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José Miguel Onaindia y el FIDAE 2019

José Miguel Onaindia y el FIDAE 2019
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“La función que tiene el festival dentro del panorama cultural es que pueda ampliar el núcleo de la población que disfruta de las artes escénicas”

 El próximo martes 13 de Agosto comienza la sexta edición del Festival Internacional de Artes Escénicas (FIDAE) organizado por el Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE). La programación reúne, del 13 al 24 de este mes, espectáculos y artistas de Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, España, Francia, Italia, Perú, Portugal y Uruguay en distintos escenarios de la capital y del resto del país. Voces conversó con José Miguel Onaindia, director artístico del festival desde el año 2015, sobre algunos detalles de la programación y las implicancias del festival para nuestro país.

 

¿Cómo que se capitaliza la experiencia de los dos festivales anteriores en esta nueva edición? La permanencia de equipos en determinada línea de trabajo a veces es una carencia en las políticas culturales.

Bueno, en concreto para el primer festival en 2015 trabajé con Willy Martínez. Para el segundo Willy pasó a ser el productor general y se incorporó Manuela Berón, entonces estas tres personas ya tenemos una continuidad de trabajo. Después están los equipos que trabajan puntualmente para cada festival, y en este año muchos repiten, la gente de comunicación por ejemplo. Así que hay un trabajo que si bien no sigue en continuo, porque somos tres los que trabajamos de forma continua,  sí se trabaja con personas con las que ya teníamos una línea de comunicación. Y creo que la continuidad en el trabajo, la memoria, es muy importante. Qué fue lo que se hizo, qué fue lo que fue conveniente, lo que fue inconveniente, donde tenés que poner la mirada más fuertemente, cual es la expectativa social. La función que tiene el festival dentro del panorama cultural, la que para mi lo justifica, es que pueda ampliar el núcleo de la población que disfruta de las artes escénicas. Sabemos que nos comunicamos fluidamente con la comunidad que ya está, de un modo u otro, vinculada a las artes escénicas, pero tratamos de que ese grupo de gente que llamamos “público”, que es una entelequia (risas), sea cada vez más amplio, que haya cada vez más individuos que tengan ganas de ver un espectáculo, de participar. Y que la gente que no lo hace sí valorice que el festival y las artes escénicas en general son necesarias para una sociedad, significan una cantidad de valores artísticos, culturales y simbólicos, pero también se genera empleo y se visibiliza al país. En esta edición por ejemplo estamos teniendo una repercusión a nivel internacional que es muy importante, no solo para el festival, sino para el país. Se está hablando de un acontecimiento cultural en Uruguay en la prensa iberoamericana. Se realizó una presentación del festival en Buenos Aires y realmente tuvimos una gran repercusión. Van a venir periodistas extranjeros, va a venir un canal de televisión argentino a grabar. Y no es solo el festival,  porque se muestran las infraestructuras escénicas que hay en Uruguay, la capacidad de llegar a todo el territorio, la calidad de lo que se hace. Me parece que hay un efecto simbólico en el relacionamiento internacional del país y en la creación de trabajo, porque estamos ocupando hoteles, dando empleos, o sea, el presupuesto que se invierte es un presupuesto que vuelve a la población fundamentalmente.

La ampliación del público era un norte claro ya en anteriores ediciones ¿Qué actividades concretas en este festival apuntan en esa dirección?

 Mirá, pudimos enfatizar lo que ya habíamos comenzado que era marcar las formas de relacionamiento, este año con un emprendimiento compartido con la Dirección de Cultura de Montevideo hacemos una propuesta de calle con la Rimini Protokoll de Alemania que se llama Remote, que es un espectáculo-itinerario humano. Entonces para una persona que tiene cierto prejuicio para entrar a una sala de teatro, o a un espacio cerrado, ahí le estás ofreciendo otra cosa. Estamos trayendo espectáculos de gran porte, incluimos ópera por ejemplo, que va a un segmento de público diferente. Traemos algunas experiencias escénicas que son muy participativas como el caso de By Heart del portugués Tiago Rodrigues. También en el caso de la danza vamos desde la danza clásica, como Suite en Blanc que va a hacer el Ballet Nacional del SODRE a la danza contemporánea, por ejemplo con una coreografía que dialoga con la obra Guernica de Picasso. Creo que con la diversidad de estéticas, la diversidad de formatos, estamos tratando de que el público se amplíe. También pensamos en traer personas que sean atractivas para públicos distintos, como el caso de Thelma Biral, que es una actriz muy prestigiosa y conocida, con lo que llegamos a otro tipo de público, diferente al que tratamos de atraer con propuestas más experimentales o rupturistas.

También hay una oferta de mesas de discusión, debates, la problematización del hecho estético en sí ha estado presente.

