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 Veintidós días después por Cristina >Morán

 Veintidós días después por Cristina >Morán
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Si bien esta columna se escribió previamente, es hoy jueves cuando se están cumpliendo veintidós días desde que el presidente de la República anunció los primeros cuatro afectados por el COVID19 y la suspensión de clases en todos los centros de enseñanza del país y es cuando estamos lamentando la primera muerte producida por el virus que ataca a la humanidad toda.

La intención de esta columnista es abrir un paréntesis en lo relacionado al tema que nos agobia, nos ahoga, que nos lleva a pensamientos y sentimientos hasta ahora desconocidos o ignorados o disfrazados y si no encontramos la forma de cargarnos de luz, de energía positiva escudos estos que nos protejan de las tinieblas y de la oscuridad en las que podemos caer sin posibilidad o ganas de ver el sol cada día, si es que no hacemos el máximo esfuerzo por salvarnos, entonces vamos a transformarnos en un número, vamos a ser el cuatro o el cinco o el seis o el que le toque a cada uno que cayó vencido por un virus tan poderoso como la misma muerte de la cual es aliado.  A ella nunca la nombro, por respeto o por temor o por cábala o por superstición, por lo que sea pero ahora lo hago por si alguien que lee esta columna forma parte del grupo o conjunto de personas que sigue sin entender que la salvación, hasta hoy, hasta este preciso momento, la salvación, repito mil veces está en cada uno de ellos, en cada uno de nosotros: no hay nada ni nadie más que nos tienda una mano, nos inyecte una vacuna, nos ofrezca una pastilla milagrosa  o  nos dé a beber una tizana de hierbas milenarias. Nada. Nadie. Estás solo. Tan solo como nunca lo imaginaste, nunca lo pensaste. Ahora únicamente tenés que pensar en salvarte. Solo tenés que pensar en vos y en tus congéneres porque si te protegés vas a proteger a los demás. No intentes escaparte, no hay escapatoria. Los vecinos de Punta del Diablo y de La Paloma, de Punta del Este o de donde sea, te están pidiendo a los gritos ¡no vengas!, no prestes atención a las propuestas hoteleras, el Corona Virus no se “pasa como vacaciones” en un cuarto de hotel, se pasa en tu casa en la medida que puedas estar, que tus deberes te lo permitan. La pandemia pasala solo, o con los tuyos. Te pido una pequeña cosa: trata que no te invada el silencio. Sin promesas de ningún tipo, intentaré no volver sobre el tema, ¿sabés por qué? Porque quiero dar, darnos, darme un respiro, porque hay libros, hay álbumes de fotos, porque hay crucigramas, porque hay WatsApp, porque hay Skype, porque hay Zoom y hay Internet y hay Google y hay televisión y hay cable, y hay Netflix, porque hay recuerdos, porque son muchos los que informan y narran hechos relacionados con la pandemia.   Por todo eso me estoy proponiendo una pausa. Espero estés de acuerdo. Lo último, bueno, mejor dicho, lo penúltimo (porque lo último en realidad no tengo idea cuando será): cuidá tu vida: es lo más preciado que tenés y no hiciste nada para ganarla. Te la regalaron. A todos. A mí también. Un abrazo. Es todo por hoy. Y a pesar de todo, sean felices. Celebremos la vida.

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Cristina Moran En 1948 comienza su actividad en CX 16 Radio Carve. En el año 1956 forma parte del grupo de pioneros que da inicio a las transmisiones de Televisión en Uruguay, a través de Saeta TV Canal 10. En 1968 comienza en Canal 10 su programa Domingos Continuados que cierra el ciclo 20 años más tarde. En los ´80 se integra a los movimientos de mujeres y participa en el congreso “La situación de la Mujer en América Latina y el Caribe” celebrado en Cuba y en 1987 viaja a la entonces Unión Soviética junto a 23 compatriotas convocadas por el Congreso Mundial de Mujeres. En teatro actuó en varias obras como: “Mi suegra es una fiera”. “ El Avaro”, “¿Dónde está Miusoff?”, “La pecera”, “Homu Calvus”, “Estimada señorita Consuelo” ,“Los cálices vacíos”, “Ocho mujeres”, “Jardín de otoño”, “Candombe al sur”, “Mujeres en el armario”, “Orinoco”, “A la deriva”, “Steel magnolias”, “Sus ojos se cerraron ”, “Las preciosas ridículas”, “La dulce historia de Florinda Flores”, “La Morán se confiesa”. Es colaboradora de Semanario Voces con su columna Rememorando.