Es difícil entrevistar a una pareja, pero es más complicado si solo conocés a uno de ellos y se vuelve muy bravo cuando el que conocés, es un genio en el arte de preguntar. Con esta mochila a cuestas arrancamos para una charla que imaginamos compleja. La verdad nos divertimos muchísimo. Mariana y Gabriel juntos son una pila atómica que irradia energía construyendo proyectos y sueños.
Por Nicolás Martínez y Alfredo García / Fotos Rodrigo López
PERFIL:
Mariana estudió Ciencias de la Comunicación, pero no terminó la carrera. Trabajó en una agencia de publicidad, en la Fundación Buquebus y luego en Salado, la productora de su exmarido. Gabriel trabaja como periodista desde los 19 años.Ambos son divorciados con hijos y hace cuatro años que están juntos.
¿Sos una mujer de mucha paciencia? Porque este señor no es muy fácil, ¿no?
Mariana: Sí la verdad que sí. Y él también, me parece que los dos somos muy pacientes. Conmigo tiene mucha paciencia, la verdad, él mismo dice que se sorprende.
¿Cuándo empezaron a trabajar juntos?
M: Yo empecé a trabajar con Gabriel dándole una mano en En la mira. Y llegamos a un momento de decir: nos complementamos bien. Cada uno hace su parte y nos apoyamos. Es tan bueno trabajar juntos que nos planteamos por qué no emprender un proyecto juntos. Ya que tenemos una misma visión puede llegar a ser interesante algo propio, donde nosotros seamos los dueños de las decisiones y los responsables de las metidas de pata también. Y acá estamos en este proyecto nuevo. Sin tener mucha idea de cómo funciona el mercado pero guiándonos por la intuición.
¿Cuándo empiezan con Yunta?
Gabriel: Ya empezamos en abril. Tenemos una entrevista a Mujica, la última que dio para un medio audiovisual antes de morirse. Después tenemos una a Gabriel Oddone y otra a Karina Núñez. Además hay una sección que se llama ReSuma, que es un resumen de los hechos más destacados de los cinco días. Y después tenemos otra que se llama Contámela De Nuevo.
Esa está buenísima.
G: La hace Diego Ríos, que le da ese toque. Yo no quiero que esto sea un canal unipersonal, pero además es muy injusto porque hay dos cosas que la gente que sigue el canal ha destacado. El Contámela De Nuevo, que es virtud de Diego Ríos. Porque la información y el contenido es lo mismo que hay en la vuelta. Y después mucha gente del ambiente que conoce ha hablado de la calidad y lo cuidada que está la imagen y eso es Mariana.
M: Y Christian también le pone lo suyo.
G: Él maneja las redes. Por ahora somos nosotros cinco. Pero queremos ir creciendo, que se convierta realmente en un canal. Tenemos pensados varios programas. Uno que se llama Historias criminales, que va a salir. Y va a haber otro de información internacional siguiendo el legado de Mujica, con su visión de la integración de la Amazonia.
¿Qué perspectiva tiene hoy un canal de estas características? Primero de desarrollo y segundo de capitalización.
G: Mirá, hay dos o tres cosas que son como premisas. Una es hacer cosas fuera de la web. Como la charla del 4 de agosto y hemos pensado otras cosas también. Lo segundo, la calidad de los contenidos que está asegurada con Mariana. Es muy tentador ir atrás del click, porque el mercado no entiende mucho de esto, pero nosotros vamos a ir atrás de los temas que nos importan. Tratando de generar mejor ciudadanía.
No es fácil.
G: Es como con la violencia en el fútbol. El gobierno no quiere entrar ahí porque es un negocio privado. Con los medios pasa algo parecido. En esta sociedad tenés una democracia con los valores de Occidente y los medios de comunicación tienen valores similares a los de institucionalidad. Entonces, los medios aparecen muy vinculados a la parte institucional de la sociedad. Cuando, en realidad, igual que los jugadores de fútbol, son empresas privadas. ¿Y qué papel tiene que jugar la economía de mercado? El mercado tiene que jugar porque no está bien que le pidamos todo al Estado. Estamos hablando siempre del modelo de negocios. Bueno, nosotros si tenemos que morir con las botas puestas, así será. Pero vamos a hacer un producto de calidad, porque por estar en la web no vamos a hacer una cosa de segunda. Preferimos poco y bueno, aunque nos cueste, porque es caro.
¿Cuánto se precisa para tener una idea?
M: Depende de la cantidad de programas, de la cantidad de contenido que tengas por mes, del tipo de programa que entregues. Pero nunca podés andar en menos de 5 mil dólares por mes. Es una canilla que se abre y que no sabés cuándo se cierra.
G: En realidad, la estimación de lo que nosotros soñamos, todos nos dicen lo mismo, son 12 mil dólares por mes.
¿Dónde hacen los programas?
G: Hemos hecho algunos programas en la UCU, pero ahora estamos viendo dónde hacemos los próximos programas.
¿Hay posibilidades de contratar estudios para filmar?
G: El otro día fuimos a un estudio y, la verdad, toda esa gente lo que nos dice es: “¡Qué producto cuidado! ¡Qué bien cuidado que está!”, y eso es la mano de ella.
Es la que sabe.
G: Y claro que sabe. Pero ese cuidado que hace la diferencia, ¿qué te pensás que es? Se llama plata esa diferencia.
M: Yo creo que hoy en todo lo que es telecomunicación y tecnología nadie sabe hacia dónde va nada. Tengo un hijo de 20 años que está estudiando cine en la Universidad Católica, y te das cuenta de que mucho de lo que están aprendiendo ya se hace solo con la inteligencia artificial. Entonces yo pienso: va a ir a Facultad a invertir cuatro horas de vida a aprender tal cosa, cuando capaz que en cuatro meses aprieta dos botones y lo tiene resuelto. Para una, como madre, es complejo lo que le recomendás, hacia dónde ir para adelante. Entonces me parece que uno termina diciendo: “Hacé lo que te salga de las entrañas, lo que te cope y lo que te dé alegría”. Y en el fondo me parece que eso es el norte que uno tiene que tener.
¿Practican esa filosofía?
M: Son las conversaciones que tenemos con Gabriel. Y entonces abrimos un canal, ya tenemos varios programas, tenemos un montón de ideas más para hacer programas que se sumen a la grilla. Hay mucha gente que nos gustaría invitar, que tengan su propio programa, poder producirles desde ahí a ellos, que son una materia prima interesante, porque yo como productora veo todo como materia prima. Nosotros tenemos que cuidar la materia prima, como cualquier producto que comprás en el supermercado. Hay un montón de programas nuevos que tienen que ver con contenido en sí mismo, pero hay un montón que tienen que ver con personas que sería interesante darles una voz y ayudarlos.
¿Ser una especie de hub audiovisual?
M: A nosotros el paso que nos gustaría dar es tener un lugar propio, pequeño, austero, pero donde el espacio de programación sea nuestro y podamos filmar desde las 9 de la mañana a las 9 de la noche. Y quizás Gabriel podría empezar a grabar más cosas. O que esas tres o cuatro personas que nosotros queremos invitar a que sean partícipes dentro del canal tengan un espacio para poder hacerlo.
¿Cómo se hace?
M: Y, estamos haciendo camino al andar. Hace cuatro meses, cuando empezamos, no encontrábamos un norte, después de un trayecto, lo vamos encontrando. Hay algunas entrevistas que nosotros decíamos: “Esto va a ser increíble, va a interesar un montón”, y no interesó. Y hay otras que no estábamos muy entusiasmados y sí fueron así.
Bueno, uno tiene que ir caminando despacio hasta encontrar el objetivo. Creo que el norte nuestro es decir: “Estamos contentos con los que estamos haciendo. Estamos orgullosos del contenido”, sintiendo que proponemos algo a la sociedad. Intentando que los jóvenes piensen un poco en tal tema, porque ellos tienen como la aldea al mundo con las redes.
Saben cosas de todos lados.
M: Quizás le preguntás a mi hijo y sabe más de política en Estados Unidos y en Europa que de Montevideo. Creo que si le pido que nombre cuatro intendentes electos, no los tiene.
G: Mi hijo, el otro día viene y me dice: “Está bravo Ucrania. Porque Estados Unidos apoya a este y este, y a Rusia lo apoyan este y aquel”. “¿Y eso de dónde lo sacaste?” “De TikTok”.
M: Entonces tenemos la nave nodriza, que es la plataforma de YouTube, y después tenemos las diferentes redes. Cada una de las redes tiene su perfil. TikTok, que es un poco más joven; Facebook, más viejo, se viene quedando; Instagram viene creciendo mucho más. Cada una tiene interacciones diferentes y un tipo de comentario diferente. En cada una de ellas hay que aprender quién está del otro lado. Nosotros queremos ponerle en la cabeza de la gente joven por qué no empiezan a pensar en el sistema previsional. Imagínate. Son como esas pequeñas semillitas que vas dejando. Entonces, en vez de estar todo el día en TikTok y las redes mirando una cosa, metele algo del Uruguay.
G: Ella cree en eso y me empuja. No es que lo haga con el interés de evangelizar. Pero ella lo mira de ese lugar. Está bien. El año pasado di charlas para empresarios sobre el narcotráfico y el crimen organizado y te das cuenta que hay una gran dosis de desinformación.
Hacer contenidos serios muchas veces redunda en que no tenés tráfico y no hay monetización. ¿Cómo sobrevivo?
G: Estos proyectos se financian por dos vías. Lo que monetizás porque las redes te pagan. Y lo que conseguís de auspicios. En Uruguay nadie puede vivir de lo que las redes pagan. Tenés que tener 10 millones y aún así por lo que te pagan por cada click no vivís. Tenés un sistema de comunicación nuevo, con un sistema de financiamiento viejo. Pero hay que tratar de modernizar lo que puedas y también buscar otras formas.
Estás hablando de mecenas, en los hechos.
G: No necesariamente. Acá hay empresas que tienen muy mala prensa, porque la gente está mal informada. Bueno, entonces hay empresas que pueden tener un interés comunicacional con contenidos trabajados periodisticamente, no publicitarios. No vamos a tergiversar la realidad, sino a mostrar que hay un preconcepto. Por ejemplo, nosotros tenemos en En La Mira, un programa de educación financiera que financia el BROU. Estamos pensando en hacer cosas en los barrios, poder generar contenidos en la periferia, llevando formación e información.
¿Gabriel, como materia prima, es bueno?
M: Buenísimo, excelente.
¿Cómo hacés para cambiarle esa cara de malo que pone?
M: Sabés que le he dicho: “Gabriel, te voy a llevar a un dermatólogo a que te ponga bótox”.
¿Y lo llevaste o no aceptó?
M: No aceptó.
G: Todo el tiempo me dice: “No te pongas serio, no te frunzas, decí lo mismo pero sin fruncirte”.
M: Porque además la gente lo escucharía mucho más si lo dice de una manera más amable.
En la entrevista con Pepe parece otra persona.
G: Estaba en el papel de nieto.
Parecía bueno.
M: Sabés que estaba sensibilizado. Hablaba con el corazón, y ese momento lo vivió desde el corazón. Todo lo demás es como palo y a la bolsa. Porque él es muy rápido de pensamiento, tiene mucha memoria, él ya sabe todo.
Él cree que sabe todo, pará.
M: Claro, él cree que sabe todo. Sabe mucho. Pero también, con tantos años de periodismo y habiendo pasado por tantos medios, ya no es como un primerizo que se sienta y relee las preguntas. Creo que a veces le doy una mano en decir: “Vos, que tanto decís que unos se putean con otros y nadie construye nada y este Uruguay se va al diablo porque cada uno mira su chacra, entonces, si vos estás en esa, no lo digas enojado, decilo tranquilo, porque si a tus hijos les hablás enojado, te van a escuchar mucho menos que si lo decís bien. Entonces, el ceño fruncido no, hablá con calma”. Y bueno, él es como es y va a cumplir 60 años y nosotros discutimos mucho si las personas cambian o no cambian.