Seguimos en esa línea, hemos tenido más tiempo por lo tanto va a haber una cantidad de actividades, discusiones abiertas, seminarios cerrados, porque me parece que fundamentalmente es un lugar de debate y disenso. Vamos a tener un día muy focalizado en la temática de género, va a haber una mesa en la sala Delmira, el estreno de la película Que sea Ley, que es una película que registra la discusión parlamentaria que se dio el año pasado en Argentina (sobre la propuesta de ley para la legalización del aborto), la película se exhibió internacionalmente solo en el Festival de Cannes y se va a exhibir aquí, el director Juan Solanas reside en Montevideo. A la noche se estrena en la Sala Nelly Goitiño Jauría, que es teatro-documento sobre el caso de la manada. Esa es otra forma de atraer un público que de repente le interesa esa temática específica, es un espectáculo testimonial basado en un caso judicial que ha tenido trascendencia en todo el mundo. Contamos nuevamente con la Escuela de espectadores, así que vamos a tener cuatro funciones con debates conducidos por María Esther Burgueño y Gabriela Braselli, Jauría es una de ellas. Y arrancamos el festival el jueves 8 con una conferencia de Emma Sanguinetti sobre Picasso relacionado con las artes escénicas.

Hay jurados que hacen una selección de los espectáculos que integran el festival, pero más allá de eso ¿Hay lineamientos sobre el tipo de propuestas que se deben seleccionar?

No. Hay una curaduría general y hay dos mecanismos. La curaduría internacional la hace el festival, y si bien no lo personalizo allí yo soy el responsable. Y se realiza tratando de tener este criterio de apertura que hablábamos, a partir de consulta, participación en festivales, etcétera. La pauta ha sido la diversidad, privilegiar el espacio iberoamericano y fomentar las coproducciones. Por supuesto la calidad está por encima de todo eso, pero tu que sos crítico de arte sabés que la calidad muchas veces es discutible. Y en este punto tomamos algunas apuestas de riesgo, o sea, hay parte de la programación que está juzgada digamos, y hay otras que son estrenos, como el caso de Pericles que se acaba de estrenar en el Festival de Mérida, o sea que cuando lo programamos era un proyecto artístico. Lo mismo pasa con Sergio Blanco, con la obra que viene de Italia, con L’Homme de La Mancha, son apuestas que hicimos para que el Festival sirva como un mecanismo de puente entre uruguayos e instituciones y artistas internacionales.

En la curaduría nacional repetimos lo que habíamos hecho y evaluamos con éxito en el 2017 que es convocar un jurado internacional. En esta oportunidad fueron un francés, un español, un chileno residente en México que programa el festival de Heidelberg entre otras funciones, una coreógrafa argentina y un coreógrafo brasileño. Ellos vieron 107 espectáculos, en formato electrónico, y eligieron 10. Y no tenían ninguna pauta, la pauta era la calidad, y que si encontraban igual calidad estuvieran representadas las cuatro expresiones artísticas: teatro, danza, circo y títeres. En esta oportunidad sí sucedió, se eligieron una de títeres, una de circo, tres de danza y cinco de teatro. Y creo que este método además de la objetividad, del hecho de no tener relación directa, significa un gran aporte para el medio artístico local porque hay cinco programadores internacionales que vieron 107 espectáculos uruguayos. Y esa gente decidió en una discusión en la cual el festival estuvo absolutamente al margen, un mecanismo que ellos mismos elogiaron por su transparencia. Y con la mayor parte de esas 107 obras convocadas hicimos un catálogo digital y lo vamos a presentar en la semana de programadores, del 13 al 18, y va a quedar como un material de archivo y de consulta colgado en nuestra página web para todos los programadores que no vengan al festival y que puedan tener interés en conocer esa variedad de obras uruguayas estrenadas en un determinado período de tiempo.

Hablabas de las coproducciones como un aspecto relevante, en L’Homme de La Mancha participa el Pitufo Lombardo incorporando la murga a un hecho estético más “académico”.

Si, y quedó en el elenco, que no era el proyecto original. El proyecto original era que introdujera algunos ritmos y acordes de murga en la ópera y finalmente hubo una integración directa y artística. Esa es una experiencia que demuestra para que sirve un Festival, porque Gerardo Salinas, que es uno de los directores artísticos del KVS de Bruselas (Teatro Real de Bruselas), vino al festival en el 2017, tomó contacto con los uruguayos, vio cosas, conversó, después nos encontramos en el festival Santiago a mil en enero del 2018 y me llaman, junto con el productor belga, a un desayuno para contarme que estaban con el proyecto de hacer la versión de Jacques Brel de El Hombre de La Mancha y que querían incorporar un ritmo latinoamericano en esa ópera, y nos propone que buscáramos un músico. Volví muy entusiasmado, la llamé a Mariana Percovich, le conté, a ella también le interesó no solo colaborar sino sumar a la Dirección de Cultura de Montevideo al proyecto y ahí propusimos a Edú Lombardo y Martín Jorge, Martín Jorge no llegó a viajar pero sí tuvo contacto para poder estar a cargo de las representaciones musicales en Montevideo y ahí se produjo el primer viaje de Lombardo para hacer este trabajo, que fue ampliado luego. La puesta es un homenaje a Jacques Brel y a la lengua francesa, pero en la parte en que Pitufo introduce la murga uruguaya lo hace en español, o sea que logramos total integración. Se estrenó en Bruselas con gran suceso, después como es también una coproducción con el Teatro Español y el Instituto Cervantes tuvo una presentación exitosa también en Madrid y ahora viene a América, y viene a Montevideo, no es que haga gira regional, viene a hacer las dos funciones en el Teatro Solís el 22 y 23. Lo que yo creo que es un gran acontecimiento primero porque significa un procedimiento que busca derribar esa falsa frontera entre arte popular y lo que se puede llamar alta cultura, esas clasificaciones que nunca me convencieron pero están, y logramos introducir un género popular en un espectáculo que también tiene ese recorrido, parte de un musical que ahora se representa en los teatros de ópera, entonces hicimos ese proceso. Destaco también lo que significa la colaboración entre distintas unidades políticas, esta posibilidad de potenciar la propuesta gracias a la coincidencia con el Departamento de Cultura de Montevideo en apostar a esta representación y la integración de un cuerpo estable como es la Banda Sinfónica. Y significa un vínculo con el KVS y el Teatro Español, con el que ya tenemos una unión consolidada, y le da al Uruguay, me parece, una internacionalización que va en la línea de la política llevada adelante. También el Festival está hoy dentro de ese engranaje de internacionalización que nos hemos propuesto enfatizar a través del INAE en estos años de gestión.

