la sufrida Venezuela.

En el círculo rojo de políticos, medios y líderes de opinión se ha

planteado como cuestión de vida o muerte la opinión sobre lo que

viven los venezolanos y como parte aguas para la elección 2019.

Si decís que es dictadura sos creíble, si no, sos un totalitario.

Cómo será la cosa que hasta Sanguinetti quiso jugar de árbitro.

A muchos no nos duelen prendas, y nunca creímos que la panacea

para América Latina era el socialismo bolivariano del siglo XXI.

Recordamos que en 1994 Seregni no quiso recibir a Chávez.

Y seguramente de ser venezolanos hoy seriamos oposición.

Pero que no intenten arrinconarnos como cómplices del

autoritarismo muchos que no pasarían el escáner de demócratas.

Ahora bien, ¿qué necesidad tienen algunos dirigentes, a tres

meses de las elecciones, de cambiar de postura sobre Venezuela?

¿Creen acaso que los votantes uruguayos se definen por eso?

Huele a oportunismo electoral y se aproxima mucho a la demagogia

La ciudadanía vota por proyectos y planes que los entusiasmen.

Los uruguayos optan por los que consideran honestos y confiables.

Y en tiempos turbulentos, reivindicamos la coherencia de Seregni.

Alfredo García