¿No creés que las personas cambian?
M: Yo contesto por él. Pensaba que las personas no cambiaban. Después se fue dando cuenta, como él fue cambiando, que las personas cambian.
G: La esencia no. Creo que hay parte de la esencia que es muy difícil cambiar. Hay cosas que la traés contigo que son muy difíciles de cambiar. Así como uno es calentón y se modera, no deja de ser calentón, simplemente se modera. Y bueno, en otras cosas de la vida podés reencauzar. Pero en el fondo siempre está la convicción de que sos el que sos. Y hay que luchar contra eso para ser mejor.
Vos abogás por lo colectivo y sos un individualista total.
G: El otro día me preguntaron por el GACH periodístico…
Sí, les dijiste cualquier disparate, como siempre.
G: Vos sos una figurita cuando te va bien, pero cuando te va mal no pedís ni das cuartel. No me voy a ningún colectivo. Yo me banco solo cuando me va mal. Ni en APU ni en nada.
Individualismo al mango.
G: El individualismo fue el motor del mundo.
Esa es una visión totalmente farisea.
G: El colectivismo fue un fracaso de mierda.
Te lo dijo Pepe en la entrevista el otro día. No me jodas. La mayor parte de la historia de la humanidad fue colectiva.
G: Sí, está bien. Pero siempre hubo uno que destacaba, el que remaba, que era el yo qué sé. No me gustan los colectivos. En los colectivos hay dos o tres que siempre están. Es el refugio de muchos mediocres.
M: Eso pasa en todos lados, Gabriel. En cualquier sector pasa eso.
Apuestan a un modelo periodístico con contenido, con profundidad y que sea un aporte al colectivo.
G: ¿Alguna vez me viste en algún lugar donde yo trabajé hacer otra cosa? De verdad te lo pregunto. Que no fuera periodismo serio, digamos. ¿Vos me ves haciendo algo frívolo? Entonces, ¿por qué preguntás eso?
Porque estoy preocupado por la financiación de este proyecto.
G: Nosotros también. Preocupate de defender el tuyo porque ¿cómo lo financiás? ¿Vendés merca? (risas). Es heroico y me rompe las bolas que vayas a todos lados y te comentan de Voces. Te comentan en el empresariado y los dirigentes políticos.
No veo el retorno.
M: Retorno económico, monetario, claro. Pero hay otros retornos.
G: Pero no comés de eso. Me acuerdo que en la época de Tinelli yo estaba en una actividad y un empresario empezó a criticar a los medios. Y le pregunté: “¿Vos no avisás en Tinelli? ¿Por qué no financiás a un medio nuestro?”. Acá todo el mundo dice que no hay periodismo serio. El periodismo sale caro y nosotros nuestro producto lo entregamos de manera gratuita. O sea, estamos entregando el talento poco o mucho que tengamos de manera gratuita. Y si creemos la historia de que eso civiliza, genera ciudadanía, consolida la democracia y la transparencia, se nutre toda la sociedad, entre ellos los empresarios, bueno, nosotros hacemos lo que creemos que tenemos que hacer y esperemos que esa gente nos apoye.
Volvamos a Yunta, ¿qué otros programas planifican?
M: Yo crecí en el campo, en Río Negro, cerca de un pueblo que se llama Paso de la Cruz. Fui a una escuela rural hasta los 10 años y me vine para acá. Me acuerdo que cada vez que había payadas o pencas íbamos y había unos personajes alucinantes. Entonces, ¿cómo no podemos tener un programa de payadas?, si es gente absolutamente maravillosa.
G: Ella tiene una mirada para detectar cosas de personajes y situaciones que es interesante porque viene del palo audiovisual y aporta.
M: Pero hay algo ahí, ¿por qué el Chaqueño Palavecino se manda tremendo concierto? La gente está. Y vos empezás a ver redes y hay unos paisanos que yo sigo que tienen 100 mil seguidores y son divinos. ¿Y por qué no podemos hacer un programa donde vengan a hacer chistes o pongamos dos guitarristas? Dar un tipo de contenido que no tiene espacio en otro lado y que yo personalmente lo disfruto.
G: Y hay otras situaciones de personajes que no son personajes aislados, sino que reflejan un sector de la sociedad.
M: Me parece que la grilla de programación tiene que ser amplia, tiene que estar Gabriel haciendo entrevistas en profundidad. No es por cuánta gente las ve, lo hacés porque decís: “Quiero hacer un documento que es necesario”.
Hablás del tema del campo. La música folklórica y la cumbia son las más escuchadas en Uruguay
M: Me acuerdo que una vez Jaime Roos me dijo que el grupo por AGADU que más discos vendió era de cumbia, no me acuerdo si era Sonora Borinquen. Preguntale a toda esta juventud a ver si escuchan Sonora Borinquen, no tiene ni idea, y son los que más vendieron.
G: Pero ellos escuchan raperos que no tenemos idea de quiénes son.
M: Yo creo que hay que escuchar de todo. No te olvides de Gardel, del Chaqueño Palavecino, ni de la Sonora Borinquen. ¿Por qué es importante? Porque cada vez están más segmentados. Y eso es lo que te pasa también con los motores de búsqueda. Yo prendo Netflix y me ofrece todo lo que es policial, ya no tengo posibilidad de encontrar una buena comedia, porque la verdad es que no me lo están mostrando. El Spotify es lo mismo. Todas las plataformas de consumo cultural que usa la gente ya están seteadas así.
Cada vez menos libres.
M: Cada vez están más segmentados.
G: No es tan simple. Es como decir que cada vez se lee menos. Mentira. Se leyó como nunca en la historia la humanidad. Lo que pasa es que no se leen libros, se leen otras cosas. Entonces yo creo que uno de los problemas que tenemos en la educación es que a las corporaciones les resulta muy difícil cambiar. La inteligencia artificial los puede sustituir. Mirá, si hoy un periodista formado tuviera conocimientos técnicos avanzadísimos en inteligencia artificial, con dos periodistas hacés un medio de puta madre con contenidos increíbles. Es una cosa que no estamos dimensionando.
