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 “Quien controle el espacio controlará el futuro”

 “Quien controle el espacio controlará el futuro”
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 La periodista española Cristina Martín Jiménez, autora del reconocido libro El Club Bilderberg, acaba de presentar “Hijos del cielo”. Se trata de un trabajo donde aborda la estrecha relación entre el Cielo, seres superiores y la Tierra, y el interés de las potencias en seguir investigando el espacio. En diálogo con Voces contó porqué decidió profundizar en este asunto.

Cristina Martín Jiménez es periodista y escritora sevillana, autora del primer libro publicado en el mundo acerca del Club Bilderberg, El Club Bilderberg. Los amos del mundo (2005), la institución más elitista, poderosa y discreta de la actualidad. A este título siguieron otros. Sus libros se han convertido en bestseller y han sido publicados, entre otros países, en Estados Unidos, Rumanía, México, Argentina y Colombia. Ha trabajado y colaborado en diversos medios de comunicación, como Telecinco, la revista GQCuatro o Canal Sur TV y Canal Sur Radio, así como Russia Today y los medios mexicanos PúblicoEl Informador y Radio 13, entre otros.

Acaba de publicar “Hijos del cielo. Las huellas del Cosmos en la cultura humana” (Editorial Planeta) que se presenta así: “Es este un libro revolucionario, único, polémico. En él, Cristina Martín, periodista de investigación de larga trayectoria, aborda la estrecha conexión entre el Cielo –y sus múltiples manifestaciones– y la Tierra. Demuestra cómo ha habido siempre en la Tierra un vínculo especial con esos seres superiores, que eran alados, poderosos, bellos, fuertes, con autoridad, inteligencia y conocimiento, muy lejos del estereotipo que se ha difundido en la cultura popular. ¿Cómo establece esta conexión? A través de la conquista del espacio, que representa el regreso al origen. Todo se lo debemos a los dioses, seres superiores que descendieron del cielo en astronaves más brillantes que el sol. A partir de las enseñanzas recibidas por ellos hemos conseguido evolucionar, pero el origen de la civilización humana son los dioses del Cielo”.

¿Este nuevo libro tiene alguna conexión con el Club Bilderberg, se conecta en algún punto?

Mientras yo investigaba mis libros anteriores y la tesis doctoral que defendí el año pasado sobre Bilderberg pues me di cuenta que la elite internacional estaba invirtiendo grandes cantidades de dinero en la conquista y exploración del espacio. Investigar sobre si la conexión entre la humanidad y el cosmos es actual o viene de milenios atrás. Y he podido comprobar que la Humanidad no habría sido posible sin la conexión con seres venidos de fuera de la Tierra.

¿En qué momento empezás a transformar tu sospecha en cierta comprobación de que, efectivamente, parte del poder estaba empezando a fijarse en el cosmos?

Durante toda la Guerra Fría volvimos a ver luces en el cielo, a partir del año 1947. Al principio, los intelectuales y los astrónomos hablaban sin prejuicios de un cosmos infinito, lleno de vida. Y tanto para Estados Unidos como para la U.R.S.S., las dos grandes potencias de la época, atrapar a una de estas astronaves se convirtió en un objetivo primordial porque significaba tener una tecnología muy por encima de lo que había en la Tierra. Para imponerse el uno al otro. A partir de entonces hubo una estrategia de ridiculización, de persecución, incluso estrategias comunicativas en Hollywood, que hicieron películas, para desacreditar la cuestión de seres venidos de las estrellas. Por ejemplo “Alien“, de los años noventa. Hasta que finalmente la evidencia se ha impuesto a esa manipulación. El año pasado, por ejemplo, el Pentágono tuvo que reconocer en el New York Times que efectivamente muchas de las naves que se veían en el cielo no eran de naturaleza terrestre, tenían una tecnología superior. Lo han tenido que reconocer porque muchas de las bases militares y las centrales nucleares han sido atacadas por estas naves, que parece que están bastante preocupadas en impedir que nos destruyamos los unos a los otros del planeta. A estas declaraciones del Pentágono se unen las declaraciones públicas de China que ha dicho que quiere ponerse a la cabeza de la investigación espacial y de la conquista del espacio. El presidente Putin habla abiertamente de seres provenientes de más allá de la Tierra. Chile también está hablando. Un movimiento de astrónomos, de científicos y de empresarios particulares están hablando abiertamente de la existencia de seres provenientes de fuera y de vida más allá de la tierra. Para una periodista, para una investigadora, son fuentes fidedignas, de primera mano. Son ellos los primeros que están ya afirmando que efectivamente estamos siendo visitados por seres procedentes de otras partes del cosmos.

Si sigo tu razonamiento el objetivo sería acceder a una tecnología que les permita dominar al otro. ¿Es, por ahora, solamente una aspiración que no se ha concretado en los hechos?

No se ha concretado, pero por ejemplo el mes pasado Trump anunció que había inaugurado una nueva área militar el “Ejército del espacio”; la ministra francesa ha dicho que va a imitar a Estados Unidos. El poder siempre quiere llegar primero al espacio. Quien controle el espacio controlará el futuro. Y ahí se ha descubierto también un agujero negro en los presupuestos estadounidenses. Cincuenta trillones de dólares que según los investigadores están siendo destinados a éste despegue espacial, a esta nueva era espacial en la que estamos viviendo.

¿Cuál sería la explicación que llevaría a las potencias a intentar ir más allá de la Tierra?

Pues serían nuestros orígenes. En el libro analizo desde Sumeria hasta nuestros días, todas las culturas antiguas. Información que en aquel momento era información privilegiada, que estaba en manos de las élites, de los faraones, de los reyes, de los sacerdotes, y que hablaba de la existencia de dioses. Después se les llamó ángeles, o mensajeros, y realmente lo que están buscando esas potencias son nuestros orígenes, quiénes son nuestros dioses, dónde viven, qué otras partes están pobladas en el Universo. En definitiva, es un replanteamiento del ser humano, quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos.