Incluir un libro de Sanguinetti en la bibliografía de historia.
Afirmar que José Pepe Mujica es un demagogo irredento.
Generalizar la idea de que todas las ollas populares son un curro.
Denunciar la falsa superioridad moral de un zurdismo de pacotilla.
Ignorar la representatividad de la mayor fuerza política uruguaya.
Insistir con derogar el IASS, olvidando otras promesas de campaña.
Machacar con la idea de que la culpa de todo es de los comunistas.
Descalificar permanentemente a todo el movimiento feminista.
Mencionar frente a una crítica los errores de gobiernos anteriores.
Insinuar que la justicia y la fiscalía está copada por la izquierda.
Criticar Marcha sin recordar que fue clausurado por la dictadura.
Idolatrar a los economistas liberales que influyeron en los milicos.
Atribuir de falta de republicanismo a cualquier dirigente por ser tupa.
Dejar en el olvido el ejemplo chileno tan adorado como modelo.
Manifestar que el Frente Amplio es un apéndice del PIT-CNT.
Sostener que el PIT-CNT responde a los mandatos del Frente.
Acusar de palo en la rueda a todas las posturas de la oposición.
Meter en cualquier discusión a Nicaragua, Venezuela y Cuba.
Desear el triunfo de Bolsonaro pero no decirlo en voz muy alta.
No mencionar nunca a la dictadura como proceso cívico militar.
Decir siempre Semana Santa en lugar de Semana de Turismo.
Frente a una emergencia reflotar inmediatamente el caso Sendic.
Preferir la revolución Americana frente a la revolución Francesa.
Ubicar a los frentistas como dogmáticos atrás de un muro de yerba.
Pontificar siempre en contra del aborto y hablar a favor de la vida.
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Debilitar la democracia, llevando el debate al barro: está de menos.
Alfredo García