M: Bueno, como dice Harari, no hemos visto nada todavía de lo que es la inteligencia artificial.
G: El otro día me contaron que un paper de 400 paginas en inglés lo tradujo al español y lo presentó formateado para un podcast de diálogo entre dos personas. Es de no creer. Pero esta cosa de que somos menos libres, yo no sé si somos menos libres. La sociedad ha avanzado en un montón de cosas.
Estamos totalmente uniformizados por el mercado. Escuchás en Montevideo lo mismo que escuchan en Gotemburgo. Usás la misma ropa. El café que tomás es el mismo en Filadelfia que en Pando. No embromes.
G: Una cosa que no voy a hacer y espero que Mariana tampoco es que este proyecto quede en el camino del medio. Que sea exitoso o que fracase. No me gusta el camino del medio.
M: A mí cuando me dicen si vale la pena alquilar un lugar para tener algo propio, la compra de las cámaras que sale mucha plata, creo que sí. Así que, más allá de todo eso del plan de negocios, a ver si te rinde y si podés no quedar en números rojos. La idea que más me emociona de eso es que sea un lugar como era el Sorocabana de antes. Es como un lugar donde la gente va.
G: Pensamos en dar alguna clase también, capaz.
M: Es como tener un lugarcito lindo, agradable, un punto de reunión de los amigos de Gabriel. Estaba hablando con Fede Comesaña de que vamos a explicar cosas complejas que se hablan hoy de la economía, pero para que yo comprenda.
Que entienda todo el mundo.
M: Claro. Gente que valga la pena juntarla. Porque también me parece que este ida y vuelta en este mundo de que todas las reuniones son por zoom, o teléfono o WhatsApp y ya ni siquiera nadie se habla porque antes escribías y ahora te mandás un mensaje y además es un mensaje que aparece escrito y la mitad de las cosas te las escriben mal… Entonces tengamos un lugarcito, tengamos un miniestudio y después como un living donde vas a tomar un café.
G: A ver, a mí me parece que es una cosa que está buena este proyecto. No me gusta decir un canal digital, ¿viste? Es un proyecto comunicacional lo que estamos haciendo para la charla. A estos tres tipos los sigo hace mucho tiempo. Leí un libro de Benjamin Lessing hace tiempo y quedé maravillado con el tipo. Sus teorías sobre la violencia las han asumido colombianos, brasileros, argentinos. Que los tipos vengan acá para hablar es bárbaro. Va a hablar Orsi y va el ministro del Interior y gente de todos los partidos, invitamos a todo el mundo. Entonces esto me da una satisfacción, porque aparte nadie es profeta en su tierra. Cuando vos traés gente de afuera la escuchan de otra manera.
Es cierto.
M: También, estaba hablando con alguien sobre proyectos que van a votar los parlamentarios y no saben ni de lo que están hablando, y además todos nuevitos… Y entonces yo le decía a Gabriel: “¿Por qué no hacemos como tours a las cárceles y los llevamos?”. Yo me acuerdo que hace unos años nunca había ido a ninguna cárcel. Fui a Libertad con un grupo de un equipo técnico. Éramos como cincuenta. Y hasta el día de hoy uno de los recuerdos más vívidos que tengo es ese.
G: Antes de votar un aumento de penas habría que llevarlos.
M: Y no quiero ser irrespetuosa ni que se entienda que propongo esto como una visita a los animales del zoológico. Quiero tener el mayor respeto posible, pero creo que es necesario porque uno pone un pie en Santiago Vázquez y te cambió la percepción de cómo es el sistema.
G: En Estados Unidos hay programas que llevan a los niños y adolescentes a las cárceles. “Si te portás mal, vas a caer acá”. No debe haber nada más disuasivo que llevarlos y que vean. Te juro que te portás bien.
M: Entonces nosotros tenemos Yunta, que es todo online y después tenemos como un offline. En offline lo primero que vamos a hacer es esta conferencia que Gabriel quería.
G: La idea es hacer también un programa para adentro de la cárcel. En computación hay que conseguir financiación para esas cosas que en la mayor parte no dejan ganancias. Para esta charla el laburo organizativo que está dando es brutal.
Son muy perfeccionistas.
G: Ella hace la diferencia. El trabajo que tiene cuando me maneja como materia prima, me doy cuenta a qué se refiere. Todo me cuesta más porque no la saco de taquito. Lo que antes hacía en diez minutos, ahora no, porque “La cámara no tiene que ir ahí. Ponete acá por la luz”… A los invitados de En La Mira los hace cambiar de ropa, me da una vergüenza.
M: Me acuerdo que le dije Pepe: “A ver ese pelo”. “Dejate de joder”, me dijo.
G: ¡A Pepe lo quiso arreglar! (Risas).
M: Para la charla a los tres invitados le pedí por favor a Gabriel que les diga que vengan de traje. Viene el presidente, vienen los ministros. No quería. Entonces yo los contacté y les pedí que pusieran un traje en la valija. Me acuerdo una cosa que decía la mujer de Batlle: “Hay que nivelar para arriba”. A mí me encanta ver la Deutsche Welle. No entiendo nada de alemán, la pongo en silencio, pero a mí me encanta cómo está todo el set. Todos peinados, prolijos. A lo que vamos es a cuidar todo, y si no lo ve nadie, a mí no me importa. Tú escribís una nota que a vos te parece que no la ve nadie, pero vos te sacás el gusto. Yo me saco el gusto cuidando la calidad, porque me parece que es respeto para el consumidor.
G: Yo me doy cuenta, pero no tanto como para pensar que otro se dé cuenta del tema y haber encontrado gente que te diga que el producto está muy cuidado es bárbaro.
M: Yo creo que dentro de todo lo que uno haga tiene que hacer lo mejor que pueda. La calidad es parte de eso.
G: Otra cosa que nos interesa también es tratar de manejar el analytics con el público segmentado. Ahora, con todas las herramientas que hay, poder saber a quién estás llegando, no solo por la publicidad como por los contenidos también.
La evangelización tendría que apuntar a las nuevas generaciones, fundamentalmente. Los viejos ya estamos jodidos.
