Home Literatura “Yo quería captar la esencia de ellos”

“Yo quería captar la esencia de ellos”

“Yo quería captar la esencia de ellos”
0

 Este miércoles 10 se inauguró en el Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI) la muestra PU MAPUCHE, del fotógrafo peruano Luis Sergio. Conversamos con el artista sobre este trabajo.

Luis Sergio nació en Perú, tiene doble nacionalidad: peruano – chileno. En 1997, estudió en La Escuela De Periodismo Jaime Bausate y Meza (Perú); en el año 2000 estudió en La Escuela Argentina de fotografía. Hoy trabaja en diferentes ambientes y de forma freelance.  Es representado por XS Gallery (Chile) y Carlos Caamaño Proyecto Fotográfico (Perú).

Ha desarrollado sus proyectos personales y expuesto en distintos países de Latinoamérica, Inglaterra y España; con temáticas tan variadas como lo son el HIV, Góticos, Lepra, Crisis en Argentina, Trasplante, Trabajo Infantil, Terremoto, explotación sexual infantil, inmigración Peruana a Chile entre otros.Se desempeñó como fotógrafo en diversos medios de prensa tales como:  Diario La República (Perú), diario La Nación (Argentina), y diario La Tercera (Chile).

En esta serie, seleccionó 63 fotografías que reflejan la cultura Mapuche contemporánea, en la zona sur de Chile y su capital Santiago. Presentándonos principalmente la intimidad de este pueblo ancestral en sus hogares y en su cotidiano vivir.

Dice el fotógrafo: “El proyecto Pu Mapuche (Los Mapuche), está constituido por el trabajo fotográfico documental que he realizado por más de diez años. Pu Mapuche es el resultado de compartir íntimamente con este pueblo originario, recorriendo los parajes de la Región de la Araucanía (Chile), desde la costa de Puerto Saavedra y las cercanías del lago Budi, hasta la frontera con Argentina en la laguna Icalma, hasta llegar a la capital, Santiago. Pu Mapuche construye un relato que contiene los valores del pueblo mapuche en la actualidad y se plantea además como un legado para las generaciones futuras, cuyas identidades se han visto cada vez más mimetizadas a través de fenómenos como la globalización”.

PU MAPUCHE se expuso por primera vez en marzo del 2018, en la sala Chile, del Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago, y durante el período de la exposición asistieron 53.259 personas. En ese contexto, además, se presentó el fotolibro del mismo nombre. Consta de una selección de 63 fotografías. Generar una apertura a la pregunta: ¿En qué están las culturas originarias sobrevivientes de latinoamericanas en el siglo XXI? “Busco que el proyecto sea un aporte a la fotografía documental,  al conocimiento, valorización y por sobre todo al acercamiento de los diversos países Latinoamericanos desde el reconocimiento de nuestras culturas ancestrales”.

¿Cómo fue que te nació la inquietud por la fotografía?

Yo quería ser médico antes (Risas), después quise ser arquitecto – te estoy hablando de niño – y después quise ser zapatero. Pero había un programa, que se llama «Corresponsales escolares», y me gustaba escribir. Hasta que conocí un fotógrafo y me prestó su cámara y me quedé enamorado del visor. Me llamaba la atención la cámara y eso de poner el ojo en el visor y cómo poder hacer historias o hacer algo en la foto. Tenía 14 años.

¿Y con eso sentiste que ibas a ser fotógrafo?

Sí, en ese momento y con ése fotógrafo, que hasta ahora es mi amigo. Yo iba al diario donde trabajaba, iba a la casa a buscarlo para que me enseñara fotografía. Me enseñaba y hablábamos de fotos, en los años noventa, donde había otro tipo de tecnología y tener una cámara en ese momento era difícil. Yo nací en Lima, y tenía una prima que me prestaba su cámara; una cámara maravillosa. Y me la adueñé (Risas). Empecé a hacer fotos vagas y estudié fotografía en un curso, en un lugar en el subsuelo del centro de Lima. Me enseñaron lo básico, y yo necesitaba saber. Me di cuenta que con los años uno va descubriendo su propia mirada, cultivándose. Va educándose fotográficamente, visualmente, y tu filosofía eres tú.

¿Cómo fue el proceso de la convivencia?

Hay fotos que me he demorado tres años. Por ejemplo, si hago un retrato tuyo tienes una linda luz y todo lo que está pasando alrededor tuyo. Pero, ¿quién eres tú? Puedes ser un médico, un diputado. Pero si yo me quedo contigo una semana la foto puede transmitir cosas. Si la foto no transmite no se publica. Tiene que comunicar, llegar a ese momento preciso; el instante está en todos lados. Había una mujer que cuando yo llegué a buscarla no quería fotos, pero me gustaba su espiritualidad, su fuerza. Le dije de hacer fotos y primero me dijo que iba a hablar con el esposo. Y luego me mandó a un museo a conocer la cultura mapuche, y después me invitó a tomar un café y mate. Y me dijo que volviera a la otra semana. Volví temprano, y me dijo que necesitaba ayuda, y la ayudé un poco en la casa. Me fui quedando y comencé a hacer algunas fotos. Pasé nueve meses. Y después otros meses, y ya tenemos una amistad. Ceo que ella me siente como un hijo y yo una de las madres que tengo mapuches. Vivimos muchas alegrías y penas juntos, y eso hizo que el proyecto creciera con ella. Estar en momentos donde ella va a buscar animales, o estar limpiando cosas, o va a un rito, etc. La acompañé a varios lados, a sanación de casas y entonces me volví invisible porque uno interrumpe…

¿Esa es una de las claves en un proyecto como estos? ¿lograr ser invisible, o sea, ser parte pero a la vez ser invisible?

Sí, claro. De alguna manera no alterar su entorno. Además, hacerlo de una manera inteligente, porque por mi color y mi tamaño, yo me pongo un poncho y me ayuda. Yo quería captar la esencia de ellos.

//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js