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   Tiempos de agradecer

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  “Me sobran los dedos de una mano para nombrar países que tengan un

Fondo Nacional de Recursos que aporte gratuitamente a la población”.          

                                                                                         Tabaré  Vázquez

                                                                             

Cumplo años (¡cada vez más!) el 17 de agosto y pretendo continuar celebrando cada uno de ellos. Para este último así lo tenía programado, pero la vida, Dios o el destino, me tenían reservada una sorpresa. Apareció en la mañana muy fría del martes 13, continuó instalada (la sorpresa, claro) y me siguió hasta una institución médica (donde fui a dar con mi casi nonagenaria osamenta), en una cama que no era la mía. Allí me quedé y me enteré de mi dolencia. Con sorpresa, claro, pero con la confianza, la fe y la credibilidad que me brindaba el personal que me rodeaba. En ese momento pasé a ser una de las 300 mil personas que reciben tratamiento y asistencia médica altamente especializada y en forma equitativa, porque el Fondo Nacional de Recursos, es nuestro, somos todos, porque un 7% de lo recaudado por el Fonasa (ese mismo que pagamos todos) se destina al Fondo Nacional de Recursos y las personas que no aportan , acceden a través del pago que realiza por cada uno de ellos el Ministerio de Economía y Finanzas mientras por los usuarios de Sanidad Militar abona el Ministerio de Defensa Nacional.

De no haber sido por este quebranto de salud que resultó más importante de lo que hubiera pensado, no estaría dedicando esta columna al Fondo porque fue por todo lo ocurrido que me interesé en profundidad en el tema. También fue el resultado de las conversaciones con médicos (mujeres y varones) en esos días de internación en el IMAE (Medicina Altamente Especializada) que funciona en la Asociación Española a la cual estoy asociada desde 1945. En sus comienzos el Fondo financiaba los cateterismos cardíacos, la cirugía cardíaca, el implante de prótesis de cadera, la hemodiálisis, el trasplante renal y los marcapasos. Luego incorporó a la cobertura la angioplastia coronaria (de la cual algo aprendí), la prótesis de rodilla, la litrocia, el tratamiento de quemados, el trasplante de médula ósea y el trasplante cardíaco. El FNR podría seguir ocupando nuestra columna pero lo que una quiere hoy, es darle las gracias, lo mismo que a la Española y al SEM por su rápido actuar, pero por sobre todo a los profesionales de la salud, a las personas que ponen movimiento esa máquina fantástica puesta al servicio de los ciudadanos de este país naturales o “adoptados” para cuidar lo más preciado que tienen (que tenemos) : la vida.

Hasta la próxima. Que seas feliz.

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Cristina Moran En 1948 comienza su actividad en CX 16 Radio Carve. En el año 1956 forma parte del grupo de pioneros que da inicio a las transmisiones de Televisión en Uruguay, a través de Saeta TV Canal 10. En 1968 comienza en Canal 10 su programa Domingos Continuados que cierra el ciclo 20 años más tarde. En los ´80 se integra a los movimientos de mujeres y participa en el congreso “La situación de la Mujer en América Latina y el Caribe” celebrado en Cuba y en 1987 viaja a la entonces Unión Soviética junto a 23 compatriotas convocadas por el Congreso Mundial de Mujeres. En teatro actuó en varias obras como: “Mi suegra es una fiera”. “ El Avaro”, “¿Dónde está Miusoff?”, “La pecera”, “Homu Calvus”, “Estimada señorita Consuelo” ,“Los cálices vacíos”, “Ocho mujeres”, “Jardín de otoño”, “Candombe al sur”, “Mujeres en el armario”, “Orinoco”, “A la deriva”, “Steel magnolias”, “Sus ojos se cerraron ”, “Las preciosas ridículas”, “La dulce historia de Florinda Flores”, “La Morán se confiesa”. Es colaboradora de Semanario Voces con su columna Rememorando.