M: No te creas.
¿Cómo llegás con nuevos productos a los jóvenes?
M: Con TikTok. Por ejemplo, uno de los programas que es Contámela De Nuevo, que funciona divino en TikTok. Entonces hay un público joven que los ve por ahí. De la historia de que las personas de bajos recursos tienen muchos hijos para recibir dinero se enteraron por TikTok. Entonces quizás ya hay mucha gente que no piensa así. Pudieron entender porque en dos minutos Gabriel les contó eso. Después tenés Instagram, que es otra cosa. Cada uno tiene su perfil.
A mí me encantó el resumen que hicieron de las peleas parlamentarias.
G: Eso lo hace Diego. Es buenísimo Diego. Es como leer una novela o leer un libro de cuentos. Uno lo puede ver en cualquier lugar, es muy visual.
M: Lo que pasa es cómo enganchás los jóvenes. ¿Qué está bueno decirles? Las maras, Bukele. Mirate esto. Entonces ahí van a ir cada tanto. ¿Qué les das a ellos? Qué les querés decir? ¿Que están totalmente errados?¿Con qué?
G: Nosotros estamos perdidos. No sabemos lo que hay para adelante. Yo estoy en esto desde que empezó el periodismo en la web. En El Observador era un terrible drama, un dilema. Peirano iba a la reunión de la Asociación de diarios y venía: “Hay que cuidar los contenidos. No demos el papel en la web porque hay que cuidar el papel”. Al otro año venía: “Todo a la web, primero la web”. Entonces los grandes medios que manejan cientos de millones de dólares no saben para adónde agarrar. Cambió todo. No importa el tiraje, ahora es saber cuántos clicks tenés, quien clickeó y durante cuánto tiempo.
Es así.
G: A mí me parece que un problema que estamos teniendo es la calidad de los avisos en internet.
Empezamos con la cosa que te aparecía el banner y te enojabas. La publicidad de calidad, que es aquella que no te invade y que vos en su búsqueda tenés que clickear para que te aparezca el audio, cuesta dinero. Yo siempre pongo de ejemplo el famoso aviso de Apple en el New York Times. Un tipo caminando por todas las letras y metía la cabeza en la O. No te invadía la lectura ni el audio. Pero vos veías a ese tipo metiendo la cabeza por ahí y querías clickear a ver qué está diciendo. Esa es la publicidad de calidad.
La idea es que sea totalmente gratis. ¿Acceso gratuito?
G: Algunos empezaron a cobrar. Hay un retorno a eso.
Pero es una barrera de entrada brutal.
M: Yo creo que no se va a poder cobrar nunca.
G: Me parece que es un camino sin retorno.
M: Si total, es como un derecho adquirido. No podés ir para atrás, ni lo intentes.
G: A lo sumo, lo que podés hacer es pedirles que se suscriban, Plantar algún artículo y si querés mirarlo, ta loco, es gratis, pero suscribite por lo menos.
¿Qué te da que se suscriban?
M: La suscripción te da más seguidores.
G: La entrevista a Mujica tiene 150 mil visualizaciones y tenemos 5 mil suscriptores. La gente no se suscribe y después vas a un avisador y te pregunta cuántos tenés. Un tipo puede tener 350 mil clicks pero entraron diez segundos. Y yo tengo 1.500 pero estuvieron diez minutos. En el otro no llegó a ver el aviso. ¿Eso lo entiende el empresario?
Los empresarios uruguayos todavía no tienen ni idea de lo que es la publicidad digital, y no están dispuestos a pagar nada.
M: Pagan poco.
Te pagan más por el papel que por el digital.
G: El Observador vivió del papel durante pila de tiempo. Si bien la publicidad digital crecía y el papel bajaba, el volumen de cobro era tan diferente que seguía siendo el papel lo más rentable. En un momento las agencias de publicidad se convirtieron para los medios digitales, lo que en su momento fueron los canillas para los diarios.
Cambiar a este tipo es bravo. Mariana, vos tenés una misión imposible.
M: Ya largué la toalla.
¿Cómo aceptaste que Mujica diera la entrevista sin dientes?
M: No me di cuenta. Porque esa entrevista fue así. Gabriel me dijo, preocupado: “Tiene 90 años”, y estaba por morirse. “No sabemos si se muere hoy o mañana”. O sea, entrá, Mariana, y no me rompas las bolas con la luz u otra cosa, entrá. Apoyá y filmá. Y así entré y yo me fui gateando para la cocina porque ni tiempo tuve de esconderme en algún lado para mirar la entrevista.
G: Vos hablabas con Lucía y se les escuchaba todo.
M: Pero empezaron la entrevista y al rato de conversar con Lucía, me dice: “No tiene los dientes puestos”. Y se me paró el corazón y entonces, de la esquinita y sin salir, le hago como señas al sonidista y le pregunto si tiene los dientes. Entonces me dice que no se ve nada, todo está perfecto. Y después vi que se veía todo. Pero Gabriel me dijo: “No me vayas a cortar nada”. Y bueno, ya habían empezado la prueba. A mí me dio pena por él.
G: Conmigo fue de una generosidad tan grande… Y luego las cosas que hizo en privado. No sabés las cosas que hizo.
Viejo camandulero, dejate de joder.
M: Pero reconocé que vos tenés como una debilidad con él, que si fueras objetivo, digamos, tendrías otra opinión.
G: También la tuve con Vázquez y con Sanguinetti.
M: Y bueno, capaz lo que deberías haber hecho es reconocer: tengo caída personal con estos. No estoy siendo muy objetivo. Capaz que tendrías que decir eso.
G: Yo no soy objetivo en nada.
Pero jeteás, ¡andá!
G: ¿De qué? Yo soy del Hipódromo, gil.
Mi mujer me dice: “Vos te enamorás de los entrevistados”. O sea, el síndrome de Estocolmo.
A vos te pasa lo mismo.
G: ¿De quién me enamoro yo?
M: Con Oddone quedaste chocho. Con Karina, igual.
“¡Qué mujer! ¡Qué mujer!”, decías.