Este año está Francia como invitada y leyendo la programación hay espectáculos en que el Río de La Plata es protagonista, con dos espectáculos en que aparece Copi.

Bueno, cómo no estrenar una puesta de Copi que se llame L’Uruguayen y de la que él mismo dice que es una obra “dedicada al país en que pasé años capitales de mi vida, escrita en francés pero pensada en uruguayo”. En realidad es un texto más bien narrativo adaptado al teatro, pero me parecía muy interesante,. Además la puesta también es rioplatense porque el director si bien hizo toda su carrera en París es un argentino, Roberto Plate, que además es un gran artista plástico y es quien tenía un vínculo muy estrecho con Copi. Y el otro espectáculo, El retrato de Raúl, es interpretado por un actor ecuatoriano, habla de la migración, de las fronteras, de la diversidad sexual. Y además nos interesó tener en Uruguay a Joël Pommerat que es uno de los grandes dramaturgos y directores con una versión de Caperucita Roja. Otro título de Pommerat lo está haciendo la Comedia Nacional, que nuevamente va a integrar la programación del FIDAE. Y vamos a presentar el inicio de una colección de una editorial que abre con dos traducciones, una de Sergio Blanco y otra de Marianella Morena, una colección de traducciones de autores dramáticos uruguayos al francés.

Además de la apertura al exterior siempre hubo un interés por que el FIDAE llegue al interior de nuestro país ¿Cómo fue ese proceso este año?

Quiero destacar en ese sentido al productor general, Willy Martínez, que hizo el trabajo de campo. En esta oportunidad también contamos con el trabajo de Andrea Silva como coordinadora, que conoce todos los circuitos y teatros, y con la colaboración de la Asociación de Teatros del Interior, y tuvimos un diálogo. Cada ciudad y cada departamento eligió dentro de las propuestas que tecnológicamente y logísticamente eran posibles llevar. No fuimos nosotros los que decidimos, cada departamento eligió. De los 19 departamentos 12 reciben obras internacionales y 7 reciben obras nacionales. Hay una obra peruana (Solo cosas geniales) que es la que va a visitar más departamentos, pero también giran espectáculos de Italia, España y Portugal. En ese sentido realmente estoy muy contento, porque el FIDAE significa un gran trabajo de articulación política, con el Ministerio de Educación y Cultura como principal organizador, pero en colaboración con organizaciones independientes, de la sociedad civil y con los diferentes departamentos de cultura departamentales.

FIDAE 2019, del 13 al 24 de Agosto. La programación se encuentra disponible en www.fidaeuy.com

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Leonardo Flamia Periodista, ejerce la crítica teatral en el semanario Voces y la docencia en educación media. Cursa Economía y Filosofía en la UDELAR y Matemáticas en el IPA. Ha realizado cursos y talleres de crítica cinematográfica y teatral con Manuel Martínez Carril, Miguel Lagorio, Guillermo Zapiola, Javier Porta Fouz y Jorge Dubatti. También ha participado en seminarios y conferencias sobre teatro, música y artes visuales coordinados por gente como Hans-Thies Lehmann, Coriún Aharonián, Gabriel Peluffo, Luis Ferreira y Lucía Pittaluga. Entre 1998 y 2005 forma parte del colectivo que gestiona la radio comunitaria Alternativa FM y es colaborador del suplemento Puro Rock del diario La República y de la revista Bonus Track. Entre 2006 y 2010 se desempeña como editor de la revista Guía del Ocio. Desde el 2010 hasta la actualidad es colaborador del semanario Voces. En 2016 y 2017 ha dado participado dando charlas sobre crítica teatral y dramaturgia uruguaya contemporánea en la Especialización en Historia del Arte y Patrimonio realizado en el Instituto Universitario CLAEH.