G: ¿Vamos a empezar a contar intimidades? (Risas).
Ahora viene lo jugoso. Esto es lo que quería. Me llevó tiempo pero lo logré (carcajadas).
M: Obvio que tiene una pose. Claro, lo que pasa es que no lo dice. Se hace el rudo.
G: Yo no soy rudo.
Sos un rompepelotas. La diferencia entre ser incisivo o cargoso es complicada. El “Sí. No. Sí. No” con Heber fue una pelotudez tuya.
M: ¿Sabés lo que pasa? Yo le digo las cosas y no me escucha pero después venís vos a decirle y lo acepta.
Y le digo todo el tiempo. Lo cortés no quita lo valiente.
G: ¡Qué cortés, me está mintiendo en la cara, en la cara!
M: No te pongas a la altura. Da el ejemplo.
G: Me sale el barrio.
Ahora, en este contexto que están planteando, son una mosca blanca.
M: En este contexto, la pareja se termina (risas).
En el periodismo es muy poca gente la que plantea hacer algo así.
G: Me hicieron una entrevista el Bicho y Paula, que tienen un programa que hacen preguntas. No hacen boludeces, hay público para todo.
Que haya público para todo no significa que se hagan las cosas bien. Estoy hablando de periodismo en serio, buscando contenido. Me encantó lo de evangelizar que vos dijiste.
G: No siempre tiendo a pensar en negativo, pero digamos que a veces soy poco agradecido porque me ha ido bien siempre. Quizá necesito un porrazo en mi vida profesional, de verdad. Te lo digo de verdad.
M: Te agradezco que no sea en esto (risas).
G: Pero en este proyecto estoy seguro que vamos a lograr cosas importantes y diferentes. Sí, seguro.
Es una mosca blanca en la mentalidad dominante del periodismo.
G: No sé por qué es eso.
Porque miro mucho los medios en Uruguay, papá.
G: ¿Estás hablando de todo el periodismo?
De todo. Perdón. ¿Qué leés vos? Salvo algunos programas de radio que intentan…
M: ¿Qué te gusta de la radio?
Cotelo. Algunas entrevistas que hace él o Romina.
Fácil desviarse, por ejemplo, tiene alguna cosa interesante. Pero ahí está Nicolás Batalla, que es un plus. Yo le tengo mucho respeto.
M: ¿Y de la tele, el programa que está Haberkorn no te gusta?
Haberkorn debe ser el mejor periodista escrito del Uruguay, mejor que Gabriel Pereira, incluso. Pero no le veo lenguaje televisivo a Leo y mirá que lo respeto pila.
M: A mí la dupla con Ana Matyszczyk me gusta mucho.
Ana me parece muy buena. Insisto, ustedes son una mosca blanca en el periodismo.
G: Eso corre por cuenta tuya.
M: Sabés que yo no le diría periodismo. Es comunicación y contenido. Porque si tú me preguntas a mí, yo me voy a quedar contenta el día que tenga a los payadores en Yunta, porque es una cosa que me gusta.
G: Lo mío es una mirada desde un lugar, es una mirada específica. Es información pero con una opinión. Una segmentación con mi mirada, otros podrán tener otra. No es información objetiva, que vos la tirás y este interpreta esto y otro interpreta lo otro. Te gustará o no, te aportará o no. Pero no es ese periodismo, digamos, aséptico. En las entrevistas no se discute, se pregunta. El periodista no tiene que ser protagonista. Yo no quiero ser protagonista, pero no me gusta que me mientan.
Vos las entrevistas que has hecho buenas es cuando justamente te ponés en el interlocutor del otro, no en protagonista.
G: Pero a veces, cuando se enojan, digamos que te ponés a la par.
M: Con la mano en el corazón, qué consejos le darías a Gabriel.
Que no sea tan amargado.
M:¿Qué otro? Eso ya se lo dicen todos. Qué más, con una mirada un poquito más profunda.
Yo insisto en no ser cargoso, no tenés que ganarla. El entrevistado, si está mintiendo, queda en evidencia con sus propias palabras.
G: Ah, sí, entiendo.
M: Para el que sabe.
Pero salta después automáticamente en las redes, si dijo algo falso.
M: ¿Y qué más le dirías?
G: No tiene más nada para decir.
M: Sí tiene, debe tener un montón de cosas.
Sí, pero soy amigo. El aspecto, sos medio desprolijo. Dale más pelota a ella.
G: Soy un lord (risas).
M: El aspecto, mejor vestido.
A veces está como displicente y cuando está de mal humor que no haga periodismo porque se nota. Hay dos Gabriel.
M: Esos son los vaivenes.
G: ¿Viniste a meter cizaña?
Vos le hacés mucho bien a este tipo.
M: Mal también. Las dos cosas. Pero hay momentos que no me escucha. Le digo: “Gabriel, no estés así de mal humor, no tengas mala onda”. Es como tóxico. Pero bueno, nadie más se lo dice. Lo que pasa que también tiene un tema de que tiene que organizarse. Sobre todo para dormir.
El madrugón por la radio lo mata, me dijo.
M: Lo desestabiliza totalmente y no puede dormir siesta. Entonces está como entreverado, se sobregira y se pasa para el otro lado. El ritmo circadiano está totalmente alterado.
Él funciona muy bien en En La Mira y en Yunta, porque le gusta.
M: Entrevista en el programa que tiene en Yunta, que se llama Nexo. Además entrevista en En La Mira”. O sea, ya no tiene más gente que entrevistar y no puede seguir opinando de todo.
G: Más que la entrevista, es el análisis y la opinión. Tengo la columna en VTV y en En La Mira. Dejé de escribir en Búsqueda.
El periodismo uruguayo está jodido.
M: Como todo. La medicina está jodida.
La medicina está muy bien.
M: Mirá, el otro día llevé a mi hija al médico y me dice que no atiende más porque se va. “¿A quién me recomiendas?” “Es bravo”, me dijo. Con sus colegas no saben a quién recomendar. Porque toda esta camada de gente joven de medicina es un desastre.
No hay gente joven buena en cualquier tipo de especialidad. Es un desastre, todo se vino abajo. Como vos decís del periodismo que llega abajo, el Parlamento se vino abajo, lo políticos se vienen abajo, la sociedad se viene abajo, o sea, el ser humano se viene abajo. La gente de 40 para arriba pica piedras si es necesario, está comprometida. De 40 para abajo, olvidate. Son como a medias. No quiero decir mediocres. Hay otra cosa que no me doy cuenta qué es, como que todo es lo mismo.
Hasta que encuentran qué hacer.
G: Algo que los enamora. A mi hijo le pasó eso.
M: Acá el sistema de educación formal no ayuda porque hoy si te metes en una facultad, son cuatro años estudiando algo que no saben si les gusta. Vos mirás todas las universidades europeas y tienen carreras de tres años, por ejemplo hay una carrera que es ciencia y arte. Claro, y de ahí salís ingeniero o pintor.
Hoy las empresas están buscando muchas veces esa combinación.
M: Pero además después te dan un máster de un año más y ahí tenés la especialización. Después que hiciste tres años más o menos generales, que captaste un poco por dónde quiere ir tu vida, ¿viste? Acá te destrozan con cuatro años y hay gente que no tiene esa oportunidad de decir: bueno, me salgo de esta carrera o voy a otra, porque tiene que terminar y salir a laburar.
G: Si vos entrás a las universidades sabiendo que querés ser periodista, hacés dos años, sin orientación, no sabés si vas a ser publicista o comunicación corporativa. El tipo tiene que hacer dos años y después del tercer año, quizá aprender periodismo.
M: Hay que aggiornar a las facultades. Vos se lo dijiste a Paul Ruiz. Tenemos tanto problema en primera infancia, primaria y secundaria, que del nivel terciario, olvídate, no hay ni tiempo para ocuparse. Pero es verdad que en las carreras hay que barajar y dar de nuevo todo.
¿Sirve para algo la carrera de periodismo? Vos que estudiaste en Academia Sigma.
G: Yo por la Universidad pasé por la puerta con el 102.
Pero pasaste bastante seguido.
G: Pero fui docente en la ORT. No tengo título universitario y fui docente. Mirá, yo siempre digo que hay que tener cuidado, porque viste que un técnico le dijo a Pelé: “Negrito, andate para tu casa”.
Y un docente le dijo a Laura Canoura que siguiera arquitectura porque nunca iba a ser cantante.
G: Pero mi experiencia como docente es que los que yo pensaba a los tres meses de tenerlos que iban a ser periodistas resultaron siendo periodistas. Al toque te das cuenta quién tiene lo que hay que tener.
¿Tuviste algún alumno interesante?
G: Patricia Gamio, Gabriela Malvasio, Gonzalo Delgado, Mónica Robaina y hay más pero no me acuerdo.
¿El título de Comunicación no se queda corto en lo que es el trabajo periodístico?
G: No se enseña esto académicamente.
Vos decís que es la práctica lo que te hace.
G: Vos podés escribir bien o no, pero la técnica la podés aprender. Ahora, cómo vincularte con otra persona y seducirla para que te dé información, cómo manejar ese vínculo humano, cómo cuidarla, cómo saber cuándo ir más allá. ¿Cuál es ese equilibrio? Porque el periodista siempre informa con el sujeto omitido. Alguien le cuenta, alguien tiene información.
Esa parte no se enseña.
¿Cómo podés enseñar eso?
G: Lo siento, yo no sé cómo. No sabía cómo enseñarlo. Le podes dar una coordenada. Es otra materia prima que es la obtención de la información a través de vincularte con un político, con un sindicalista, con un militar, con un policía, con un preso. No sé cómo se hace. Las técnicas de escritura, la velocidad mental que tenga, la capacidad de aprender eso es común a todas las disciplinas. La esencia, las cosas que son esenciales del corazón del periodista es bravo.
¿Cuánto pesa la curiosidad en el periodismo?
G: Mucho, todo. Es básico. Sin eso estás rengo.
En definitiva, sos un chusma de categoría, con título.
G: No tengo título. Credenciales, sí.
No sé. Recién ahora vas a empezar.
G: Esel proyecto más importante de mi vida.
Gracias a ella.
G: Obvio, no tengas dudas porque si no, no saldría nada.
Te hizo poner la cara adentro de la O. Eso fue
magistral. Me encantó.
G: Yo le propuse.
M: Está descontracturado en esto, ¿viste? Si hacés algo con ganas, lo hacés bien. Lo disfruta.
En este proyecto tenés un bloque de mármol difícil de tallar. Pero es mármol.
G: Decilo, dale.
M: No, yo creo que es divino trabajar con él. La verdad que a mí me encanta laburar con él. Cuando empezamos, hace mucho tiempo, íbamos con la idea de por qué no hacemos algún proyecto juntos trabajando. Yo quería priorizar la pareja porque después esto influye. Pero la verdad que me llevó las ganas de laburar con gente talentosa, capaz. Porque también uno como productor viene acostumbrado a meterse del mundo artístico, de los directores, de los guionistas, de los directores de fotografía. O sea, es como que chupás rueda a todos los demás. Y entonces digo: me encantaría zambullirme en su burbuja. Me parece que puedo seguir aprendiendo. Tengo mucha curiosidad de cómo hace las cosas.
G: La capacidad de esta mina de aprender asusta. A mí me asusta, de verdad te lo digo. Porque me deja atrás. Me rompe. Porque hay cosas en que ya no me puedo aggiornar. Estoy medio viejo. Es una hormiga, no afloja. También es un peligro porque de verdad no tiene límites.
Vos sos medio insoportable también.
G: Era. Aprendí que hay que disfrutar un poco la vida. Que en algún momento hay que soltar. Pero aparte de las características personales, ella vive en un mundo donde hay que hacerlo perfecto, porque es para siempre, es el cine. En el periodismo hay un momento de cierre, hay que terminar. La presión que mete ella es muy complicada.
M: No tiene mucha paciencia. Entonces cuando yo le le reescribo y agregué esto, me dice: “¡Basta! No me rompas más”. Él es como que está listo. Me ocupé de esto. Te di los comentarios. ¡Pum! Cerraste y a otra cosa. Y yo le vuelvo y le vuelvo. Lo vuelvo loco. Pero a mí me gusta mucho porque es muy inteligente y muy respetuoso con la gente. Me parece que la gente es muy respetuosa con él. Me parece que es muy auténtico en lo que opina y de qué respeta y qué no. Y él es cero chupamedias con todo, no solo con su trabajo, sino con mi familia, con amigos. O sea, hace lo que siente y lo que opine la gente de él le importa un carajo. Te dice: “Voy a hacer una columna” o “Voy a meter un Twitter, cómo me van a pegar”. Y lo hace. O sea que él va para adelante y a mí eso me encanta.
Es muy transgresor.
M: Tiene mucho por dar todavía. Entonces, mi laburo es seguirle la cabeza porque tiene ideas que son buenísimas. Tiene acceso a un montón de gente que no tendría yo, por ejemplo. Después creo que también ha ido entendiendo que siendo un poco más suelto y sin pelearse con la gente es más agradable para todo el mundo. Y me parece que con esto de Yunta descubrió algo que le divierte, que lo hace vibrar, que le entusiasma porque él ya estaba como desinflado, sin ganas. Y con esto está divertido. Escribe, se le ocurren ideas y nos atomiza a todos.
G: El año pasado, de verdad, en 38 años de periodismo nunca había trabajado tanto. Trabajar en el cierre de un diario, terminaba a las dos de la mañana en La República con Pedro pero nunca había laburado tanto como el año pasado.
¿Por Yunta?
G: No es que yo simplificara el streaming del canal.
Pero nunca imaginé que era tanto lo que hay atrás de cámara. Cuando hicimos la entrevista al Pepe contrataron tres cámaras, el sonido, coordinar que el disco duro que viene para acá, que lo descargás, que el editor, que la grabación…
M: Que vas a lo de Pepe y no se siente bien. “Vuelvan otro día”. Todo el mundo se pide licencia ese día para ir. Pero, por ejemplo, el community manager, que es otro del equipo que está con nosotros, que la gente le dice el community manager pero nadie le da bola. Y el laburo que hay detrás de eso, porque el tipo tiene que entender cada una de las redes, de cada una de las personas que están atrás, qué enganches tiene. O sea, es un laburo infinito.
¿Cuántas personas hay laburando hoy?
G: El proyecto hoy son cinco personas trabajando.
Sin local propio.
G: Pero eso lo vamos a tener.
Estoy hablando de la realidad actual.
G: Yo te tiro sueños.
M: Me encanta que te rías tanto. Que le bajes el copete. ¡Qué suerte! Tendrías que verlo más seguido, le haría tanto bien…
G: Ya la conquistaste, hijo de tu madre.
Si no me da bola nunca. Está tan ocupado.
M: Él no le da bola a nadie. Todo le da pereza. Te cuento una. Me dice: “A mí me encanta el jardín y la naturaleza. Cuando tú salgas al jardín yo voy contigo”. El otro día estaba plantando unos bulbos y él iba a sacar unas hojas de una planta enferma. Sacaba tres y se iba a echarse en la cama.
G: Ella es sufrida mal, es bien del campo. Yo le digo Gaucha.
M: Invita gente a un asado. ¿Quién compra la carne y hace el asado? Yo, claro. No levanta ni los platos.
“Lavamos mañana” (risas).
¿Proyecto Yunta?
M: Cinco personas. Gabriel, que es contenido periodístico y dirección general. Yo acompaño en la producción. Después tenemos a Diego Ríos (“Diego de la escucha”) que hace las ediciones y los tapes, el ReSuma y Contámelo De Nuevo. Tenemos a Christian Marino, que hace todo lo que son redes, es el community manager, que además opina mucho porque él está monitoreando todo lo que son redes. Y ahora sumamos a otro chico que se llama Manuel Skunka, que es estudiante de Ciencia de Datos de la Universidad de Montevideo, que vamos a empezar a estudiar datos fríos y duros. Entonces en toda esa mezcla vamos a ir decidiendo cómo seguimos adelante.
Y por ahora los programas van a ser Nexo…
M: Que es una entrevista de Gabriel cada quince días y después tenemos ReSuma, que sale todas las semanas y Contámela De Nuevo, que va a salir cada quince o veinte días.
G: Estamos en la puerta del túnel con Historias criminales.
M: Que ahí va a ir la miniserie documental de Policía Científica y otros temas de seguridad.
G: El programa internacional, que lo largamos pronto.
¿Vas a reproducir en el canal la conferencia?
G: En vivo y después queda colgada.
¿Cuánto rato va a llevar esa conferencia?
G: Una hora y media.
M: Ponele que cada uno hable 20 minutos. Yamandú abre. Y va a haber un poco de ida y vuelta con preguntas y respuestas. Después se editará y se colgará más chiquitito. Y ahí estamos haciendo todo un trabajo de tener contacto con las academias de toda América Latina para que todo lo que es ciencias sociales, sociología, sepa de esto y escuche a esta gente.
G: Tenemos una obsesión que es solamente una aspiración de conseguir algunas notas que tengan impacto internacional o por lo menos regional. En eso estamos.
M: Ese es tu objetivo. No es el mío.
¿Vas a moderar vos la mesa?
G: No modero, presento.
¿Vas a ir bien vestido?
M: Para mí tiene que ir de traje. Y a mí me gustaría con una corbata.
G: No, corbata no.
M: A mí me encanta la corbata. Porque vos ves el primer ministro inglés y va de corbata.
¿La idea es seguir haciendo ese tipo de actividades?
G: Sí, sí.
¿Es fácil suscribirse al canal?
M: Es fácil. Y ahí vamos a tener unos QR que te lo hacen en el momento.
¿Son optimistas con esta patriada?
G: Sí, la verdad, estoy con un entusiasmo bárbaro. Nunca me entusiasmé con ningún proyecto. Nunca pensé que me iba a ir bien. Tengo ganas de que me vaya bien. Y tengo la sensación de que va a ocurrir.




